Maru Duffard en “Y sí, soy mamá”: “Para mí es importante tener una pasión y que esa pasión no sean otras personas”

La periodista de Infobae en Vivo, madre de Isabel y de Aurora, quedó embarazada de su primera hija cuando tenía 38 años. Confiesa que había postergado su deseo de maternar por su trabajo. La experiencia de una profesional que aprendió a conseguir un equilibrio de tiempo y dedicación entre su pasión por el periodismo y la crianza de sus hijas. “Te convertís en una suerte de sommelier: elegís qué proyectos te emocionan, te convocan y conviven con tu yo de hoy, que implica ser mamá”, expresa

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Y Si, Soy Mama - Maru Duffard

María Eugenia Duffard dice que vivía prácticamente arriba de un avión, que trabajaba en la radio y en el diario, que la profesión de periodista le demandaba una atención permanente a la información y una dedicación plena al orden laboral. Su foco, su centro, su propósito era su carrera. Todo giraba alrededor del trabajo. Incluso había conocido a su marido mientras trabajaban en un programa periodístico. Es magister en Comunicación por la Universidad de San Andrés y licenciada en Comunicación con orientación Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata. Abordó el periodismo desde la gráfica, la televisión, la radio, ahora el streaming. Es periodista y hace cuatro años, también mamá. “No era un plan ser mamá -confiesa-. No era parte de mis proyectos, no era parte de mi sueño, no era el objetivo de mi vida, de ser mamá. Me casé en 2017 y de repente me acuerdo de que una amiga me dijo ‘un día te vas a despertar y vas a tener la sensación de que querés ser mamá y no vas a poder dejar de pensar en otra cosa a partir de ese momento’. ¿Y sabés que fue un poco así?”.

Resultó una decisión postergada de manera inconsciente: con 38 años, atravesada por un trabajo que la atropellaba, no había tiempo de proyectar en otro plano. Hasta que sin anticiparlo, sin prevenirlo, se levantó con ganas, como le anunció su amigo. “Cuando yo quedo embarazada se abre una oportunidad en el canal que había estado esperando por un montón de tiempo, que era la conducción de un noticiero. ¡Qué bárbaro! Yo postergué un montón la maternidad y justo llega esta oportunidad laboral en un momento en el que de repente mi deseo está en otro lado. Igual di esa batalla interna y me dieron el puesto. Isabel nació el 12 de abril de 2021 y yo laburé hasta el 23 de marzo de ese año, hasta el final. En el momento también teníamos el programa con Luciana Geuna, Verdad Consecuencia, y vuelvo al toque a todos lados, ‘acá no pasó nada’”.

-¿En algún momento te pesó esto de haber “postergado la maternidad”?

-Es como el gran tema para las mujeres. Mirá, tengo una respuesta y una respuesta. Diría que no, pero la verdad es que te pesa, porque yo amo a mis hijas y amo mi profesión. Y aunque el mundo laboral hoy esté mucho más equitativo que hace algunos años, para las mujeres en edad reproductiva sigue siendo un quilombo. Y a la hora de decidir cosas también depende de qué maternidad querés vivir y experimentar, qué relación con tus hijas. Yo había postergado mucho la maternidad y hoy, con el diario del lunes, te digo que capaz que hubiera estado bueno ser mamá un poquito antes, pero si me voy a ese “antes”, yo estaba en el momento más relevante de mi carrera y construí muchas de las cosas que después coseché. Y quizás no hubiera podido ser la mamá que soy hoy en aquel momento.

Se casó con Gastón Cavanagh,
Se casó con Gastón Cavanagh, periodista y productor, en 2017. Se conocieron mientras trabajaban con Jorge Lanata en PPT (Fotos Maximiliano Luna)

-Te escuché decir que nunca volviste a trabajar como trabajabas antes de ser mamá. ¿Qué cambió?

-En la dedicación del tiempo nunca volví a como trabajaba antes de ser mamá. No lo digo con pesar. Uno elige cosas diferentes. No es que yo te digo “hoy me encantaría hoy tener cinco laburos y no puedo porque las nenas”, no. Hoy no elijo esa vida. Yo me levantaba a las siete, me iba al diario, salía del diario corriendo y me iba al canal. Me podía ir a las dos de la mañana porque me quedaba editando una nota. Me subía a un avión un martes, volvía el viernes, me quedaba en el canal hasta las tres. El domingo estaba al aire, el lunes estaba presentando sumarios, el martes me estaba subiendo un avión de nuevo y en el medio, en esa época escribimos un libro con Lanata y también hice Radio Mitre. Estuvo buenísimo, aprendí un montonazo. Hoy no haría esas cosas, pero porque tampoco ocuparía esos lugares. Me parece que uno también va creciendo en su carrera, va madurando como persona, va adquiriendo otras habilidades. Entonces de repente hoy tengo desafíos diferentes. Hoy no puedo y no quiero laburar en cinco trabajos al mismo tiempo. Y creo que tampoco lo necesito. Te convertís en una suerte de sommelier: elegís un poco mejor qué proyectos te emocionan, te implican un desafío, te convocan y conviven con tu yo de hoy, que implica ser mamá.

