El empresario Abraham Mina, propietario de una empresa que facturó casi tres millones de soles en publicidad para el programa del presentador Andrés Hurtado, reveló este domingo una reunión privada entre el conductor y el antiguo capo del narcotráfico Demetrio Chávez Peñaherrera, conocido como ‘Vaticano’.
“Lo encontré en la casa de Andrés. Estaban negociando justamente el contrato para que él pueda tener la representación para hacer la miniserie de ‘Vaticano’”, dijo en una entrevista concedida a Cuarto Poder, el dominical que reveló que Hurtado figura como representante legal del excapo, puesto en libertad en 2016 tras 22 años de prisión.
En los registros públicos, el presentador aparece desde junio de 2019 como apoderado del narcotraficante, quien le autorizó administrar sus bienes, realizar trámites bancarios, solicitar créditos, constituir empresas en su nombre y representarlo ante los medios como su manager. Elio Riera, defensa legal de Hurtado, ha declarado desconocer este vínculo.
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En una entrevista con el diario Ojo en enero de 2020, el conductor reconoció que se reunía frecuentemente con ‘Vaticano’ después de su excarcelación y que planeaban una miniserie sobre su vida. “Yo soy el dueño de la miniserie, tengo que estar, obvio. (...) ¿Si actuaría en la serie? Me encantaría”, afirmó entonces.
Actualmente, según La República, la Dirección Antidrogas (Dirandro) investiga si las propiedades y el poder económico de Hurtado están ligados al lavado de activos provenientes del narcotráfico. “Cuando él aceptó los poderes de representación de ‘Vaticano’, sabía perfectamente que la fuente del dinero y de las propiedades de este, es la comercialización de la droga”, dijeron fuentes al diario.
Se estima que traficó entre 300 y 450 toneladas de pasta de coca por año, el 80% de la producción peruana de la época, que luego se convertía en cocaína de alta pureza en Colombia. Su fortuna oscilaba entre 400 y 1,000 millones de dólares.
Manejo de dinero
En otro momento de la entrevista, Mina aseguró que, durante dos años, de 2018 a 2020, tuvo control del dinero que financiaba el programa de Hurtado. Según su testimonio, la inversión para cada episodio podía alcanzar los 20 mil dólares, y él se encargaba de conseguir los fondos a través de medios económicos como la publicidad.
“Yo manejaba la cuenta, disponíamos de pagos para la gente. Disponíamos, si teníamos que hacer un evento grande, se pagaban las cosas de ahí. Parte de eso era utilidad de él”, dijo.
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El empresario mencionó que, para registrar los pagos, tenía un libro de caja y este giraba recibos simples para la entrega de dinero. Debido a estas irregularidades, tanto él como Hurtado enfrentaron reveses con la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT).
También afirmó desconocer la presunta red de tráfico de influencias en la que está implicado el conductor, junto con la fiscal de lavado de activos, Elizabeth Peralta, y la ex jefa de la Superintendencia Nacional de Migraciones, Roxana del Águila. Cuando se le consultó si podría abandonar el país, respondió de manera escueta: “No puedo asegurar eso porque no tengo impedimento de salida”.