
Perú ha registrado un incremento sin precedentes en el pago de intereses de su deuda pública durante los primeros meses de 2025, alcanzando los S/6.800 millones solo entre enero y febrero, una cifra que no se había visto en más de dos décadas, de acuerdo al Instituto Pulso Fiscal. Según explicó Adrián Rodas, economista y director de la organización, este aumento refleja un deterioro en la gestión fiscal del país, donde el endeudamiento se ha convertido en una herramienta para cubrir obligaciones previas en lugar de financiar proyectos de inversión que impulsen el crecimiento económico.
De acuerdo con Rodas, la deuda pública del Perú ha experimentado un crecimiento sostenido desde la pandemia, situándose en 32,7% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2024, un aumento significativo frente al 26,5% registrado en 2019. Aunque este nivel de deuda es inferior al de otros países de la región, el economista advierte que el análisis debe centrarse en la composición y el uso de la deuda, más que en comparaciones superficiales.
Deuda para pagar deuda: el círculo vicioso del MEF
Para el Instituto Pulso Fiscal, el Perú ha entrado en un ciclo preocupante de endeudamiento. Desde 2020, una parte considerable de las emisiones de deuda se ha destinado al servicio de la deuda, es decir, al pago de intereses y amortizaciones de compromisos previos. En 2024, esta tendencia se ha intensificado, con un 89% del presupuesto anual de endeudamiento asignado a este propósito. Esto significa que de cada S/100 emitidos en deuda, S/89 se utilizan para cubrir obligaciones pasadas, dejando solo S/11 para proyectos de inversión pública.
Antes de la pandemia, el panorama era diferente. En 2019, el 55% de las nuevas emisiones de deuda se destinaban a financiar gasto de capital, como obras de infraestructura que generan beneficios económicos a largo plazo y dinamizan los motores de desarrollo del PBI. Sin embargo, la crisis sanitaria y económica reconfiguró las prioridades fiscales, desplazando la inversión pública en favor del pago de deuda.

Impacto en los indicadores fiscales
El aumento en el pago de intereses también ha tenido un impacto directo en el déficit fiscal del país, situación antes señalada por el Consejo Fiscal de Perú. Según Rodas, el déficit registrado en los primeros meses del ejercicio en mención está vinculado al incremento en los intereses de la deuda, que han alcanzado niveles históricos. Para ponerlo en perspectiva, en 2019 el pago anual de intereses ascendía a S/10.000 millones, mientras que en 2024 esta cifra rompe los S/18.000 millones, casi el doble en un periodo de cinco años.
Además, el Fondo de Estabilización Fiscal, que actúa como un colchón financiero para el país, ha disminuido drásticamente. En 2019, este fondo representaba el 2,3% del PBI, pero en 2024 se ha reducido a solo el 1,1%. Esta reducción limita la capacidad del gobierno para responder a emergencias económicas sin recurrir a más endeudamiento, según el experto.

Tasas de interés y grado de inversión: ¿Perú duerme con un techo de cristal?
A pesar del aumento en el nivel de endeudamiento, el Perú aún mantiene tasas de interés competitivas gracias a su grado de inversión. Según Rodas, este estatus permite al país acceder a financiamiento a costos relativamente bajos en comparación con otras economías de la región. Sin embargo, advirtió que un incremento sostenido en la deuda podría poner en riesgo esta calificación crediticia, lo que elevaría las tasas de interés y dificultaría aún más la gestión fiscal. Una mala práctica antes vista en otras economías de la región.
El economista también destacó que el Tesoro Público, por su mayor capacidad de pago, puede acceder a tasas de interés más bajas que otros niveles de gobierno, como las municipalidades. Esta ventaja ha llevado al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) a considerar estrategias como emitir deuda a nivel nacional para refinanciar obligaciones locales a menores costos.

Endeudamiento per cápita y horizonte de pago
Otro indicador que refleja el aumento de la deuda es el endeudamiento per cápita. Se calcula que la deuda pública por habitante pasó de 1.950 dólares en 2019 a 2.600 dólares en 2023. Aunque no se dispone de una estimación concreta para 2024, Rodas estima que este valor ha continuado en ascenso debido al nivel sostenido de endeudamiento.
En cuanto al horizonte de pago, el Perú ha optado por extender los plazos de su deuda mediante operaciones de administración financiera. Estas estrategias buscan intercambiar deuda de corto plazo por compromisos a más largo plazo, aliviando temporalmente la presión sobre el presupuesto público. Sin embargo, Rodas advirtió que esta práctica no resuelve el problema de fondo, ya que el nivel de endeudamiento sigue creciendo.
De esta manera, el Instituto Pulso Fiscal ha enfatizado la importancia de analizar de manera integral los indicadores fiscales del país. Aunque el MEF resalta que la deuda pública del Perú es baja en comparación con otros países de la región, Rodas subrayó que es necesario observar cómo evolucionan estos indicadores mes a mes para evitar caer en una situación de riesgo fiscal similar a la de economías como Bolivia o Argentina.
Por ahora, el Perú se encuentra lejos de un escenario de default, pero el economista advirtió que el país debe tomar medidas para evitar un deterioro mayor en sus cuentas públicas. “Es fundamental alertar sobre esta realidad y fomentar un debate transparente sobre la sostenibilidad fiscal”, concluyó Rodas.
