La frontera entre Perú y Bolivia, específicamente en la localidad de Desaguadero, se ha convertido en un punto crítico debido a la severa crisis energética y de desabastecimiento que enfrenta el país vecino.
La falta de alimentos y gas ha llevado a muchos de sus ciudadanos a cruzar hacia territorio peruano en busca de productos básicos y combustible, una situación que ha generado un notable dinamismo en la zona fronteriza, según Buenos días Perú de Panamericana Televisión.
De acuerdo con el reporte, las largas filas en los grifos para conseguir combustible son un reflejo de la gravedad de la crisis. En este contexto, los bolivianos cruzan la frontera para adquirir bienes esenciales en Perú, donde los precios son más accesibles y la oferta es más estable.
Sin embargo, el jefe zonal de Migraciones en Puno, Víctor Silva, señaló que, a pesar de esta situación, el movimiento migratorio no ha mostrado un incremento significativo en comparación con años anteriores, salvo en los meses de enero y febrero, cuando eventos como la Virgen de la Candelaria y el Carnaval de Oruro impulsaron un aumento del 18 % en el turismo.

Desabastecimiento y precios elevados en Bolivia
El desabastecimiento de alimentos en Bolivia ha sido uno de los factores principales que empuja a sus ciudadanos a cruzar la frontera. Según el informe del citado medio, productos básicos como pollo, carne, arroz y otros alimentos de primera necesidad son escasos y tienen precios elevados en el país vecino.
Por ejemplo, con 100 soles peruanos, equivalentes a aproximadamente 300 bolivianos, una persona puede cubrir sus necesidades básicas durante una semana en Bolivia, lo que evidencia la diferencia en el costo de vida entre ambos países.

Además, la moneda peruana es altamente valorada por los bolivianos debido a su estabilidad. Esto ha llevado a que muchos comerciantes de dicho país prefieran vender sus productos en soles, ya que les resulta más rentable.
En el puente fronterizo de Desaguadero, es común observar a vendedores ofreciendo zapatillas, prendas de vestir y otros artículos, los cuales son adquiridos en Bolivia y comercializados en Perú, según la citada fuente.
Operativos migratorios y expulsiones en la frontera
En medio de este panorama, las autoridades peruanas han intensificado los controles migratorios en la región. Según detalló Víctor Silva, Migraciones lleva a cabo entre 60 y 80 operativos mensuales para verificar la situación legal de los extranjeros en el país.

“Cualquier ciudadano extranjero que ingrese al Perú debe hacerlo de manera regular a través de los pasos autorizados y los puestos de control fronterizo o migratorio. En caso de no haber cumplido con este requisito, durante los operativos de verificación y fiscalización migratoria se identifican las siguientes situaciones: si la persona no cuenta con el control migratorio, es puesta de inmediato a disposición de la Policía Nacional y se le aplica el procedimiento administrativo sancionador especial y excepcional”, mencionó.
En ese sentido, Silva precisó que “este proceso, que tiene un plazo máximo de 24 horas, concluye con la expulsión del país. En lo que va del año, se ha expulsado a más de 60 ciudadanos en Puno, de los cuales 18 son de nacionalidad boliviana”.
Cabe precisar que, desde octubre del año pasado, el gobierno boliviano, liderado por el presidente Luis Arce, desplegó militares en la frontera con el objetivo de evitar la salida de productos de primera necesidad hacia Perú. Esta medida busca mitigar la escasez interna, aunque ha generado tensiones en la dinámica fronteriza. Según el reporte, la presencia militar es evidente en el lado boliviano, lo que añade un nivel de complejidad a las interacciones en la zona.