
La posibilidad de que Chile esté potenciando sus tanques Leopard 2A4 con tecnología de última generación habría generado interés regional, sobre todo tras la reciente publicación de una imagen en redes sociales oficiales del Ejército de ese país.
Se trataría, según reportes del portal Defensa.com, de la integración de sistemas turcos avanzados en sus vehículos blindados, una decisión que podría tener impacto en la correlación tecnológica con otras fuerzas armadas de la región, como el Ejército del Perú.
En medio de esa noticia, surge una interrogante de si estos supuestos avances implicarían un cambio en el equilibrio y qué significado tendría para Perú, país que formalizó a fines del 2024 sus intenciones de adquirir los tanques surcoreanos K2 Black Panther.

Chile y ¿su salto tecnológico?
De acuerdo con Defensa.com, el Ejército de Chile habría avanzado en la modernización de su flota de tanques Leopard 2A4 mediante la integración del sistema electroóptico turco ATS-65, producido por ASELSAN.
La evidencia más clara, hasta el momento, es una fotografía difundida en las cuentas institucionales del Ejército chileno, captada en el marco de una visita del general Amador Enseñat y Berea, jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra de España.
En esa imagen, según confirmó el medio turco Turdef, se distinguiría la presencia de este sistema en uno de los vehículos expuestos. Aunque el detalle técnico no sería completamente nítido, fuentes citadas habrían validado que se trataría del primer registro visual del ATS-65 incluido en un tanque de guerra Leopard 2A4 chileno.

Este sistema permitiría dotar al blindado de cámaras de televisión, ópticas térmicas y un telémetro láser, herramientas que mejorarían la percepción situacional y la puntería en una variedad de escenarios operativos.
La decisión de apostar por el ATS-65 respondería a un proceso de modernización escalonada de parte de Chile. De confirmarse estos avances, el programa contemplaría además la actualización de sistemas de comunicaciones internos, la incorporación de un control de fuego tipo VOLKAN, un sistema de conciencia situacional de 360 grados y, en fases posteriores, el refuerzo del blindaje y la posible adición del sistema de protección activa AKKOR.
Fuentes del sector defensa, citadas por Defensa.com, habrían señalado que la integración de tecnología turca en la flota Leopard 2A4 es parte de un acuerdo entre el Ejército chileno, ASELSAN y la estatal FAMAE, que contempla transferencia tecnológica y soporte local para reparación y mantenimiento, facilitando la sustentabilidad del programa en el tiempo.

El contexto en Sudamérica
La apuesta chilena podría interpretarse como una parte de un fenómeno más amplio de modernización militar en la región. El proceso no respondería a una lógica de competencia directa sino a la necesidad de mantener capacidades operativas ante el incremento de requerimientos tecnológicos en el ámbito internacional.
Chile no sería el único país de la región en renovar su flota de tanques; Perú también avanzaría en un proyecto de gran envergadura.
En noviembre de 2024, Perú formalizó la adquisición del tanque K2 Black Panther, fabricado por la surcoreana Hyundai Rotem, proyecto que fue presentado en el CADE 2024 en Lima y confirmado por representantes de ambos gobiernos. Este programa contemplaría reemplazar la flota de T-55 de origen soviético, vehículos que han operado en el país desde la década de 1970.

El contrato incluiría capacitación, transferencia de tecnología, soporte de mantenimiento y posibilidades de cooperación en desarrollo industrial. Según las fuentes citadas, el K2 Black Panther destacaría por su cañón de 120 mm con sistema de carga automática, su motor diésel de 1,500 caballos de fuerza, y avanzados sistemas de protección activa y alerta ante amenazas.
Capaz de vadear ríos y adaptarse a diferentes tipos de terreno, el tanque integraría tecnologías que mejorarían la movilidad, la protección y la interoperabilidad de las fuerzas peruanas.
Diferencia tecnológica
El contexto sudamericano podría estar definido por un proceso de actualización gradual, donde tanto Chile como Perú tratarían de reforzar sus capacidades blindadas con la integración de sistemas internacionales de probada eficacia.
Para Chile, la posible adopción del ATS-65 de ASELSAN y otras mejoras asociadas al Leopard 2A4 posicionaría al país en una ruta de modernización que, de concretarse, contribuiría a mantener estándares de operación comparables con fuerzas aliadas fuera de la región.

En el caso de Perú, la llegada del K2 Black Panther supondría un avance notable frente a la obsolescencia de los T-55. La apuesta surcoreana se respaldaría en una plataforma reconocida en escenarios internacionales y adaptada a los desafíos geopolíticos actuales.
Aunque medios especializados subrayan que ambos procesos resultarían relevantes para el equilibrio de capacidades militares sudamericanas, las decisiones no apuntarían a fomentar rivalidades sino a garantizar que los ejércitos nacionales cuenten con recursos y tecnologías modernas para desempeñar sus funciones de defensa.