-Sé que un anhelo tuyo era, por ejemplo, era ser corresponsal de guerra en algún momento. Hoy no lo harías. ¿Qué te mueve hoy en el periodismo?

-Claro, pero fijate lo que me pasa, porque yo te digo “hoy no lo haría”. Y hace poquito me llaman para convocarme a un viaje donde hoy se está llevando adelante la situación geopolítica más relevante del mundo en cuestión de conflictos. Y lo digo en serio, “che, voy, es una semana. ¿Cómo hago con las nenas?”. Mi nena más chiquita tiene diez meses. Todavía toma la teta. ¿Qué quiero decirte con esto? Hay algo adentro mío que piensa que no me puedo ir a un lugar donde pueden bombardearlo, donde no sabés cuándo vas a poder salir, donde de repente tienen conflicto en todas sus fronteras. Pero cuando a mí me llaman y me lo proponen, lo veo posible, ¿entendés? Digo, “che, pará, si yo hago esto, me saco leche y guardo… Entonces, Gastón, puede venir la mamá, la niñera…”. Es como un impulso. Creo que es una pasión que cuando algo te gusta mucho intentás encontrar la manera. Hoy no es mi sueño cubrir una guerra, pero también hay muchas cosas que ya hice. No estuve en una guerra, pero sí estuve en conflictos armados y estuve en situaciones donde no sabés si vas a terminar preso ilegalmente o vas a poder volver a tu país. Tuve la suerte de poder vivir esas experiencias como periodista.

El 12 de abril de
El 12 de abril de 2021 nació Isabel, de quien quedó embarazada en plena pandemia. Su segunda hija, Aurora, nació el 30 de septiembre del año pasado

-¿Podés mantener esa esencia a pesar de la responsabilidad de ser mamá?

-Trato de mantener mi esencia siendo mamá. Trato de mostrarle a mis hijas cómo ser una mujer más allá de ser una mamá, en lo que puedo, y tampoco ser una súper mamá porque soy una persona. A veces me sale mejor, a veces me sale peor. Pero para mí es importante tener una pasión y que esa pasión no sean otras personas. Y para mí eso está bueno de transmitírselo a las chicas. Y también de criar a chicas libres. Libres también de emocionalidad o de responsabilidades vinculares. Yo soy la mamá y todo lo que ese vínculo implica no es un vínculo simétrico, es un vínculo asimétrico, porque hay un adulto responsable que soy yo y dos nenas que son ellas. Entonces las escucho, conversamos. Pero ellas son chicas y son niñas y yo soy un adulto.

-¿Sentís que fue muy distinta la llegada de Aurora a la de Isabel en cuanto a cómo estabas posicionada laboralmente?

-Sí, fue distinta. La llegada de mi segunda hija me encontró en un momento diferente, con una experiencia distinta, mucho más aplomo. Quizás en lo laboral, con expectativas más realistas y menos tremendistas. Sin embargo, ¿viste esa frase que dice “donde comen dos, comen tres”? No es lo mismo un hijo que dos. Entonces, a veces sí me encuentro como que ya no puedo más, es un montón. Yo siempre trabajé, nunca tuve como dedicación exclusiva a las nenas. Inclusive con Aurora volví a trabajar antes que con Isabel. Auri tenía un mes. Fue la conducción de un evento y a mí me hizo bien ¿sabés? Me hizo bien porque me puse otro traje, me maquillé, me fui, preparé las cosas, me conecté. Para mí el mundo intelectual es muy importante. Conectar con ese universo o con esa parte de mí. Fueron tres horas, cuatro horas que me fui de mi casa. Pero está bueno a veces salir de ese mood y después volver al mood de empollar a tu bebé, que está buenísimo. No volví más al trabajo anterior que yo tenía. Estaba en TN, en la diaria, y ahora hago otro laburo. No volví todos los días al noticiero, pero sumé un trabajo nuevo en Infobae en Vivo que no estaba. Ahí Aurorita tenía cinco meses. Con Isabel también volví a los cinco meses a trabajar a full.

“La llegada de mi segunda
“La llegada de mi segunda hija me encontró en un momento diferente, con una experiencia distinta, mucho más aplomo. Quizás en lo laboral, con expectativas más realistas y menos tremendistas”, confiesa

-¿Cómo fue esa vuelta al trabajo? ¿Cómo te sentiste cuando pisaste de vuelta “la oficina”, por así decirlo?

