La tensión alrededor del nombre de Giovanna Valcárcel volvió a tomar fuerza luego de que una pareja de peruanos residentes en Estados Unidos la acusara públicamente de haberlos estafado en la venta de un supuesto departamento. La denuncia, presentada con detalles y cuestionamientos, generó amplio debate en redes y medios.
Sin embargo, la conductora radial no tardó en dar su versión, asegurando que no se trata de ninguna estafa, sino de un malentendido que surgió a raíz de un acuerdo informal y expectativas que —según ella— cambiaron de un día para otro.
La pareja denunciante, conformada por una peruana y un ciudadano cubano, expuso que la operación se basó en un trato inicial con la comunicadora, en el que acordaron adquirir un inmueble de su propiedad. Como parte del entendimiento, explicaron, empezaron a depositarle mil dólares mensuales, un monto destinado —según lo pactado— a que Giovanna cubriera los gastos de hipoteca y mantenimiento, mientras ellos reunían el dinero para concretar la compra total más adelante.

La denuncia
Todo parecía marchar con normalidad, hasta que, según su versión, surgieron problemas cuando comenzaron a solicitar la documentación formal de la propiedad y aseguran que Valcárcel dejó de responderles.
En su relato, afirmaron que, ante la falta de respuesta y la imposibilidad de avanzar formalmente con la compra, decidieron detener los pagos y enviar cartas notariales solicitando la devolución del dinero depositado durante todo ese periodo, el cual ascendería a 50 mil dólares.
La pareja señaló que nunca imaginaron tener problemas con alguien que trabaja en medios y mantiene una imagen pública.“Creo que la confianza nos traicionó. Qué desilusión. Creyendo que como es una persona pública, no iba a haber problemas… No queremos hacerle daño a ella, queremos cerrar ese capítulo y ya. Si cree que vamos a perder 50 mil dólares, vamos a aplicar todo el peso”, expresaron, dejando claro que están dispuestos a llevar el caso hasta donde sea necesario.

Giovanna Valcárcel se defiende
La acusación, de inmediato, generó repercusión, pues se trataba no solo de un conflicto económico y contractual, sino de un cuestionamiento directo a la credibilidad y honestidad de la conductora. Pero lejos de guardar silencio, Giovanna Valcárcel se pronunció para dar su versión de los hechos, una explicación que —según ella— demuestra que la denuncia presentada no solo carece de sustento legal, sino que también ignora los riesgos de concretar acuerdos sin documentos formales.
La comunicadora sostuvo que efectivamente existió un trato, pero destacó que se trató de un acuerdo de palabra, hecho que ahora lamenta profundamente. Desde su versión, la relación comercial se complicó cuando, después de meses de depósitos, la pareja decidió abruptamente que ya no deseaba continuar con la compra.“Hace un año y medio les pido que me den el dinero que habíamos quedado. Tonto, trato de palabra. Esto es un terreno que me ha costado a mí”, dijo con visible molestia, subrayando que el inmueble en cuestión no es un simple departamento más en su patrimonio, sino un bien que ha construido con esfuerzo durante varios años.
Valcárcel también respondió de manera directa a quienes especularon sobre un uso indebido del dinero recibido.“Con estos mil dólares mensuales que me depositaban, no he ido a comer o a bailar. Esa plata entraba al banco”, señaló, intentando dejar claro que cada monto entregado fue dirigido a cubrir compromisos financieros ligados al inmueble, tal como se habría acordado inicialmente.

En su defensa, insistió en que ella también salió perjudicada, pues, al creer que la venta estaba encaminada, dejó de ofrecer el terreno en el mercado, perdiendo oportunidades de negociarlo con otros interesados. Para la conductora, la pareja cambió los términos repentinamente y ahora exige una devolución que —afirma— no corresponde a la realidad del acuerdo.
“Empezaron a pedirme documentos para ‘poner todo en regla’, pero ellos sabían desde el inicio que el trato era de palabra. Y cuando me dicen que ya no quieren el inmueble, yo también pierdo tiempo, oportunidades y estabilidad en el proceso”, explicó.
Pese a la tensión, Valcárcel aseguró que no pretende generar un conflicto prolongado y que su principal intención es resolver el asunto de manera justa.“Lo único que quiero es llegar a un acuerdo”, afirmó. Sin embargo, señaló que, cada vez que intenta dialogar, solo obtiene como respuesta más cartas notariales y exigencias que —en su opinión— no se ajustan al modo en que se originó el trato.




