
El origen de Google no tiene que ver con una casualidad ni con una genialidad repentina. Tampoco con la típica historia de dos estudiantes en un garaje que, sin experiencia previa, construyen una empresa de la nada.
Sergey Brin y Larry Page llegaron a fundar el buscador más utilizado del mundo luego de años de formación rigurosa, intereses compartidos y una visión clara sobre cómo reorganizar la información digital.
Dos décadas después, y aunque ya no están al frente del día a día de la compañía, siguen activos y vinculados a sus desarrollos, especialmente en el campo de la inteligencia artificial.

Sergey Brin, de Moscú a Silicon Valley
Nacido en Moscú en 1973, Sergey Brin emigró a Estados Unidos a los seis años junto con su familia, que buscaba mejores oportunidades lejos de la represión soviética.
Su padre era matemático, su madre científica. Ambos ejercían como docentes en la Universidad de Maryland, donde Brin también cursó sus estudios de grado en Matemáticas e Informática. Más tarde se trasladó a la Universidad de Stanford para realizar un doctorado en Ciencias de la Computación. Allí conoció a Larry Page.
Desde el inicio, Brin mostró un interés particular por aplicar la informática para resolver problemas sociales. Este enfoque no desapareció con el crecimiento de Google. Participó en la creación de ‘Google.org’, el brazo filantrópico de la empresa, y promovió proyectos en energías renovables y conservación ambiental.

A lo largo de su trayectoria ha recibido varios premios internacionales, como el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, el Seoul Test of Time Award y el Computer Pioneer Award.
A pesar de haberse alejado del cargo ejecutivo en Alphabet, Brin regresó recientemente al campus de Google para colaborar directamente en el desarrollo de inteligencia artificial. Fue clave en el retorno de Noam Shazeer, de ‘Character.AI’, mediante un acuerdo de más de 2.700 millones de dólares.
Larry Page, el hijo de dos académicos de la inteligencia artificial
Larry Page nació también en 1973, en East Lansing, Míchigan. Su formación comenzó a los dos años en una escuela que aplicaba el método Montessori. Desde muy joven se sintió atraído por la tecnología, influido en parte por sus padres. Su madre enseñaba programación, su padre era un reconocido experto en inteligencia artificial.
Estudió Ingeniería de Computadores en la Universidad Estatal de Míchigan y luego ingresó a Stanford para un doctorado en Ciencias de la Computación. Allí coincidió con Sergey Brin en una jornada de orientación para nuevos alumnos.

Compartían un enfoque matemático sobre la web y pronto comenzaron a trabajar juntos. El fruto de esa colaboración fue el artículo “The Anatomy of a Large-Scale Hypertextual Web Search Engine”, que sirvió como base para un nuevo tipo de buscador.
Page impulsó el desarrollo del algoritmo PageRank, que ordenaba resultados en función de su relevancia en la red. Este sistema diferenciaba a Google de sus competidores. En 1998, Page y Brin recibieron un cheque de 100.000 dólares de Andy Bechtolsheim, cofundador de Sun Microsystems. Aún no habían constituido legalmente la empresa, pero ese fue el punto de partida.
El nacimiento de Google y su expansión global

El proyecto comenzó bajo el nombre BackRub, y más tarde se transformó en Google. El término deriva de googol, que en inglés representa al número 1 seguido por 100 ceros. Su objetivo era ambicioso: organizar toda la información disponible en internet. Obtuvieron 25 millones de dólares en inversiones de capital de riesgo y trasladaron la oficina al actual Googleplex, en Mountain View.
Desde entonces, Google dejó de ser solo un buscador. Desarrolló servicios como Gmail, Google Maps, el sistema Android y el navegador Chrome. En pocos años, Brin y Page pasaron de escribir código en un dormitorio a manejar una de las compañías más influyentes del siglo.
ultimas
Qué es ‘orbiting‘ y por qué se volvió la tendencia tóxica de la generación Z en redes sociales
A diferencia del ghosting, esta práctica perpetúa una “presencia-ausencia” que confunde y desgasta emocionalmente a las víctimas

Podrías volverte adicto a ChatGPT: un estudio advirtió los riesgos del uso excesivo de la IA
Resultados preliminares revelan posibles efectos en el equilibrio emocional de personas que interactúan a diario con sistemas de inteligencia artificial generativa

La próxima frontera de la inteligencia artificial no conversa, actúa
Los nuevos sistemas basados en grandes modelos lingüísticos prometen transformar industrias mediante autonomía operativa y decisiones propias, pero abren dilemas éticos y riesgos inéditos para el control humano

Si tienes una llamada perdida de estos números no la devuelvas: serás víctima de una estafa
Ciberdelincuentes se aprovechan del desconocimiento y la curiosidad de los usuarios para recopilar contraseñas y números de tarjetas de crédito

WhatsApp tendría sus propias gafas inteligentes con cámara como la del iPhone: todos los rumores del plan de Meta
Este nuevo dispositivo tendría un precio de entre 1.000 y 1.400 dólares, con un lanzamiento previsto para finales de 2025
