
Las cuentas de correo electrónico son uno de los activos más valiosos y vulnerables que una persona puede tener. Muchos usuarios utilizan su cuenta de Gmail para enlazarlas a servicios bancarios, plataformas de trabajo, redes sociales y muchas otras herramientas digitales, siendo un objetivo frecuente de ciberdelincuentes.
Un acceso no autorizado a estas cuentas puede resultar en el robo de información confidencial, suplantación de identidad y fraude económico, lo que hace indispensable tomar medidas preventivas para evitar estos riesgos.
Uno de los aspectos claves para proteger una cuenta de Gmail es la contraseña que se elige. Es común que las personas recurran a contraseñas fáciles de recordar, como fechas de nacimiento o secuencias simples de caracteres, pero son vulnerables a ataques sencillos y pueden ser fácilmente adivinadas por extraños.
Cuál es la longitud ideal para que una contraseña sea segura

La longitud de una contraseña es uno de los factores más claves a la hora de garantizar su seguridad. Según las pautas del Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (Incibe), una contraseña debe tener al menos entre 8 y 10 caracteres.
Cuanto más larga sea la contraseña, mayor será la dificultad para que los ciberdelincuentes la descubran mediante técnicas como los ataques de fuerza bruta, que prueben combinaciones hasta encontrar la correcta. Además, reduce la probabilidad de que sea adivinada en un ataque de diccionario, en el cual se prueban palabras comunes o combinaciones.
Asimismo, el uso de contraseñas largas es una de las estrategias más efectivas para prevenir accesos no autorizados, porque al incrementar la complejidad, se dificulta el trabajo de los hackers. Las contraseñas más cortas son más susceptibles de ser descifradas rápidamente.
Qué combinaciones de caracteres hay que usar en una contraseña

Las contraseñas más seguras no se limitan a un solo tipo de carácter. De acuerdo con el Incibe, lo ideal es que estén compuestos por una mezcla de letras (mayúsculas y minúsculas), números y caracteres especiales como “@”, “#”, “$” y otros signos de puntuación.
Este tipo de combinación aumenta la dificultad de los ataques, porque los delincuentes no solo deben adivinar palabras o secuencias numéricas, sino que deben considerar una variedad mucho más amplia de caracteres.
Una contraseña como “Gm@il123″ sería mucho más difícil de descifrar que “gmail123″, porque incluye caracteres especiales y mayúsculas. A pesar de que los números y las letras son elementos básicos de una clave, la inclusión de símbolos aumenta la seguridad, haciendo que la clave sea casi invulnerable a los intentos automáticos de acceso.
Qué información personal evitar al crear una contraseña

El uso de información personal en las contraseñas es una de las prácticas más riesgosas. Aunque puede ser tentador crear claves basadas en elementos fáciles de recordar, como el nombre, la fecha de nacimiento o el número de teléfono, es fácilmente adivinable por cualquier persona que realice una búsqueda rápida en redes sociales.
Según el Incibe, se debe evitar incluir en las contraseñas datos personales que puedan ser recopilados fácilmente por los delincuentes. Es crucial recordar que muchos ataques de phishing o de ingeniería social se basan precisamente en obtener información personal para acceder a las cuentas de los usuarios.
Al crear contraseñas que no incluyen estos datos, se disminuye la posibilidad de que un atacante logre adivinarlas con herramientas automáticas o mediante tácticas de engaño.
Por qué es crucial no reutilizar contraseñas

La reutilización de contraseñas es una de las prácticas más peligrosas, sobre todo si se utilizan para diferentes cuentas. Si un atacante logra acceder a una cuenta mediante una clave común, puede usarla en otras plataformas, como redes sociales, cuentas bancarias o incluso en otros servicios de correo electrónico.
Según las pautas del Incibe, lo más seguro es crear una clave única para cada cuenta que se utilice. El uso de contraseñas diferentes para cada servicio digital asegura que si una contraseña fue descifrada las demás no lo sean.
La creación de contraseñas diferentes puede ser gestionada de manera eficiente con el uso de administradores de contraseñas, que permiten almacenar de forma segura múltiples claves sin la necesidad de recordarlas todas.
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