¿Cuándo es recomendable que un hombre orine sentado y qué beneficios tiene esta postura?

La educación sobre los síntomas urinarios y la importancia de la consulta temprana contribuye a reducir complicaciones y mejorar el bienestar general de los hombres

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Primer plano de las piernas y pies de un hombre sentado en un inodoro, con ropa interior a cuadros bajada, en un baño con azulejos azules
Un hombre sentado en el inodoro con los pantalones bajados, destacando la importancia de la higiene personal y la salud digestiva. (Getty Images)

La postura al orinar puede parecer un detalle cotidiano sin relevancia clínica. Sin embargo, cuando se presentan síntomas urinarios persistentes, esta simple modificación en los hombres —como orinar sentado— puede resultar beneficiosa para mejorar la evacuación vesical y aliviar molestias, señala el médico urólogo Luis Orbegoso.

“La posición sentada favorece una relajación más completa de los músculos del suelo pélvico y del esfínter uretral, lo que permite un vaciado vesical más eficaz y reduce el esfuerzo abdominal durante la micción”, explicó el docente de la carrera de Medicina Humana de la Universidad Científica del Sur. Esta postura, comúnmente asociada a prácticas más frecuentes en países europeos, ha empezado a ganar atención en la consulta urológica por sus efectos en pacientes con síntomas obstructivos urinarios.

Postura al orinar: ¿tiene beneficios clínicos?

Orbegoso afirma que, en hombres sin síntomas, no existe evidencia que demuestre que orinar sentado o de pie altere el riesgo de desarrollar una enfermedad prostática o vesical. No obstante, en pacientes con dificultades para iniciar el chorro, flujo urinario débil o sensación de no vaciar completamente la vejiga —síntomas típicos de trastornos obstructivos del tracto urinario inferior— adoptar la postura sentada puede resultar en una mejor experiencia miccional.

En estos casos, la postura sentada ayuda a disminuir el goteo postmiccional y el esfuerzo abdominal, problemas que a menudo describen los pacientes con hiperplasia prostática benigna (HPB), prostatitis crónica o disfunción del suelo pélvico. “No se trata de una cura, sino de una estrategia complementaria para mejorar la calidad de vida en presencia de síntomas que interfieren con las actividades diarias”, aclaró Orbegoso.

¿Qué condiciones clínicas pueden estar relacionadas con estos síntomas?

Vista trasera de un hombre con camiseta marrón y jeans de pie frente a un urinario en un baño con paredes de azulejos grises
Un hombre utiliza un urinario, una imagen que simboliza la preocupación por la micción frecuente y la nocturia, síntomas comunes de diversas afecciones urinarias. (Freepik)

Los trastornos del tracto urinario inferior en varones mayores suelen estar relacionados con cambios prostáticos o del propio sistema de conducción de la orina. La hiperplasia prostática benigna (HPB), por ejemplo, es uno de los motivos más frecuentes de obstrucción al flujo urinario a medida que avanza la edad. Esta condición puede producir aumento de la frecuencia urinaria, urgencia, flujo débil, sensación de vaciado incompleto y necesidad de levantarse durante la noche para orinar.

La prostatitis, la inflamación de la glándula prostática de origen bacteriano o no bacteriano, también suele generar síntomas miccionales acompañados de malestar pélvico, ardor o dolor. Adicionalmente, afecciones como la uretritis o la presencia de cálculos vesicales o renales pueden interferir con el flujo normal de la orina y producir sensaciones de molestia o dolor durante la micción.

Por otra parte, si bien no es la causa más común, el cáncer de próstata y el cáncer de vejiga pueden manifestarse con cambios en los hábitos urinarios, sangre en la orina (hematuria) o urgencia urinaria persistente. “Ante cualquier modificación sostenida en la micción, es esencial una evaluación urológica completa para descartar patologías severas”, enfatizó el especialista.

Síntomas que requieren atención inmediata

El especialista advierte que la imposibilidad de orinar, conocida como retención urinaria aguda, constituye una urgencia médica que requiere atención inmediata. Asimismo, la presencia de sangre visible en la orina, dolor intenso al orinar o fiebre asociada a síntomas urinarios deben motivar la consulta con un profesional de la salud sin demora.

“Algunos pacientes subestiman los síntomas urinarios y los atribuyen simplemente al envejecimiento. Sin embargo, ningún síntoma urinario debería normalizarse, especialmente si interfiere con la calidad de vida o persiste más de unas pocas semanas”, agregó.

Recomendaciones para la salud urinaria masculina

Además de considerar la postura al orinar en pacientes sintomáticos, Orbegoso recomienda mantener una adecuada hidratación diaria, evitar la retención voluntaria prolongada de orina y revisar los factores de riesgo cardiovasculares como el sedentarismo, la obesidad y el consumo de tabaco, que se asocian con un mayor riesgo de trastornos urológicos.

Para hombres mayores de 50 años o aquellos con antecedentes familiares de enfermedad prostática, el especialista subraya la importancia de realizar controles médicos periódicos, que incluyan una evaluación clínica detallada y, cuando corresponda, exámenes complementarios para descartar afecciones prostáticas y vesicales.