Dos pescadores naufragaron en Cerro Azul: uno fue hallado sin vida y el otro sigue desaparecido en medio de una intensa búsqueda

Luis Gómez Quispe y su yerno, Leny Francia Campos, salieron a pescar como tantas veces antes. Solo uno volvió a la orilla, pero sin vida. Hoy, en Lima, la incertidumbre sigue

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El mar, compañero y adversario de los pescadores, mostró su peor rostro. Una embarcación naufragó y dejó una familia rota. Mientras el luto pesa, la esperanza de encontrar a Leny persiste. (24 Horas)

El puerto de Cerro Azul, al sur de Lima, se despierta con el sonido de las olas y la rutina de los pescadores que, cada día, desafían el mar en busca de sustento. Entre los que solían zarpar desde este muelle estaba Luis Gómez Quispe, de 65 años, un hombre con años de experiencia sobre el agua, y su yerno, Leny Francia Campos, de 43. Salieron juntos, como en otras ocasiones, en la chalana llamada El Zorro, sin imaginar que esa sería la última vez que compartirían el horizonte.

El mar, ese mismo que tantas veces les ofreció alimento y abrigo, los sorprendió con una violencia inesperada. Olas de gran magnitud golpearon la embarcación, la hicieron volcar y dejaron a los dos hombres a merced de la corriente. Solo uno de ellos volvió, pero sin vida. El cuerpo de Luis Gómez apareció más tarde en la playa La Honda. De Leny, hasta ahora, no hay rastro.

Desde entonces, familiares, pescadores y autoridades se mueven entre la incertidumbre, el dolor y la esperanza. La bandera roja ondea en el muelle, señalando el peligro. Las faenas se interrumpen, los motores se apagan y todos miran hacia el mar con una sola pregunta: ¿dónde está Leny?

El mar como destino

Una faena más que terminó
Una faena más que terminó en tragedia. El cuerpo de Luis Gómez fue hallado, pero su yerno sigue desaparecido. La comunidad de pescadores mantiene la búsqueda entre la bruma y el dolor. (Composición: Infobae / Andina/ Captura de pantalla)

Luis Gómez Quispe no solo era conocido en Cerro Azul por su labor como pescador. Su familia lo recuerda como alguien entregado al mar, incluso en sus pensamientos más íntimos. Su hija, Lesly Gómez, habló con serenidad y tristeza: “Todas las personas saben cómo era mi papá, una persona muy, muy buena, amiguero. Él siempre decía: ‘el mar me dio tanto de comer que lo que quiero es morir en el mar’”. Esas palabras, ahora, retumban con fuerza en medio del duelo.

Ese día, Luis había decidido acompañar a su yerno en su jornada, a pesar de estar libre. “Salieron aproximadamente a las 3:30 de la tarde a pescar fuera de Cerro Azul, su destino de pesca era fuera de playa Lobos”, relató Lesly. La rutina se quebró cuando las condiciones cambiaron abruptamente y la embarcación fue arrastrada sin posibilidad de control.

La chalana, redes y restos de lo que fue su herramienta de trabajo aparecieron a cinco kilómetros del muelle. El fuerte oleaje había destrozado parte de la estructura. Solo el cuerpo de Luis llegó a la orilla.

Búsqueda entre la bruma

Luis Gómez Quispe y su
Luis Gómez Quispe y su yerno, Leny Francia Campos, salieron a pescar como tantas veces antes. Solo uno volvió a la orilla, pero sin vida. Hoy, en Lima, la incertidumbre sigue

Las tareas de búsqueda comenzaron desde el primer reporte. Familiares y pescadores se sumaron con lo que tenían a mano. La Policía Nacional y representantes del Ministerio Público llegaron a la zona mientras las autoridades marítimas izaron la señal de peligro. Un helicóptero sobrevuela la costa, mientras las embarcaciones de la comunidad exploran.

En Cerro Azul, los pescadores salen temprano con la marea y regresan al atardecer, siempre que la suerte esté de su lado. La pesca no da lugar a certezas. “Así es la pesca”, repite Lucio. Lo dice con resignación, como quien conoce bien la cara menos amable del mar.

En medio del dolor, la familia reconstruye las últimas horas antes del naufragio. Una comunicación en la medianoche alertó sobre el mal tiempo. “La única comunicación que tuvieron fue a las 00:00 para hacerles saber que había neblina y el mar seguía movido”, narró un familiar. Después de eso, se perdió todo contacto.

Esa madrugada, Cerro Azul amaneció distinto. Las noticias llegaron rápido: la embarcación El Zorro apareció destruida en la playa de los Lobos. Minutos después, también se confirmó el hallazgo del cuerpo de Luis Gómez. En ese momento, comenzó la otra parte de la historia: la búsqueda de Leny.

Los familiares y compañeros fueron quienes primero llegaron al lugar. Algunos entraron al mar con trajes improvisados. Otros recorrieron las playas.

Un legado en el mar

Cerro Azul se detiene. La
Cerro Azul se detiene. La bandera roja ondea en el muelle, el oleaje sigue furioso y la pregunta persiste: ¿dónde está Leny? (Andina)

Para Lesly Gómez, el recuerdo de su padre es algo más que una pérdida. En sus palabras se nota una decisión firme. “Yo voy a seguir con todo su legado de pescador. Siendo mujer, siempre he estado metida en las cosas que a él le gustaban. No tuvo un hijo hombre, pero tiene una hija mujer que va a seguir su legado dentro”.

La joven, que creció entre redes y barcas, no solo heredó el oficio de su padre, sino también su relación con el mar. Aunque la tragedia dejó un vacío, también reforzó el compromiso de mantener viva la historia de su familia ligada a la pesca.

Luis Gómez se despidió en el mar, como decía que quería. Pero su yerno, Leny Francia Campos, aún no vuelve. Y en Cerro Azul, todos siguen esperando.