
La crisis económica en Bolivia, originada por la devaluación del boliviano y la escasez de dólares, está reconfigurando las dinámicas comerciales y turísticas entre Bolivia y Perú. Aunque al principio se informó erróneamente sobre una posible diáspora boliviana debido a la grave situación que atraviesa el país altiplánico, la realidad es otra.
La grave situación que vive el país fronterizo, lejos de generar una fuga masiva de personas, está provocando que turistas y viajeros peruanos crucen hacia Bolivia atraídos por los precios bajos. La devaluación del boliviano permite que un peruano, con 100 soles, pueda realizar turismo junto a su familia durante dos días. Siendo los destinos favoritos, La Paz, el teleférico y Tiahuanaco. Así lo confirma Edy Luna Cabrera, un vecino de la zona, en una entrevista con La República.
“Para nosotros es barato ir a Bolivia en este momento, pero para ellos es muy caro venir al Perú. Esa es la diferencia. Con cien soles fácilmente puedo estar con mi familia dos días como turista. Como hay crisis en Bolivia, ya no nos compran nada”, declaró.

En la frontera, 334 pesos bolivianos se intercambian por 100 soles peruanos, lo que permite a los peruanos disfrutar de una semana en La Paz sin mayores preocupaciones económicas. Sin embargo, el aumento de los precios de los productos básicos ha elevado el costo de la canasta familiar.
Aunque los bolivianos atraviesan momentos difíciles, los comerciantes en Desaguadero consideran que es poco probable que esta situación provoque una diáspora boliviana, como se había afirmado anteriormente. La razón principal es que Perú resulta ser un país demasiado costoso para ellos.
Hermógenes Quispe, vicepresidente del gremio boliviano de artesanías, profundiza sobre esta dinámica impulsada por la devaluación de su moneda en conversación con La República.
“Realmente, Perú es otro país porque todo es caro. Nuestra economía ya no alcanza. Pero más bien, a nuestro país vienen más peruanos, porque con el cambio ganan más. Están haciendo turismo por todas partes. Ahora les sale barato. No sé hasta cuándo durará esta crisis que nos afecta a todos”, declaró al citado medio.

Impacto en la economía del Perú
Los tiempos en los que una familia boliviana podía viajar durante el fin de semana para disfrutar de la gastronomía peruana han quedado atrás. Hoy en día, costear un plato de ceviche o un pollo a la brasa resulta prácticamente imposible debido a la grave crisis económica que afrontan en su país.
Henry Mamani Cerda, presidente de la junta de vecinos de Desaguadero, explicó que hasta hace unos meses, Perú era considerado un referente gastronómico en la frontera. Sin embargo, la crisis ha hecho que estos placeres sean inalcanzables para muchos bolivianos.
“El Perú tiene un pollo a la brasa riquísimo. Antes nos costaba 30 pesos y ahora nos cuesta 45 (14 soles). Es demasiado caro. Con la situación actual, hay que ahorrar”, lamentó.

La crisis en Bolivia no solo afecta a sus ciudadanos, sino también a las dinámicas comerciales en la región. Desaguadero, un punto clave para el intercambio de bienes entre Bolivia y Perú, se encuentra prácticamente paralizado. Los comerciantes locales enfrentan pérdidas significativas, mientras que los residentes de la zona lidian con la escasez de productos básicos.
La falta de combustible ha sido uno de los factores más críticos, ya que afecta tanto al transporte como a la distribución de bienes esenciales.
“Perú parece Suiza”: la comparación de Álvaro Ríos
En declaraciones recogidas por Exitosa, el exministro Álvaro Ríos describió la situación en Bolivia como crítica, destacando que muchos conductores se ven obligados a vivir en sus vehículos durante semanas mientras esperan acceso a combustible. En este contexto, Ríos realizó una comparación que ha generado atención: “Cuando veo el Perú, parece Suiza”, expresó, aludiendo a las diferencias percibidas entre ambos países en términos de estabilidad y acceso a recursos básicos.
El exfuncionario aprovechó la oportunidad para advertir a Perú sobre los riesgos de seguir un modelo económico similar al de Bolivia, que ha priorizado la estatización de empresas en detrimento de la inversión extranjera. Según Ríos, esta política ha contribuido significativamente a la crisis actual, dejando al país sin los recursos necesarios para enfrentar los desafíos energéticos y económicos.