-Bueno, siempre es como te da como cosita sobre todo. Yo elijo dar la teta. Entonces, cuando vos volvés al trabajo, después de esos meses de estar exclusivo para la vida familiar, a veces extrañás un poco esa otra dinámica hasta que volvés a aceitar. Pero con Aurora, a diferencia de con Isabel, es distinto irte de casa sabiendo que queda con la hermana, con un universo que vos ya conocés, con gente que ya conocés, a irte de casa, como pasó con Isa, con la niñera que estás probando hace dos meses y que no sabés cómo va a resultar. Yo tuve muchísima suerte porque llegó Lila, la niñera, a nuestras vidas y me salvó. Y era como que se quedaba con una hermana mayor. Pero bueno, es distinto, ahora yo sé que Aurora se queda con Isabel, que está mi marido, que ya tenés como el circo armado.

-Es importante la red de contención, sobre todo cuando una quiere seguir trabajando, ¿no?

-Es importante tener una red cuando sos mamá. Yo soy el interior, mi marido es del interior, entonces nosotros no tenemos abuelos, tíos… el hermano de mi marido y mi cuñada, que son cracks pero que también laburan y las distancias en Buenos Aires. No es que “che, ¿te venís?”. Yo vivo en un pueblo de 2.500 habitantes, ahí es otra cotidianeidad. Eso era un tema que pensaba mucho antes de ser mamá. ¿Cómo voy a hacer? Y la verdad es que después vas construyendo una red y te vas vinculando también con personas que están en la misma que vos y se va armando y te acomodás.

"Antes de tener a Isabel
"Antes de tener a Isabel me pregunté muchas veces qué tipo de mamá quería ser. Después te das cuenta cuando tenés tus hijos que sos la mamá que podés", enseña

-Vos te fuiste de viaje a Indonesia con Aurora de meses, ¿no? Siento por todo lo que contás, que no tenés miedo de nada, te arriesgás a todo.

-Yo soy bastante audaz y bastante optimista. Siempre pienso que todo va a estar bien, como un sesgo mío que me permite animarme a hacer cosas nuevas. Cuando cumplí 40, mi mamá y mi papá me regalaron un viaje. Yo quedé embarazada en el medio. Se postergó, entonces iba a estar de licencia. Bueno, ¿cómo aprovecho este tiempo los pasajes? Le digo a mi mamá, que tiene 72, “vamos a Tailandia, Indonesia”. “¿Qué?”, me dice mi mamá. Si el pediatra me da el OK, porque Aurora iba a tener cuatro meses… Yo estaba embarazada cuando planeé todo eso. Pero yo te digo que es un exceso de optimismo lo mío, porque no tenía ni idea tampoco cómo iba a hacer todo. Pero yo dije: todo va a estar bien. Con Isabel habíamos estado en Marruecos cuando ella tenía un año y medio. Y sí, nos fuimos con Isabel de cuatro años y Aurorita de cuatro meses a Tailandia, Indonesia.

-¿Qué recomendaciones tenés para viajar con nenas tan chiquitas?

-Bajar las expectativas es mi primera recomendación. Y pensar en un lugar donde la puedas pasar bien vos y los chicos. No planee un viaje de 30 días recorriendo las capitales de Europa con mi hija de cuatro años. No, porque me la voy a pasar en la Plaza de Madrid, de París o de Roma y para eso me quedo en Buenos Aires. Entonces planeo un viaje que tenga cosas que me gusten a mí, porque tampoco voy a hacer un viaje solo para que las chicas la pasen bien. Naturaleza siempre suma, porque siempre hay mil planes para hacer. Y también tener la elasticidad de decir “yo voy con este plan pero todo puede cambiar”. Voy a ir a este lugar que parece que va a estar bomba, que les va a encantar y no les gustó. Bueno, se suspende. Es parte del riesgo cuando viajas con chicos que las cosas puedan salir una manera que no la planeaste.

"En la dedicación del tiempo
"En la dedicación del tiempo nunca volví trabajar como antes de ser mamá. No lo digo con pesar. No es que diga 'hoy me encantaría hoy tener cinco laburos y no puedo porque las nenas', no. Hoy no elijo esa vida", dice

-¿Son muy distintas tus hijas?

-La verdad que no sé muy bien si son muy distintas…

-¿Vos te sentís distinta como mamá con ellas?

-No sé si una es la misma mamá con las dos hijas o con todos sus hijos. Lo que sí te puedo asegurar es que las amo a las dos con la misma intensidad y que me conmueve pensar en que soy la mamá de ellas por igual. Pero supongo que no, que no soy la misma mamá con las dos porque tienen demandas diferentes y ellas son distintas y supongo que sacan cosas de mí distintas. Y de alguna manera Isabel se lleva como todas, bueno, no todas, pero casi todas las primeras veces. Digo “no todas” porque Aurora estuvo internada cuando era muy chiquitita. Tenía diez días y fue una experiencia que no se la deseo a nadie en la vida. Entonces ella de alguna manera también se hizo notar. Dijo “hola, acá estoy yo, la segunda, pero prestame atención”.

