
La administración del alcalde de Cajamarca, Joaquín Ramírez, ha prohibido que las comparsas y agrupaciones carnavalescas representen a figuras políticas, una medida que ha sido tildada de inconstitucional por expertos.
La disposición, promovida por la Subgerencia de Participación Vecinal, generó una fuerte reacción entre especialistas, ciudadanos y colectivos, quienes la consideran un intento de censura, ya que limita la sátira política y la libertad de expresión, elementos esenciales de una festividad como esta.
La ordenanza establece que “todos los participantes en las comparsas y patrullas deben desfilar de manera adecuada, respetuosa y ordenada, siguiendo las directrices del reglamento”. Además, prohíbe mostrar signos visibles de haber consumido bebidas alcohólicas o comportamientos inapropiados que contravengan el “espíritu de respeto del evento”.
El punto polémico de la norma se encuentra en el tercer inciso, que señala que realizar parodias o representaciones de personas, ya sean "figuras públicas o particulares", se considera atentatorio contra su dignidad o buen nombre. También se prohíbe el uso de imágenes religiosas, como la cruz, que puedan resultar ofensivas para los asistentes o la comunidad en general.

“El incumplimiento de cualquiera de las normas aquí establecidas será motivo de sanción automática a toda su comitiva participante de la comparsa o patrulla, sin derecho a apelación, y sin la posibilidad de participación en el desfile u otras actividades vinculadas al Carnaval de Cajamarca”, señala la norma.
Para el constitucionalista Arturo Crispín, las representaciones que expresan críticas hacia funcionarios públicos están amparadas por la libertad de expresión, como lo estipulan la Constitución y la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Este tratado señala que “toda persona tiene derecho a las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación social, sin previa autorización ni censura ni impedimento alguno”.
Críticas
En una nota difundida por el portal LP-Pasión por el Derecho, Crispín enfatizó que el contexto político actual exige un escrutinio constante de la gestión pública y señaló los déficits en políticas públicas y la corrupción en el Estado. “No se puede prohibir la crítica ni su parodia por la ciudadanía”, afirmó.
Por su parte, el también constitucionalista Edgardo Rodríguez expresó su desacuerdo con la ordenanza, ya que impone un límite injustificado a la libertad de expresión. Explicó que para que una restricción sea válida, debe responder a razones específicas reconocidas por los estándares internacionales, como el orden público o la protección de otros derechos fundamentales.

“La libertad de expresión solo se limita por razones previstas en los estándares internacionales”, afirmó al destacar que en este caso no existe una justificación clara que explique cómo las parodias afectarían el orden público o vulnerarían los derechos de las personas.
Rodríguez también indicó que la esencia del carnaval radica en la sátira y la burla, lo que implica que las expresiones durante esta festividad no pueden ser evaluadas con los mismos criterios que otros espacios de comunicación. “En un contexto de carnavales, el tratamiento de los límites resulta incluso menos estricto debido a la finalidad celebratoria y sarcástica de la fiesta”, señaló.
Según el abogado, la libertad de expresión prevalece en este contexto festivo, ya que las críticas y representaciones no buscan dañar la imagen de las personas aludidas. “Se entiende que es parte de los juegos, no necesariamente verídicos o corroborados, de los carnavales”, concluyó.
La semana pasada, el barrio San José presentó una representación de Ramírez, que fue considerada ofensiva por algunas autoridades, como el jefe de serenazgo, quien intentó detenerla. Otras parodias no fueron menos polémicas, como la realizada por el barrio de Chontapaccha, que representó a Alberto y Keiko Fujimori como reclusos, con balones de oxígeno simbólicos.
La influencia de las redes sociales, especialmente TikTok, fue evidente, ya que muchos turistas compartieron postales de este evento, que comenzó en la década de 1930.