
La decisión de reducir el pasaje a S/ 1 en una de las principales rutas de transporte público en Lima generó sorpresa entre numerosos de usuarios habituales. La medida, anunciada por la empresa La 50, comenzará a regir desde el 1 de septiembre y beneficiará a quienes se desplazan por la zona este de la capital.
La Empresa de Transportes Patrón San Sebastián (conocida como La 50) detalló mediante un comunicado que la nueva tarifa estará vigente durante un mes, entre el lunes 1 y el martes 30 de septiembre.
Esta decisión impactará en la ruta que atraviesa avenidas Central, Santa Rosa y Puente Nuevo, permitiendo que los pasajeros accedan a un pasaje significativamente inferior al habitual, según informó la empresa.

Los buses de La 50 parten desde el paradero La Capilla, ubicado en la avenida Fernando Wiesse, circulan por arterias como 13 de enero, Lurigancho, Pirámide del Sol y Puente Nuevo, atraviesan El Agustino y alcanzan avenidas como Grau y Garcilaso de la Vega, para finalmente llegar hasta el Callao.
El anuncio, realizado en un momento de presión para el sector transporte, marca una diferencia respecto a otras empresas que han optado por aumentar sus tarifas a causa de las extorsiones.
Numerosos usuarios de San Juan de Lurigancho se verán beneficiados con esta baja de tarifa, en un contexto en que las mejoras viales permiten menores tiempos de viaje y un desplazamiento más fluido para el transporte público.

De acuerdo con la empresa, “la medida busca reconocer la paciencia de los usuarios durante las obras (mejoramiento de pistas) y alentar el retorno al uso regular de este servicio”.
Historia y cambios
La línea 50 tiene una trayectoria de más de tres décadas en el rubro del transporte en Lima. Fundada en 1989 por Julio Raurau Oblitas como homenaje al santo patrón del distrito cusqueño de San Sebastián, comenzó con solo algunos buses y fue ampliando su recorrido y flota debido al crecimiento urbano y la demanda de pasajeros.
Durante este tiempo, la empresa modificó su recorrido y estrategias de operación, adaptándose a las restricciones impuestas por nuevas posibilidades de transporte, como el Tren Eléctrico, el Metropolitano y los corredores complementarios.

Hasta el año 2022 los buses transitaban por la avenida Abancay, pero renunciaron a ese tramo para facilitar el desarrollo de otros sistemas públicos y cumplir normativas existentes.
En 2018, un fallo del Juzgado Mixto de Matucana, presidido por la jueza María Angélica Sánchez Rodríguez, autorizó temporalmente a La 50 a circular por corredores complementarios. Sin embargo, la medida fue revertida solo un mes después, complicando la operatividad habitual de la línea.
Subidas de tarifa
El panorama de tarifas en el transporte público limeño muestra realidades opuestas según la empresa y sus circunstancias. Mientras La 50 opta por un recorte motivado por factores técnicos, otras líneas implementan aumentos de pasaje debido a la presión de la delincuencia.
Ese es el caso de la línea B, cuyos directivos informaron a los usuarios, mediante comunicados visibles en sus unidades, la necesidad de subir la tarifa habitual en 50 céntimos desde el pasado 23 de julio. La explicación oficial apunta a la obligación de cubrir pagos extorsivos exigidos por organizaciones criminales.
“Lo que resulta increíble es que ahora este cobro de cupos por producto de las extorsiones se tiene que ver reflejado en el pasaje. Nunca antes se ha visto esto hasta hoy, hasta este momento”, dijo una usuaria.
La ruta de la línea B cubre desde el Cercado de Lima hasta Los Olivos, atravesando avenidas como Argentina, Morales Duárez y Perú.

Usuarios manifestaron que este aumento convierte a los pasajeros en los principales afectados por la inseguridad, ya que parte del pasaje termina financiando pagos ilícitos en lugar de mejoras en la calidad del servicio.
“El aumento del precio de pasaje significa que todos vamos a terminar pagando por las extorsiones”, agregó otro usuario que usa esa línea diariamente.
Las amenazas a conductores, los ataques a vehículos y la presión financiera sobre las empresas generan tensiones crecientes.
Las autoridades del Ministerio del Interior, encabezadas actualmente por el general Carlos Malaver, presentaron planes para reforzar la seguridad, aunque gran parte de los usuarios y operadores coinciden en que no se perciben avances suficientes.

“Apelamos a la sensibilidad del pasajero, a que para que no me maten, por favor, yo como chófer les pido páguenme 50 céntimos más para poder pagar un cupo”, señaló un trabajador del volante.
A diferencia de estos incrementos, la medida anunciada por La 50 se percibe como un alivio temporal y excepcional. Los próximos días serán clave para observar la reacción de los usuarios y la posible influencia de esta reducción en la competencia y funcionamiento de otros servicios.