Cuando los agentes de IA empiecen a decidir por el consumidor peruano

En el Perú, donde el consumidor combina tiendas físicas, marketplace, redes sociales y consultas por WhatsApp antes de decidir, este modelo podría acelerar un comportamiento que ya existe: la búsqueda intensiva de información previa a la compra

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Una mujer sostiene una tarjeta
Una mujer sostiene una tarjeta de crédito mientras consulta una página web falsa de viajes, evidenciando el riesgo de fraude en la compra de paquetes turísticos online. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Imagina que un consumidor en Perú no necesita abrir ninguna app para comparar precios durante el próximo Cyber Day. Un agente de inteligencia artificial ya lo hizo: revisó disponibilidad, evaluó tiempos de entrega, verificó la reputación del vendedor y completó la compra en segundos. No es ciencia ficción. Es el escenario que el retail peruano tiene frente a sí.

El siguiente cambio en el sector no llegará con fanfarria. Es más silencioso que la digitalización, más profundo que la omnicanalidad: es la aparición de sistemas inteligentes que toman decisiones de compra en nombre del consumidor.

Los llamados shopping agents funcionan como asistentes avanzados capaces de interpretar preferencias, restricciones presupuestarias y hábitos de consumo. A diferencia de los motores tradicionales de recomendación, estos agentes no solo sugieren productos: pueden ejecutar la transacción de forma autónoma, dentro de los parámetros que el usuario ha definido previamente. Es un cambio sutil, pero con implicaciones estratégicas enormes para toda la cadena comercial.

En el Perú, donde el consumidor combina tiendas físicas, marketplace, redes sociales y consultas por WhatsApp antes de decidir, este modelo podría acelerar un comportamiento que ya existe: la búsqueda intensiva de información previa a la compra. La diferencia es que ahora ese trabajo lo realizará un sistema automatizado que prioriza eficiencia y conveniencia. El cual, para operar con efectividad, deberá ganarse la confianza del usuario peruano.

Los datos globales muestran que la industria se está moviendo en esa dirección. El Retail Readiness Report 2025 de Kyndryl señala que el 48% de los líderes del sector ha realizado actualizaciones significativas en infraestructura tecnológica e incrementado sus inversiones en inteligencia artificial en el último año. Sin embargo, el mismo informe revela que solo 15% considera que aprovecha plenamente sus capacidades de omnicanal – una brecha que evidencia que la inversión tecnológica, por sí sola, no garantiza transformación efectiva.

Para los consumidores peruanos, un agente de IA puede, por ejemplo, comparar ofertas durante momentos de alta demanda como Cyber Days o Fiestas Patrias, evaluará tiempos de entrega, disponibilidad en tienda cercana, reputación del vendedor y condiciones de postventa – todo en segundos. Las marcas ya no competirán únicamente por atraer al consumidor final, sino por ser priorizadas por el algoritmo que intermedia la decisión.

Transparencia en precios, consistencia en inventarios y claridad en atributos de producto dejarán de ser buenas prácticas opcionales para convertirse en requisitos de entrada a ecosistemas de compra automatizadas. Quien no cumpla esos estándares, difícilmente existirá para los agentes – y por tanto, tampoco para el consumidor.

Este escenario también obliga a mirar hacia adentro. La tecnología por sí sola no resuelve la ecuación. El mismo estudio de Kyndryl advierte que, aunque 89% de los líderes cree que la IA transformará los roles en el retail en el corto plazo, existe menor claridad sobre cómo preparar al talento para esa transición. La conversación ya no es solo sobre inversión en software, es sobre construir capacidades en los equipos para operar, auditar y evolucionar sistemas que toman decisiones en tiempo real.

En un mercado como el peruano, donde más del 80% de las ventas siguen ocurriendo en tiendas físicas y la digitalización avanza de forma progresiva, los agentes de IA representan una oportunidad para cerrar brechas de eficiencia. Pueden anticipar quiebres de stock, ajustar surtidos según comportamiento local o automatizar decisiones que antes dependían exclusivamente del análisis humano.

Nada de esto implica que desaparezca la experiencia en tienda ni el valor del contacto personal. Pero sí significa que el proceso de decisión será cada vez más asistido por sistemas inteligentes que reducen la fricción y elevan las expectativas del consumidor. El rol humano no desaparece: se reenfoca.

El debate ya no gira en torno a si los agentes de IA transformarán el retail, sino en cuándo se convertirán en el estándar de la industria. Las empresas peruanas que se adelanten a esta realidad tendrán la oportunidad de definir las reglas del sector, en lugar de simplemente adaptarse a las que otros impongan.

El retail ha evolucionado históricamente de la mano de cada avance tecnológico. La diferencia ahora es que la tecnología no solo ejecuta decisiones: las toma. Y esa capacidad redefine por completo la dinámica comercial.