
La popularidad de la banana se explica por una combinación de factores: su accesibilidad, bajo costo y versatilidad culinaria, junto a la facilidad con la que puede incorporarse a la dieta diaria y a su perfil como fuente inmediata de energía. Esta suma la transforma en una elección habitual para quienes buscan un refrigerio saludable, un complemento antes o después de la actividad física o un alimento adaptable a distintos grados de madurez y contextos alimentarios, según una publicación del portal británico The Daily Mail.
Desde la perspectiva nutricional, una banana mediana aporta entre 350 y 400 miligramos de potasio, un mineral esencial para la contracción muscular y la regulación del ritmo cardíaco. Además, una unidad contiene cerca de 14 gramos de azúcar natural y entre 100 y 110 calorías, cifras que la posicionan como fuente energética rápida. Este contenido favorece la prevención de desequilibrios electrolíticos y el mantenimiento de la presión arterial.
Cada fruta también proporciona aproximadamente 3 gramos de fibra, lo que promueve la regularidad intestinal y contribuye a la sensación de saciedad. A su vez, el valor nutricional de la banana reside en su aporte de micronutrientes y agua, ambos fundamentales en una dieta equilibrada.
El impacto de la banana se extiende aún más. En el ámbito cardiovascular, el potasio ayuda a contrarrestar los efectos del sodio, ya que facilita la excreción de sal a través de la orina y contribuye al control de la presión arterial.
En lo digestivo, el almidón resistente presente en las bananas verdes fermenta en el colon, produciendo compuestos beneficiosos para la flora intestinal y vinculados a un menor riesgo de cáncer colorrectal.

El doctor Duane Mellor, dietista titulado y profesor en Aston Medical School, facultad británica de medicina, señaló: “Las bananas pueden ser una buena opción; son una fuente compacta de energía muy conveniente para llevar al gimnasio o acompañar el almuerzo.”
En tanto, Mellor precisó que el azúcar presente en la banana no es comparable al de los dulces industriales, ya que “se encuentra asociado a fibra, agua y micronutrientes, lo que modula la absorción y atenúa los picos de glucosa.” Además, la presencia de almidón resistente en las bananas verdes favorece la salud intestinal por medio de la fermentación bacteriana.
No obstante, el consumo excesivo de bananas puede acarrear riesgos. El principal peligro es la hipercalemia, una condición provocada por un exceso de potasio en la sangre que puede causar palpitaciones, vómitos, dolor torácico, dificultad respiratoria y, en situaciones extremas, colapso cardiovascular.
En ese sentido, existen registros de personas que, tras consumir una cantidad inusual de bananas en un corto período, desarrollaron esta afección.
Por caso, el cantante Peter Andre sufrió un colapso durante una grabación que él mismo atribuyó a un consumo excesivo de bananas, aunque no se precisó la cantidad ingerida.
Las advertencias se intensifican en personas con insuficiencia renal avanzada, ya que la capacidad para eliminar potasio disminuye y el riesgo de hipercalemia aumenta. En estos casos, la recomendación puede limitarse a una o dos bananas semanales, ajustando el consumo según la función renal de cada individuo.
Además, quienes toman inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o diuréticos ahorradores de potasio deben vigilar de modo especial su ingesta.
En personas con síndrome de colon irritable, consumir bananas demasiado maduras puede provocar distensión abdominal y molestias, debido al mayor contenido de hidratos fermentables en ese estado de maduración.

Las guías oficiales, como la Eatwell Guide del NHS, coinciden en recomendar moderación y variedad: una o dos bananas al día como máximo para adultos, dentro de una dieta que incluya al menos cinco porciones de frutas y verduras, cereales integrales, proteínas y grasas saludables.
En esa línea, Mellor remarca la importancia de alternar frutas. “No sería aconsejable que las cinco porciones diarias se compongan solo de bananas. Lo ideal es consumir variedad; para la mayoría, entre tres o cuatro bananas a la semana junto a otras frutas y hortalizas resulta lo más sensato.”
Para maximizar los beneficios nutricionales de la banana, los especialistas sugieren combinarla con alimentos ricos en proteínas o grasas saludables, como yogur, frutos secos o semillas. Esta práctica ralentiza la digestión, mejora el control glucémico y prolonga la saciedad, transformando la banana en un refrigerio metabólicamente más equilibrado.
La elección entre banana verde o madura debe adaptarse a las necesidades puntuales de cada organismo: quienes desean regular la glucemia o evitar bajones de energía sostenida pueden optar por la primera opción; quienes requieran energía rápida, por la otra.
La clave está en la moderación y en la adaptación al contexto de salud de cada persona, privilegiando la diversidad dentro de la alimentación diaria.
Últimas Noticias
Cáncer de colon: descubren un virus que aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad
El patógeno está presente en una bacteria intestinal común. Un estudio danés mostró que es más frecuente en quienes tienen tumores colorrectales, lo que plantea nuevas posibilidades de detección temprana

El videojuego Tetris podría reducir recuerdos intrusivos asociados al trauma psicológico
Unas pruebas en profesionales sometidos a eventos intensos revelaron que una dinámica visual simple puede mitigar episodios recurrentes, ofreciendo una alternativa accesible y adaptable para tratar secuelas mentales asociadas a experiencias impactantes

El fortalecimiento de los músculos abdominales puede reducir el riesgo futuro de caídas
Investigadores analizaron tomografías computarizadas con inteligencia artificial en cerca de 4.000 adultos, mostrando que medir la calidad muscular abdominal permite aumentar la prevención

Un avance científico identifica el origen celular de las neuronas dañadas en el Parkinson
El trabajo experimental demuestra que manipular señales genéticas y ambientales aumenta la supervivencia de las células nerviosas en laboratorio, potenciando las estrategias

Cómo reacciona el cerebro humano ante opiniones contrarias
El entorno, el sentido de pertenencia y la tensión emocional influyen en la disposición a abrirse a nuevas perspectivas


