Hablar de infidelidad siempre ha despertado pasiones, debates acalorados y, últimamente, viralizaciones en redes sociales. La última tendencia llegó en forma de un archivo colaborativo llamado “La lista negra de las girls”, elaborado en Perú, donde cualquier usuaria podía sumar el nombre, los datos y hasta las fotos de hombres señalados de ser infieles. En cuestión de días, este listado explotó en plataformas como TikTok y X, alimentando conversaciones, memes y, cómo no, muchas controversias.
El fenómeno se construyó con un sistema de participación abierto: un archivo de Excel titulado “La lista negra de las girls”, donde las personas simplemente hacían clic para agregar información de presuntos infieles. Los campos eran de lo más detallados: nombres y apellidos, distrito, edad, ocupación, motivo de la acusación, fotos, supuestas pruebas y hasta enlaces a perfiles sociales. Fue un boom: chicas que advertían a otras sobre exparejas, historias de engaño y, en paralelo, críticas sobre si esta exposición era ética o incluso legal.
Esta tendencia no salió de la nada. Iniciativas parecidas ya habían hecho eco en Chile y México, donde grupos de amigas difundieron archivos muy similares. La idea era “protegerse” entre mujeres y alertar sobre quienes no fueron honestos en el amor. En Chile, el asunto se desbordó tanto que los medios hablaron de una “guerra de los Excel”: las listas creadas por mujeres inspiraron la reacción de grupos de hombres que, armados con sus propios documentos, incluían los nombres de mujeres acusadas de infidelidad o de otros supuestos comportamientos “reprochables”. Estas listas circulaban por Facebook, Instagram y WhatsApp, con capturas de pantalla, memes, rumores e incluso discusiones sobre si las acusaciones eran ciertas o no. El alcance fue brutal y el debate, aún más intenso.

En México, el fenómeno fue menos estridente, pero igual sirvió de inspiración. Varias cuentas en TikTok y X compartieron “listas negras”, aunque las advertencias legales rápidamente las hicieron bajar de perfil. Así, la movida latinoamericana sentó un precedente: listas colaborativas dedicadas a exponer infieles pueden volverse tendencia rápidamente, pero también traen consecuencias.
¿Eliminaron la ‘lista negra de las girls’ de Perú?
Sí, la lista fue dada de baja y ya no es posible ni acceder ni registrar nuevos nombres. ¿La razón? La presencia de datos personales sensibles. El archivo no solo incluía nombres completos, sino también distritos, edades, ocupaciones, enlaces a redes sociales, fotografías e incluso capturas de conversaciones o “pruebas” de los supuestos engaños. Bastaba con rellenar el formulario –sin ningún filtro ni verificación– para que alguien ingresara a la lista negra y quedara expuesto ante miles de personas.

La facilidad del proceso y el carácter viral del archivo hicieron que la controversia creciera: muchas personas aplaudieron la idea como una herramienta de advertencia en tiempos de redes sociales, pero no faltaron los reclamos por la falta de control y por el potencial daño a la reputación de quienes eran señalados. La viralización masiva de datos personales ya es un tema delicado por sí mismo, pero si a eso se suma que los datos eran de fácil acceso y que cualquiera podía contribuir con solo un clic, las alarmas legales no tardaron en sonar.
Implicaciones legales y sanciones por difundir información personal en Perú
La movida en TikTok y X hizo que varias voces en redes, y también abogados, recordaran un punto clave: Perú cuenta con la Ley N.º 29733 de Protección de Datos Personales. Esta ley prohíbe que se recopile, almacene y difunda información privada sin autorización de la persona implicada. De hecho, las multas pueden ser bastante altas y, en los casos más graves, superan los 100 UIT (Unidades Impositivas Tributarias). Además, si alguien publica o comparte información que lesione el honor o la reputación de otro, se puede hablar de difamación, con penas que van hasta tres años de cárcel o multas económicas según el Código Penal peruano.

Uno de los datos más importantes es que el anonimato no elimina la responsabilidad: las autoridades pueden rastrear el origen de este tipo de listas y sancionar a quienes resulten responsables. Un archivo viral puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza legal para quien lo comparta y amplifique. Difundir fotos, historias de intimidad y detalles personales sin permiso puede terminar muy mal.
¿Existe una lista de mujeres infieles?
No, y de hecho no hay evidencia en Perú de que exista alguna “lista negra” viral dedicada a mujeres acusadas de infidelidad, ni tampoco a aquellas que supuestamente se involucraron con personas con pareja. Si bien en las redes surgieron rumores y memes jugando con la idea de “equidad”, ningún archivo similar se viralizó ni se compartió de forma masiva.
“La guerra de los Excel” en Chile
Para entender hasta dónde puede llegar una tendencia así, basta mirar lo ocurrido en Chile a principios de noviembre. Allá, el furor por los archivos de infieles alcanzó niveles nunca antes vistos. Comenzaron con listas donde mujeres subían nombres de hombres con antecedentes de engaño, pero la “respuesta” masculina no tardó: pronto aparecieron sus propias listas, apuntando a mujeres y, en algunos casos, incluyendo todo tipo de comentarios y descalificaciones. El resultado fue una confrontación viral, bautizada por los medios como la “guerra de los Excel”. La información en ambos bandos era anónima, sin verificar, y muchas veces infundada.

El fenómeno chileno hizo virar la discusión a los terrenos de la ética, la privacidad y el honor. Los medios, autoridades y comunidades digitales comenzaron a advertir sobre los peligros y el daño real que podía causar la exposición de información así, especialmente cuando muchas veces se trataba de simples rumores o venganzas personales.
La eliminación de “La lista negra de las girls” en Perú no solo apaga una tendencia viral: también da una señal de alerta sobre los peligros de compartir y difundir datos de otros sin consentimiento. En la búsqueda de “justicia sentimental” o de visibilizar engaños, muchas veces se cruza la línea entre denuncia, exposición masiva y daño personal, y las redes sociales convierten todo en una bola de nieve imposible de detener. A veces, los memes y las modas pueden dejar marcas que no se borran tan fácil.



