La inseguridad ciudadana ha alcanzado niveles alarmantes en San Juan de Lurigancho, uno de los distritos más poblados de Lima Metropolitana. Transportistas y comerciantes de la zona de Huáscar se movilizaron el último viernes para exigir medidas concretas contra las extorsiones y el cobro de cupos, prácticas que han derivado en constantes amenazas y muertes.
La protesta, que tuvo como punto de concentración el cruce de las avenidas José Carlos Mariátegui y Río Grande, reunió a colectiveros, mototaxistas y vendedores, quienes alzaron su voz para denunciar el abandono por parte de las autoridades.
Los manifestantes comenzaron a congregarse desde las primeras horas de la mañana frente a la empresa de transporte Etusa, que ha sido víctima constante de estas amenzas.

“Nos sentimos abandonados”: el clamor de las víctimas
Los testimonios de los afectados reflejan la desesperación de quienes enfrentan diariamente la violencia y las amenazas de las mafias. “En Huáscar nos sentimos abandonados. Los policías duermen en las comisarías, y los Halcones están arriba por las puras”, expresó uno de los manifestantes ante las cámaras de 24 horas de Panamericana Televisión.
Otra participante hizo un llamado directo a la presidenta Dina Boluarte y le exigió que priorice la seguridad en lugar de enfocarse en asuntos personales.
La situación es crítica no solo para los transportistas, sino también para pequeños comerciantes que, según denunciaron, son extorsionados por múltiples bandas criminales. “No solamente son los que trabajan en transporte, también los que venden alitas, tripitas, cebiche. Nadie se salva del crimen”, afirmó uno de los manifestantes.
Extorsiones sin control: un problema que afecta a todos
El medio local detalló que las víctimas de extorsión en SJL no solo enfrentan el cobro de cupos, sino que, en muchos casos, deben pagar a más de una organización criminal. Además, los montos exigidos por los extorsionadores aumentan constantemente, lo que agrava la situación económica de los afectados.
Algunos comerciantes han llegado al punto de aceptar pagar los cupos como una medida desesperada para evitar represalias. Sin embargo, esta práctica refleja el poder que las mafias han adquirido en la zona. “Solo pedimos que nos dejen trabajar. No nos negamos a pagar, pero que sea algo justo. Cada semana suben los montos, y ya estamos cansados”, expresó otro de los manifestantes.

La violencia como parte del día a día
La inseguridad en Huáscar ha alcanzado niveles tan extremos que, según los vecinos, las muertes violentas se han vuelto parte de la rutina. “Hace poco tuve en brazos a un joven de 15 años que habían baleado frente a mi casa. ¿Es posible vivir así?”, relató un residente.
El impacto de esta situación no solo afecta a las víctimas directas, sino también a sus familias, quienes viven con el temor constante de que sus seres queridos no regresen a casa. “Somos gente humilde, trabajadora, pero eso no les importa a los extorsionadores. Nos tienen amenazados todos los días”, señaló un transportista.
Canales de ayuda ante las extorsiones
Estos son los canales disponibles para que puedas denunciar mensajes extorsivos y así se inicien las investigaciones pertinentes:
- Línea 111: Es un servicio gratuito y confidencial, operativo las 24 horas del día, los 365 días del año. La Policía Nacional del Perú (PNP) ha dispuesto esta línea para asistir y orientar a las víctimas de extorsión.
- Comisarías y Departamentos de Investigación Criminal (Depincri): Es importante dirigirse a la comisaría más cercana para presentar una denuncia formal.
Puedes acudir a cualquier estación policial o llamar al 105 en caso de un ataque o amenaza. No olvides guardar o capturar los mensajes para entregarlos a las autoridades.