Argentina, Mercosur y el “Milagro del Tigre Celta”

Una transformación económica profunda no sucede de la noche a la mañana, pero los paralelismos con Irlanda muestran un horizonte distinto para quienes buscan soluciones a la fuga de capital humano

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En 1988, la revista The
En 1988, la revista The Economist describía a Irlanda como el país más pobre entre los ricos, una década después, la misma publicación títulaba “La luz que brilla en Europa”

Uno de los mayores logros de este gobierno es dejar atrás un modelo económico cerrado y expulsivo que incentivó durante años la emigración de capital humano: cerca del 5% de la población, es decir, unos dos millones de argentinos, reside hoy en el exterior, en muchos casos atraída por economías con mayores niveles de ingreso y oportunidades, como Irlanda.

El caso irlandés ofrece un punto de comparación útil para pensar los desafíos argentinos.

A comienzos de los años 90, Irlanda era considerada uno de los países más rezagados de Europa Occidental. En 1988, la revista The Economist la describía como el país más pobre entre los ricos: su PBI per cápita era apenas el 60 % del promedio de la entonces Comunidad Económica Europea. Una década después, la misma publicación dedicaría otra portada a la economía irlandesa con el título “La luz que brilla en Europa”.

Irlanda, una referencia para la Argentina

Irlanda venía de una crisis de deuda masiva en los años 80 debida a políticas fiscales expansivas mal implementadas, con la deuda pública alcanzando un máximo de 115% del PBI en 1987. El desempleo llegó al 17% y la emigración era masiva: la principal exportación de Irlanda era su gente.

Entonces ocurrió el “milagro del tigre celta”. Entre 1995 y 2007, Irlanda pasó de ser uno de los países más pobres y estancados de Europa Occidental a convertirse en uno de los más prósperos del mundo, registrando tasas de crecimiento del PBI que en algunos años superaron el 9 por ciento.

La disciplina fiscal permitió reducir rápidamente el peso de la deuda, que cayó al 75% del PBI en 1995 y descendió por debajo del 40% antes de la crisis financiera global de 2008. A la vez, una combinación de baja carga impositiva, estabilidad macroeconómica y acceso pleno al mercado de la Unión Europea convirtió al país en un polo de atracción para la inversión extranjera directa.

La disciplina fiscal permitió reducir
La disciplina fiscal permitió reducir rápidamente el peso de la deuda, que cayó al 75% del PBI en 1995 y descendió por debajo del 40% antes de la crisis financiera global de 2008

Muchas empresas multinacionales eligieron Irlanda como plataforma para producir y exportar al resto del continente, lo que impulsó el empleo, la productividad y los ingresos. Hoy, el país se ubica entre los de mayor ingreso per cápita del bloque europeo.

La experiencia irlandesa muestra cómo la integración económica, acompañada de estabilidad macroeconómica y reglas pro-inversión, puede transformar la estructura productiva de un país pequeño y abierto. Para Argentina, integrarse a la Unión Europea significaría no solo acceder a un mercado de 700 millones de consumidores, sino también una oportunidad para atraer inversiones, financiamiento y tecnología que refuercen el crecimiento de largo plazo.

La experiencia irlandesa muestra cómo la integración económica, acompañada de estabilidad macroeconómica y reglas pro-inversión, puede transformar la estructura productiva

El acuerdo Mercosur-Unión Europea abre oportunidades para el agro, la energía y los servicios argentinos

El tratado comercial tendrá un impacto amplio sobre la estructura exportadora argentina, con beneficios que alcanzan desde la producción de alimentos hasta la minería, la industria y los servicios basados en el conocimiento. La reducción de aranceles, el reconocimiento de estándares y una mayor previsibilidad normativa aparecen como los principales mecanismos de impulso.

