
Un experimento realizado en 1954 reveló un dato sorprendente sobre los gatos: al ser colocados en un laberinto con múltiples salidas, la mayoría de ellos lograba encontrar la salida que los dirigía hacia su hogar. Este hallazgo, según informó National Geographic, marcó el inicio de décadas de investigaciones sobre el sentido de la orientación de estos animales, que no solo depende de su vista o su olfato, sino también de su capacidad para percibir los campos magnéticos terrestres.
De acuerdo con el medio, los gatos poseen capacidades que incluyen sentidos agudos como el oído y el olfato, y también abarcan una percepción única del magnetismo terrestre, lo que les permite orientarse incluso en lugares desconocidos. Este fenómeno, conocido como “brújula biológica”, fue objeto de estudio no solo en gatos, sino también en otras especies animales.
El papel del campo magnético en la orientación de los gatos
El experimento, planteó preguntas sobre los mecanismos detrás de esta habilidad. Según detalló National Geographic, los investigadores llevaron a cabo una segunda prueba en la que colocaron collares con pequeños imanes a los gatos. Los animales mostraron dificultades para orientarse, lo que reforzó la hipótesis de que su sentido de la orientación está vinculado al campo magnético terrestre.
Este tipo de experimentos no se limitó a los gatos. A lo largo de los años, se estudió la influencia del magnetismo en diversas especies, desde tortugas marinas hasta aves migratorias e insectos como las polillas.
En el caso de las tortugas, se descubrió que memorizan el patrón magnético de la playa donde nacen y lo utilizan como referencia para regresar a ese lugar años después. Este fenómeno sugiere que el magnetismo terrestre actúa como una brújula natural para muchas especies, incluidos los gatos.
Hipótesis sobre la brújula biológica de los gatos
Aunque el mecanismo exacto que permite a los gatos percibir los campos magnéticos aún no se comprende por completo, National Geographic explicó que existen dos hipótesis principales respaldadas por la ciencia.
La primera sugiere que los gatos poseen partículas de magnetita en sus células, un mineral con propiedades magnéticas que actúa como un sensor interno. Esto, les permitiría detectar los campos magnéticos de la tierra y utilizarlos como una referencia direccional, similar a una brújula.
La segunda hipótesis está relacionada con unas proteínas llamadas criptocromos, presentes en la retina de los ojos de varios vertebrados. Estas proteínas, al recibir luz azul, generan una reacción química que produce radicales libres sensibles al campo magnético.
Sin embargo, no todos los gatos tienen la misma capacidad para orientarse. Factores como la edad, el estrés, las condiciones climáticas o la falta de experiencia en el exterior pueden influir en su habilidad para encontrar el camino de regreso a casa. Además, aunque los gatos suelen moverse dentro de un radio de un kilómetro desde su hogar, alejarse más allá de este límite puede dificultar su orientación.
Diferencias entre gatos y perros en la orientación
En relación, National Geographic destacó que los perros poseen criptocromos y pueden detectar el campo magnético terrestre. Sin embargo, su orientación depende del olfato, que es más desarrollado que el de los gatos.
Mientras que los perros cuentan con aproximadamente 300 millones de receptores olfativos, los gatos tienen alrededor de 200 millones. Esto hace que el magnetismo sea un mecanismo secundario para los perros, mientras que para los gatos desempeña un papel más crucial.
Otra diferencia es la memoria espacial de gatos y perros: los gatos memorizan rutas específicas con mayor precisión, mientras que los perros exploran diferentes caminos, lo que les permite orientarse en distancias largas. Sin embargo, los perros son más susceptibles a distracciones olfativas como el humo o la gasolina. Los gatos, al depender más de referencias visuales, pueden desorientarse si se alejan demasiado de ellas.

Un legado evolutivo en los gatos domésticos
Aunque los gatos fueron domesticados durante miles de años, su capacidad para percibir los campos magnéticos es una huella de su linaje salvaje. Según National Geographic, estas habilidades permitieron a sus ancestros sobrevivir en territorios amplios y desconocidos, donde la orientación era clave para encontrar alimento y refugio.
Hoy en día, esta brújula interna sigue siendo una herramienta invaluable para los gatos domésticos, especialmente cuando se extravían o exploran nuevos entornos. Tal como lo señaló National Geographic, los gatos no solo son compañeros domésticos, sino también portadores de un legado evolutivo que sigue despertando el interés de la ciencia.