La celebración de un ascenso laboral terminó convirtiéndose en una pesadilla para el joven Iván Hernández Alarcón, de 31 años, quien fue rociado con alcohol y prendido fuego. El hecho ocurrió en el distrito de Jesús María, cuando su supuesto amigo de toda la vida, José Manuel Egoavil Portillo, decidió atacarlo de manera brutal. El motivo, según explicó el padre de la víctima, fue que Iván se negó a continuar bebiendo cerveza con Egoavil. La respuesta del agresor fue tan desmesurada que la situación fue calificada por el padre de Iván como un acto “diabólico” y relacionado con creencias satánicas.
La agresión y el ensañamiento de un amigo de infancia
Según el relato de Humberto Hernández, padre de Iván, los dos amigos se encontraban en una reunión social en la que compartieron una sola cerveza. La celebración fue tranquila, sin indicios de que algo fuera a salir mal. Sin embargo, al no llegar los demás amigos y tras un largo rato de conversación, Iván le mencionó a Egoavil que se retiraría para ir a trabajar. Ante esta decisión, el agresor reaccionó de forma extrema.
“Él le echa alcohol al piso y lo enciende. Mi hijo lo apaga, se mete al baño a limpiarse las piernas porque se había quemado los vellos y lo vuelve a agredir. Lo rocía completamente de alcohol y lo enciende otra vez”, detalló Humberto Hernández en una entrevista con América Noticias. La víctima sufrió graves quemaduras en aproximadamente el 40% de su cuerpo, específicamente de segundo y tercer grado, mientras trataba de escapar de la violencia de su amigo.

El agresor y su vínculo con el satanismo
Lo que más ha impactado a la familia Hernández no solo ha sido la brutalidad del ataque, sino también el perfil de su agresor. Según el padre de Iván, Egoavil Portillo tiene antecedentes de violencia y parece estar vinculado con creencias satánicas. “Este muchacho luce muy orgullosamente un tatuaje alusivo a esos temas”, señaló Humberto. Además, expresó su preocupación por las implicaciones espirituales que podrían haber influido en la agresión, dado que él y su familia profesan la fe cristiana.
“Creo que había dos factores aquí, un tema espiritual y, por otro lado, la envidia. Envidia pura”, agregó. Según el padre de la víctima, el agresor no tiene oficio ni beneficio y, por lo que ha podido observar, parece estar profundamente inmerso en estos cultos.
Un historial de violencia y el reclamo de justicia
Humberto Hernández no dudó en calificar a Egoavil como un peligro para la sociedad. De acuerdo con su testimonio, el agresor tiene antecedentes de violencia, y existe una orden de alejamiento en su contra, debido a problemas previos con su expareja. Sin embargo, a pesar de que la denuncia fue presentada rápidamente y la policía ya tiene conocimiento del caso, el agresor sigue libre.

“Mi reclamo es por qué, a pesar de que la denuncia ha sido hecha el día martes y que la policía ha oficiado al Ministerio Público, este tipo no da la cara, se ha escondido, lo están escondiendo los padres”, comentó el padre de Iván. Esta situación ha generado indignación en la familia Hernández, que denuncia que el proceso judicial está siendo demorado.
El proceso legal y el desdén de las autoridades
Además de la gravedad de la agresión, Humberto Hernández criticó la falta de atención de las autoridades. Explicó que, hasta el momento, el médico legista no ha visitado a su hijo en el hospital, pese a que el caso ha sido reportado con urgencia. “A mi esposa le han dicho que tiene que ir personalmente a Polvos Azules a pedir que el médico legista vaya a ver a mi hijo”, expresó el padre, haciendo notar lo que consideró una burla hacia el sufrimiento de su hijo y su familia.
Exigencias de justicia y respuestas rápidas
La familia Hernández continúa luchando por la justicia para Iván, quien se encuentra en un estado grave debido a las quemaduras sufridas. La indignación por la liberación del agresor y la falta de respuesta de las autoridades ha dejado a la familia en un estado de desesperación. Mientras tanto, la comunidad sigue conmocionada por la barbaridad de un ataque tan brutal cometido por alguien que, según el padre de la víctima, parecía ser un amigo cercano. El caso, que aún sigue en desarrollo, refleja no solo la violencia de un individuo, sino también la necesidad urgente de respuestas rápidas por parte del sistema de justicia.
¿Por qué sigue libre el agresor?
La principal preocupación de los Hernández es la ausencia de medidas concretas para detener a Egoavil Portillo, quien continúa prófugo de la justicia. La sociedad exige una pronta resolución del caso, mientras la familia clama por justicia, no solo por las graves lesiones de Iván, sino también para evitar que situaciones como esta se repitan.