-Desde que fuiste mamá, ¿cambió algo en tu forma de ser periodista, en la forma de contar la realidad y vivir la política?

-Creo que desde que soy mamá me tomo las cosas con un poco más de calma, en el sentido de que nada es tan tremendo. Yo antes, por una nota, si me salía algo mal, llegaba a un nivel de frustración o de látigo que hoy me parece que me lo tomo distinto. No sé si es la maternidad o son los años, puede ser un poquito de las dos. Uno va madurando. Pero sí, me parece que te da una otra perspectiva respecto de la gravedad o no gravedad de las cosas y todo lo que viene, lo que tiene que ver con noticias vinculadas a casos policiales en las que se ven involucrados chicos, me tocan de una manera absolutamente diferente. Yo no hago esos temas, por suerte, pero es mucho más difícil mantener la distancia de esa historia que estás contando sin pensar que podría ser tu hijo, ¿entendés? Y eso es insoportable.

"Trato de mostrarle a mis
"Trato de mostrarle a mis hijas cómo ser una mujer más allá de ser una mamá, en lo que puedo, y tampoco ser una súper mamá porque soy una persona", reflexiona (Fotos Maximiliano Luna)

-En cuanto a la crianza, ¿cuáles te parecen los valores más importantes?

-Antes de tener a Isabel me pregunté muchas veces qué tipo de mamá quería ser. Después te das cuenta cuando tenés tus hijos que sos la mamá que podés. Pero trato de no perder de vista esa idea que tengo de la maternidad o de la crianza. Y lo que está bueno cuando tenés hijos, o por lo menos que me pasó a mí, es que quizás perdés un poco el foco o cambiás esa mirada y ese lente que tenías antes de tener los hijos y ya no pensás qué mamá querés ser, sino qué persona te gustaría que fuera tu hija, qué pibe voy a formar, ¿yo en qué puedo contribuir? En la crianza pongo en la balanza y trato de tener tiempo y calidad de tiempo con mis hijas. Me parece que eso es fundamental. Me parece importante criar hijos o personas sociales en mundos reales. Por eso estoy bastante lejos del universo desinfectado para los niños, las manos con el alcohol, “no te ensucies”, el pasto… te va a sacar parte de la vida. Elijo, quiero y siento que como hoy está todo cada vez más segmentado, lo que pasa un poco en las redes sociales con el algoritmo, a veces pasa en la vida real, sobre todo en las grandes ciudades. Y yo intento que Isabel y Aurora circulen en circuitos que van más allá de su propio barrio, de su propia escuela, que se mezclen con personas que piensan distinto, que vienen de casas diferentes, que vean otras maneras de vivir, otras maneras de organizarse. Ellas tienen un modelo en casa, pero que sepan que no es el modelo de todas las familias, que hay familias que viven de otra manera, con otras prioridades, con otros alcances, con otras posibilidades. Trato de ser bastante consecuente con el no mantener el “no” aunque me cueste, tratando de explicar, pero sin ponerme en el lugar de argumentar. Me parece que a veces en esta cosa de querer ser cercanos a nuestros hijos, terminamos mezclando todo, ¿viste? Y nos ponemos a la par de los chicos pensando que con eso que les hacemos somos mejores. Y no sé. Es un chico y tomar decisiones implica responsabilidades. Entonces ahí no dejo que vos decidas porque soy re copada. Y si vos decidís, después es tu culpa. Me parece un montón para nenes chiquitos. Entonces yo elijo, yo decido. Y si sale mal es mi responsabilidad, no la de mis hijas, que son nenas y que quiero que vivan su infancia lo más libremente posible, con la fantasía, la ingenuidad y esa cosa mágica que tiene la de ser chico.

-¿Qué le dirías a una persona que sigue pensando qué elegir entre maternidad o profesión? ¿Es posible combinar ambas cosas?

-Sí, es posible combinar la profesión con la maternidad. Tenés que saber que es una negociación permanente y para siempre. Hay momentos en que vas a estar al 100 en una cosa y un poquito más abajo en la otra. Me parece que es una falsa dicotomía: es trabajo o maternidad. Pero sí tenés que saber, me parece, sobre todo siendo mujer, que hay cosas que cambian, que es una negociación y que cuando sos mamá empieza a haber otra cosa en la balanza que es muy, tan o quizás más importante que tu profesión o que tu pasión. Pero le diría a cualquier mujer que tiene una pasión, que es casi el mejor activo que tiene para ser mamá… esa pasión.