Cuando los datos ayudan a construir futuro

Concordia organizará las XX Jornadas de IDERA, principal encuentro dedicado a la infraestructura de datos espaciales y a las tecnologías geoespaciales

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Centro de Convenciones de Concordia
Las XX Jornadas de IDERA se desarrollarán en el Centro de Convenciones de Concordia

En pocos días, Concordia será sede de las XX Jornadas de IDERA, el principal encuentro del país dedicado a la infraestructura de datos espaciales y a las tecnologías geoespaciales. Para nuestra ciudad, es una satisfacción recibir a especialistas, académicos, empresas, organismos públicos y referentes de todo el país que trabajan diariamente en la producción y utilización de información territorial para mejorar la toma de decisiones.

Pero hay un aspecto de este encuentro que merece una reflexión particular. Por primera vez en la historia de estas jornadas, la organización está a cargo de una ciudad. No de una provincia ni del Estado nacional. De una ciudad.

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Ese dato puede parecer menor, pero expresa una transformación profunda que está ocurriendo en nuestro país y en el mundo. Cada vez más, son los gobiernos locales los que enfrentan de manera directa los desafíos más complejos: el crecimiento urbano, la movilidad, la gestión ambiental, la planificación de obras, la prevención de riesgos, la seguridad, la salud, el desarrollo económico y la prestación de servicios públicos. Y para responder a esas demandas ya no alcanza solamente con voluntad política o experiencia de gestión. Se necesitan herramientas que permitan comprender mejor la realidad y actuar con mayor precisión.

Las tecnologías geoespaciales forman parte de esa nueva manera de gestionar. Permiten transformar datos dispersos en conocimiento útil. Ayudan a visualizar problemas, identificar oportunidades y planificar políticas públicas sobre información objetiva. En definitiva, permiten tomar mejores decisiones.

Hoy, estas tecnologías forman parte de una revolución silenciosa que está llegando a los gobiernos locales. Una revolución que combina tecnología, innovación y gestión para hacer más eficiente el uso de los recursos públicos y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

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Cuando una ciudad conoce con mayor precisión cómo crece su territorio, dónde se encuentran sus principales necesidades de infraestructura, cuáles son sus áreas de riesgo o cómo se distribuyen determinadas actividades económicas, puede planificar mejor. Puede anticiparse a los problemas en lugar de reaccionar cuando ya ocurrieron. Puede asignar recursos de manera más eficiente. Puede construir políticas públicas más inteligentes.

Pero además existe otra dimensión que muchas veces pasa desapercibida. La información geoespacial mejora la gestión pública y además genera desarrollo económico.

Vivimos en una economía en la que los datos son un activo estratégico. Sectores como la logística, la producción agropecuaria, la energía, el turismo, el comercio, las telecomunicaciones y la economía del conocimiento utilizan cada vez más información territorial para innovar, invertir y crecer. Allí donde existen datos de calidad, accesibles y confiables, aparecen nuevas oportunidades para emprendedores, empresas e instituciones.

Por eso, cuando hablamos de infraestructura de datos espaciales no estamos hablando solamente de mapas. Estamos hablando de conocimiento y competitividad.

En una época atravesada por la inteligencia artificial, la analítica avanzada y la transformación digital, el desafío no es solamente incorporar tecnología. El verdadero desafío es construir instituciones capaces de utilizarla para resolver problemas concretos y generar valor para la sociedad.

Las ciudades son el ámbito donde las políticas públicas se encuentran con la vida cotidiana de las personas. Son el primer mostrador del Estado. Y son también espacios privilegiados, para impulsar innovaciones que luego pueden escalar a otras jurisdicciones.

En Concordia, estas tecnologías ya se aplican de manera concreta en distintos ámbitos de la gestión pública. Durante las inundaciones, por ejemplo, permiten identificar las zonas afectadas, estimar la población expuesta, georreferenciar a las familias evacuadas y planificar con mayor precisión la asistencia y la respuesta ante la emergencia. También se utilizan para analizar la infraestructura urbana y orientar las inversiones, integrando información sobre calles, servicios y obras para priorizar intervenciones con criterios objetivos.

Porque detrás de cada dato bien utilizado, hay una decisión mejor. Y detrás de cada decisión mejor existe una posibilidad concreta de generar desarrollo, oportunidades y bienestar para nuestra comunidad.

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