La llegada de miles de aficionados extranjeros y locales al Estadio Monumental de Lima durante la final de la Copa Libertadores transformó las inmediaciones en un escenario inmejorable para el comercio ambulante, donde la creatividad y el ingenio peruano brillaron con luz propia. Entre decenas de puestos, la señora Dayana sobresalió llevando la pollada peruana a un público entusiasta que agotó cada plato antes del pitazo inicial, conquistando especialmente los paladares brasileños durante una jornada memorable.
El evento, celebrado el 29 de noviembre, posicionó a Lima como epicentro sudamericano del fútbol y movilizó a una verdadera multitud desde tempranas horas. La zona de Ate se inundó de seguidores de Palmeiras y Flamengo, creando una demanda extraordinaria de alimentos y recuerdos. Los comerciantes respondieron con rapidez, pero la propuesta tradicional de la señora Dayana —pollo marinado y frito, servido con papas y arroz— llamó la atención de medios y asistentes, marcando diferencia frente a la oferta habitual de comidas rápidas.
Lo que engrandeció su propuesta no fue solo el sabor, sino la capacidad de adaptarse a la ola de hinchas brasileños. Ataviada con mandil y sonrisa, Dayana vio cómo el público foráneo se congregó en su puesto, impulsando la integración cultural alrededor de un plato emblema nacional. El fenómeno no pasó desapercibido: decenas de videos y fotos inundaron redes sociales, mostrando a los brasileños disfrutando la experiencia y repitiendo frases en español y portugués.

La reacción de los brasileños desbordó las expectativas: muchos grabaron elogios y bromas, calificando la pollada con máxima nota. Un hincha de Palmeiras resaltó el sabor local con un entusiasta “diez” al finalizar su plato, mientras que los debates sobre “el mejor pollo” se hicieron virales. El puesto de Dayana trascendió su rol de vendedor ambulante y se convirtió en símbolo de bienvenida, integración y sabor.
Desde el punto de vista económico, el impacto fue significativo. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) estimó un movimiento económico de USD 75 millones y la llegada de unos 50.000 visitantes extranjeros, superando los registros de 2019, cuando Lima acogió la final y movilizó a más de 40.000 asistentes con un impacto cercano a USD 62 millones.
Peruana aprende portugués para vender polladas
Sabiendo que el idioma podía ser una barrera, Dayana se preparó y aprendió rápidamente frases básicas en portugués para captar la atención de los nuevos clientes. “Nuestro pollo a la parrilla le digo ‘é frango grelhado, com batata-doce e arroz’”, relató con picardía a Latina Noticias, demostrando determinación para no perder ninguna venta ante la avalancha extranjera.
Al servir, Dayana encontró en las señas una solución universal. Con gestos para mostrar los cortes y señalar las porciones, lograba que cualquier cliente, aunque no hablara español ni portugués, pudiese elegir fácilmente la parte del pollo deseada. La empatía y creatividad fueron claves para facilitar la transacción y crear cercanía con los compradores.

Cuando los clientes terminaban sus platos, Dayana despedía a cada uno con un cálido “obrigado”, logrando risas, fotos y circuitos interminables de agradecimientos. El gesto sencillo de cerrar la venta en su idioma generaba un vínculo especial entre vendedora y público extranjero, marcando la memoria de la experiencia.
Los brasileños califican polladas con “10”
El primer bocado fue suficiente para ganar el aplauso del público brasileño. El aroma y sabor de la pollada peruana superaron las comparaciones con la comida rápida internacional. “¡Maravilloso, diez!”, exclamó un hincha de Palmeiras, levantando orgulloso su plato vacío y provocando vítores entre sus compatriotas.

Dayana no perdió oportunidad de invitar a los comensales a compartir opiniones. Algunos clientes expresaron: “¡Muito bom, muito bom!” y repitieron el nombre “frango grillado”, convirtiendo la pollada en tendencia viral dentro y fuera del estadio. La calidez del trato y la sazón nacional convirtieron un plato simple en una experiencia inolvidable, digna de recomendación entre viajeros.
Durante el evento, el puesto de Dayana se mantuvo rodeado de público, recibiendo elogios por el sabor, la atención y el gesto hospitalario. Prensa y aficionados coincidieron en que la pollada no solo alimentó, sino que celebró la cultura peruana en un evento internacional.
Impacto económico de la final de la Libertadors en Lima
La final entre Flamengo y Palmeiras, dos rivales brasileños de alto calibre, atrajo a 50.000 visitantes extranjeros y generó un gasto promedio estimado de USD 1.000 por persona, según el Mincetur. La estadía media osciló entre tres y cuatro noches, con preferencia por hoteles de tres estrellas y alojamientos temporales.
El encuentro, resuelto a favor de Flamengo por 1-0, no solo marcó historia futbolística, sino que impulsó la cadena turística y comercial en Lima. El evento dejó un impacto positivo en los rubros de gastronomía, transporte, hospedaje y comercio local, y sirvió para potenciar la imagen de Perú como anfitrión de grandes celebraciones deportivas.
La experiencia de Dayana Llanos y su pollada quedará como ejemplo de ingenio emprendedor y hospitalidad peruana, logrando integrar culturas y convertir una oportunidad en una historia para recordar.



