
Según la Organización Mundial de la Salud, en la actualidad, casi una de cada seis personas a escala mundial afirma sentirse sola. Esta problemática se ha consolidado como uno de los fenómenos de mayor impacto en la salud pública mundial, aun cuando la hiperconectividad y la presencia constante de tecnología parecieran ofrecer más posibilidades de compañía que en cualquier otro momento de la historia.
La OMS advierte sobre las consecuencias de este problema, cuyas manifestaciones afectan tanto la salud física como mental en todas las edades. Tanto es así que llevó a distintos países a tomar cartas en el asunto.
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El Reino Unido creó en 2018 un Ministerio de la Soledad; Japón hizo lo mismo en 2021 y Alemania lanzó en 2023 un programa nacional para enfrentar la soledad y Nueva York nombró a la doctora Ruth Westheimer como su primera embajadora de la soledad en el mismo año. Por su parte, Madrid trabaja con “conectores sociales” para vincular a las personas que sufren soledad.
En Argentina, desde 2024, una línea 0800 de salud mental de Córdoba analizó 1.515 llamados: un 30% se vinculaba a conflictos personales y sentimientos de soledad. Teniendo en cuenta estos datos, lanzará los “linkeadores sociales”, un curso de formación de la primera camada de estos conectores, para implementar un modelo semejante al de Madrid.
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“El linkeador interviene y acompaña a la persona a dar ese primer paso, a que deje de estar solo”, explicó Juan Carlos Mansilla, psicólogo y director del Instituto de Planificación Municipal de Córdoba (IPLAMU), que invita al I Congreso Argentino sobre Soledad No Deseada los días 18 y 19 de mayo a realizarse en la Universidad Provincial de Córdoba.
“En los últimos años, la soledad no deseada ha adquirido creciente visibilidad tanto en el campo de las políticas públicas como en la investigación académica. Se trata de un fenómeno que trasciende la experiencia individual de estar solo, vinculado a la fragilidad de los vínculos, la pérdida de redes de apoyo y las transformaciones propias de la vida urbana contemporánea", explican desde (IPLAMU).
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Y completan desde el instituto: “La evidencia científica señala que esta problemática impacta en la salud física y mental de las personas, y atraviesa distintos grupos sociales. En este sentido, el congreso propone un abordaje integral, contemplando su incidencia tanto en personas mayores como en juventudes, desde una perspectiva que articule conocimiento, territorio e intervención".
En 2023, Vivek Murthy, el Cirujano General de EEUU publicó un informe llamado “Nuestra epidemia de soledad y aislamiento” sobre el impacto de la soledad en todo, desde el estado de ánimo hasta la función cognitiva y la salud física.
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Soledad elegida versus no deseada

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la soledad como el sentimiento doloroso o angustiante que surge cuando existe una brecha entre las relaciones sociales que una persona desea tener y las que realmente tiene.
La soledad no deseada, por tanto, se refiere a esa experiencia de insatisfacción ante la falta o la baja calidad de los vínculos sociales. La OMS distingue este fenómeno de la “soledad elegida”, en la que la persona busca activamente el aislamiento y no experimenta malestar por ello.
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La doctora Patricia O’Donnell, médica psiquiatra, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de la International Psychoanalytic Association, explicó en Infobae que la soledad elegida puede ser creativa y enriquecedora, mientras que la no deseada se asocia al sufrimiento, la tristeza o el desamparo.
La doctora O´Donnell añadió: “La soledad padecida puede incluso ser desesperante. Y podemos diferenciarla de la soledad obligada, como ocurrió en el aislamiento y la distancia social durante la pandemia de COVID-19, de la que aún seguimos sintiendo sus coletazos”.
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Además de los adultos mayores, uno de los blancos principales de la soledad, los jóvenes también son víctimas de este sentimiento, que recrudeció luego de la pandemia y se afianzó con el auge de las redes sociales.
Según la doctora O´Donnell las redes sociales no son la mejor compañía: “Si nos sentimos queridos de acuerdo a la cantidad de likes o corazoncitos, es un poco riesgoso. La autoestima puede oscilar fácilmente y la soledad, acentuarse. El encuentro humano es insustituible. Entre otras cosas, conlleva una sensorialidad más despierta”.
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Entre el 17 % y el 21 % de las personas entre 13 y 29 años han declarado sentirse solas, con las tasas más altas entre los adolescentes. En torno al 24 % de las personas de países de ingreso bajo declararon sentirse solas, el doble que en los países de ingreso alto (alrededor del 11 %), afirma la OMS.

Además, de las consecuencias en la salud física y mental, hay muchos estudios que ligan el sentimiento de soledad al consumo de alcohol.
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Explicó Mansilla en su Instagram: “No significa que toda persona solitaria es una persona que se va a alcoholizar, pero sí implica saber que la soledad, como sentimiento negativo, es un buen predictor de riesgo de conductas como el abuso de alcohol".
Y agregó: “El gran problema es que causa un déficit, se convierte en un obstáculo para nuestra revinculación social. Por eso es bueno saber que si hay alguien que nos comienza a preocupar por su consumo de alcohol, no se trata solo de decirle: ‘bebe menos’, sino que se trata de ayudarlo a que se conecte más“, dijo Mansilla.
Cómo combatir la soledad

La conexión social puede proteger la salud a lo largo de la vida, afirma la OMS. “Puede reducir la inflamación, disminuir el riesgo de problemas de salud graves, fomentar la salud mental y prevenir la muerte prematura. También puede fortalecer el tejido social, contribuyendo a que las comunidades sean más saludables, seguras y prósperas”, asegura la entidad.
En el abordaje del problema, O’Donnell sugiere enfrentar obstáculos personales como la inseguridad o el miedo al rechazo, consultando con un profesional de salud mental si estas barreras provocan sufrimiento. La especialista enfatiza el valor del sentido de pertenencia para el bienestar psíquico y recomienda buscar oportunidades en actividades comunitarias, culturales o recreativas. Participar en grupos literarios, artísticos o deportivos aumenta las posibilidades de conectarse con otros.
Según la OMS, muchas veces la terapia y apoyo psicológico son necesario para superar la soledad, en especial en casos de personas con pensamientos negativos, baja autoestima o dificultades para manejar las emociones.
“Entre las terapias que han demostrado su utilidad se encuentran la terapia cognitivo-conductual, que ayuda a modificar la forma de pensar; la atención plena, una forma de meditación; y las sesiones educativas sobre la soledad y el manejo de las emociones. Estas estrategias han dado buenos resultados a la hora de reducir la soledad y mejorar la salud mental”, concluyó la OMS.
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