En la agroindustria –uno de los sectores con efectos más inmediatos– la baja de barreras de acceso mejora la competitividad de los productos argentinos en el mercado europeo:

  • La carne vacuna, que hoy enfrenta aranceles de entre 20% y 60%, pasará a tributar entre 0% para cuotas específicas y 7,5% para nuevos cupos.
  • En pesca, exportaciones como langostinos, calamar y merluza dejarán de pagar gravámenes que actualmente llegan hasta el 15%. Para La Pampa, es una oportunidad visible para la ganadería, los lácteos y la miel.
  • El vino también se verá favorecido por la eliminación de aranceles y el reconocimiento europeo de 96 indicaciones geográficas argentinas, un reclamo histórico del sector para diferenciar calidad y origen.
  • A esto se suman las economías regionales –cítricos, peras, arándanos, miel, frutos secos, legumbres, tabaco, yerba mate y té– que ganarán acceso preferencial a un mercado de alto poder adquisitivo.
  • En biocombustibles, el biodiesel reducirá progresivamente su arancel de 6,5% hasta alcanzar el 0% en un plazo de diez años.

Más allá del agro, el acuerdo apunta a consolidar a la energía y la minería como motores exportadores de largo plazo. Se prevé un mayor dinamismo en litio y cobre, junto con un impulso a los hidrocarburos, favorecido por la demanda europea y por reglas de juego más estables para la inversión.

El acuerdo Mercosur-UE fue ratificado
El acuerdo Mercosur-UE fue ratificado por amplia mayoría en la Cámara de Diputados de Argentina

La industria manufacturera también podría experimentar un salto relevante. Se estima que las exportaciones industriales crecerían cerca de 30%, especialmente en autopartes, insumos químicos y petroquímicos.

Además, el acceso más barato a maquinaria y bienes de capital europeos permitirá mejorar la productividad local. El sector automotor tendrá una apertura gradual, con plazos de desgravación de hasta 15 años para vehículos convencionales y de hasta 30 años para nuevas tecnologías, como autos eléctricos o a hidrógeno.

El acuerdo también incorpora a los servicios basados en el conocimiento –software, tecnología y servicios profesionales– como un área de alto potencial, al facilitar la inserción de empresas argentinas en el mercado europeo bajo marcos regulatorios más previsibles.

Inversiones: un vínculo preexistente que busca potenciarse

Actualmente, la Unión Europea no es un actor nuevo en la economía local: es la principal fuente de Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina. Con un stock que ronda los USD 75.000 millones, los capitales europeos representan cerca del 40% del total de las inversiones en el país.

El tratado está diseñado para complementarse con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), intensificando los beneficios para las empresas que decidan apostar por proyectos de gran escala en suelo argentino. Se espera que el flujo de capitales se concentre en sectores estratégicos para la transición energética global: minería (especialmente litio y cobre), energía y economía del conocimiento.

La Unión Europea es la
La Unión Europea es la principal fuente de Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina (Foto: Reuters)

Un beneficio adicional: la importación de instituciones. El nuevo marco regulatorio busca otorgar la certidumbre y seguridad jurídica que los operadores económicos demandan para proyectos de largo plazo. El acuerdo funciona como un “anclaje institucional” que alinea a la Argentina con las mejores prácticas internacionales.

El economista Jorge Ávila, profesor de Ucema, afirma que acuerdos como este y el logrado con Estados Unidos traen un beneficio adicional al estrictamente comercial: permiten “importar instituciones”.

Acuerdos como el Mercosur-UE y el logrado con Estados Unidos traen un beneficio adicional al estrictamente comercial: permiten importar instituciones (Ávila)

Según Ávila, la experiencia histórica muestra que países que decidieron incorporarse a un gran club de naciones con reglas estables no solo ampliaron su comercio, sino que también lograron reducir el riesgo país y converger, en términos de ingreso per cápita, hacia los niveles de las economías avanzadas. La pertenencia a ese club implica adoptar marcos institucionales previsibles: protección de la propiedad, apertura económica y reglas claras para la inversión, que funcionan como ancla de credibilidad.

En el caso de Argentina, este fenómeno ya se observó a fines del siglo XIX, cuando el país vivió un crecimiento fenomenal fruto de integrarse al comercio internacional bajo un esquema de libre intercambio, incorporando normas y prácticas que favorecieron la expansión económica de largo plazo.

El autor es economista, diputado por La Pampa y presidente de La Libertad Avanza La Pampa; la autora es economista y asesora en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación