
Pedro Castillo, Martín Vizcarra, Ollanta Humala y Alejandro Toledo comparten hoy un hecho inédito en la historia política peruana: todos están tras las rejas. En apenas una semana, Castillo y Vizcarra fueron nuevamente puestos bajo custodia del Estado, mientras Toledo e Humala continúan cumpliendo duras condenas vinculadas a corrupción y lavado de activos.
La suma de estos procesos marca un momento sin precedentes en el país, donde cuatro expresidentes han sido declarados culpables y cumplen prisión efectiva de manera simultánea.
Pedro Castillo
- Sentencia: 27 de noviembre de 2025
- Pena: 11 años, 5 meses y 15 días de prisión
- Delito: Conspiración para rebelión
La Corte Suprema halló culpable al exmandatario por los hechos del 7 de diciembre de 2022, cuando intentó disolver el Congreso, intervenir el Poder Judicial y gobernar por decreto. Aunque su defensa insistió en que no existió un levantamiento armado –elemento clave del tipo penal de rebelión–, el tribunal concluyó que sí hubo conspiración para quebrar el orden constitucional.
Castillo aún mantiene procesos abiertos por presunta corrupción, organización criminal y direccionamiento de obras públicas, en expedientes como Puente Tarata, Petroperú y el caso Vivienda.

Martín Vizcarra
- Sentencia: 26 de noviembre de 2025
- Pena: 14 años de prisión efectiva
- Delito: Cohecho pasivo propio
El expresidente fue trasladado al penal Barbadillo tras ser hallado culpable de recibir pagos ilícitos cuando era gobernador regional de Moquegua (2011-2014). Según la justicia, aceptó sobornos de constructoras vinculadas al “Club de la Construcción” a cambio de favorecerlas en las obras Lomas de Ilo y el Hospital de Moquegua.
Además de la pena de cárcel, Vizcarra quedó inhabilitado para ejercer cargos públicos. Paralelamente, enfrenta investigaciones por su gestión presidencial, como los casos “Los Intocables de la Corrupción” en Provías y Richard Swing.

Ollanta Humala
- Sentencia: Abril de 2025
- Pena: 15 años de prisión
- Delito: Lavado de activos
Humala fue sentenciado junto a su esposa, Nadine Heredia, por recibir y ocultar fondos ilícitos para financiar sus campañas electorales de 2006 y 2011. Se comprobó el ingreso de dinero de Venezuela y de Odebrecht al circuito legal a través de falsos aportantes.
Pero sus problemas no terminan ahí: la Fiscalía ha solicitado 35 años de cárcel en el caso Gasoducto Sur Peruano, proceso por colusión agravada y asociación ilícita que podría convertirse en su condena más dura.

Alejandro Toledo
- Sentencia: Octubre de 2024
- Pena: 20 años y 6 meses
- Delitos: Colusión y lavado de activos
Toledo fue hallado culpable de pactar sobornos con Odebrecht por aproximadamente USD 35 millones a cambio de adjudicar los tramos 2 y 3 de la Interoceánica Sur. A esta sentencia se suma su segunda condena, dictada en 2025, por el caso Ecoteva, que explica cómo se lavó el dinero ilícito mediante la compra de inmuebles y pago de hipotecas a través de empresas offshore.
Además, enfrenta un juicio en curso por el Tramo 4 de la Interoceánica, donde la Fiscalía solicita 35 años de prisión por nuevos sobornos vinculados a Camargo Correa.

Cómo es Barbadillo, la prisión que alberga a cuatro expresidentes
La peculiaridad de este momento judicial también se refleja en el lugar donde cumplen condena. Barbadillo, ubicado dentro de la Base de la DIROES en Ate, fue construido originalmente para alojar a un solo reo: Alberto Fujimori. Hoy, habilitado y ampliado con urgencia, alberga a cuatro expresidentes —y ha sido declarado oficialmente como penal exclusivo para exmandatarios—.
Las celdas funcionan como pequeños departamentos de entre 15 y 20 metros cuadrados, cada uno con dormitorio, baño privado y una sala para recibir visitas de abogados y familiares. Los internos tienen acceso a televisión y radio, pero no a internet ni a teléfonos. El régimen de visitas es estricto, aunque permite el ingreso de familiares y abogados en días establecidos.

Aunque cada uno tiene un espacio independiente, existen áreas comunes donde pueden coincidir. La convivencia depende de su propia decisión, pero lo cierto es que este penal —que alguna vez solo fue ocupado por Fujimori durante más de 16 años— se ha convertido en un retrato de la crisis política contemporánea del país.


