El juicio contra Pedro Castillo por el fallido golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022 llegó a su fin. La Sala Penal Especial de la Corte Suprema condenó al expresidente a 11 años, 5 meses y 15 días de prisión por el delito de conspiración para la rebelión. Betssy Chávez y Aníbal Torres también fueron sentenciados por el mismo delito; sin embargo, en el caso de Torres Vásquez, el tribunal aplicó una reducción de pena y dictó una condena suspendida de 6 años y 8 meses.
Durante la lectura del adelanto de fallo, los jueces expusieron las principales evidencias que tomaron en cuenta para determinar cómo se gestó el intento de golpe de Estado, pese a que Castillo Terrones sostuvo a lo largo del proceso que se trató solo de una proclama política.
El colegiado concluyó que, tras la difusión del mensaje a la Nación, Aníbal Torres y Betssy Chávez se dieron un abrazo, acto que fue interpretado como una muestra evidente de que ambos avalaban el contenido del pronunciamiento presidencial.
¿Cómo ocurrió el abrazo entre Pedro Castillo y sus exministros?
En este punto, el testimonio de Cintya Isabel Malpartida Guarniz, reportera de la Gerencia de Prensa de “TV Perú”, quien estuvo presente antes, durante y después de la transmisión del discurso de Castillo, resultó fundamental.
Según indicó Malpartida Guarniz, cuando Pedro Castillo terminó de leer el mensaje, se dio un abrazo con Aníbal Torres y Betssy Chávez. Para la Sala Penal, este gesto confirma el acuerdo de ambos con el discurso del entonces mandatario, que implicaba un claro quebrantamiento del orden constitucional.

A este testimonio se sumó la grabación sin editar de la transmisión, en la que se escucharon “conversaciones, sonidos de palmadas, muy parecido a abrazos, hasta en dos oportunidades, lo cual denota una clara demostración de conformidad y respaldo a lo expresado”.
¿Qué pasó después de que Castillo leyera el mensaje a la Nación?
Según el tribunal, la escena posterior a la lectura del pronunciamiento fue clave para comprender cómo se ejecutó el intento de golpe de Estado. Mientras que Chávez y Torres —quienes conocían y respaldaban el contenido del discurso— ofrecieron gestos de aval al expresidente, el rol de Willy Huerta resultó determinante.
La Sala estableció que el entonces ministro del Interior facilitó su teléfono celular para que Castillo contactara al comandante general de la Policía, Raúl Alfaro. Mediante esa llamada, el expresidente ordenó cerrar el Congreso, detener a la fiscal de la Nación, Patricia Benavides, y reforzar la seguridad en domicilios vinculados a su entorno, según el testimonio del propio Alfaro.

Aunque Huerta aseguró que desconocía el objetivo de la comunicación, el tribunal concluyó que sí participó en el intento de golpe. Su defensa anunció que apelará la sentencia, dictada mientras él seguía la audiencia de manera virtual.
Lo que ocurrió después ya es conocido. Castillo Terrones fue detenido cuando intentaba asilarse en la Embajada de México. Solo su familia logró ingresar, mientras que él fue arrestado en las inmediaciones. La fotografía en la que aparece junto a Patricia Benavides y Aníbal Torres se viralizó en cuestión de minutos.
Irónicamente, su ex primera ministra permanece hoy refugiada en la Embajada de México, a la espera de un salvoconducto que le permita abandonar el país.



