
Este 1° de mayo se cumple un nuevo aniversario de la sanción de la Constitución Nacional en 1853 y, a pocos meses de una elección general, los argentinos deberíamos tomar esta fecha como un momento para reflexionar dejando de lado la coyuntura y las urgencias, y ser capaces de imaginar un destino común que trascienda el presente, al igual que lo hicieron nuestros constituyentes en Santa Fe.
Tenemos la obligación de pensar en el futuro, ya que la confrontación y la divergencia, que fueron características en nuestra historia constitucional, nos comprometen a pensar más allá de esa “cultura del conflicto” que arrastramos desde nuestros orígenes, con sus cruentas luchas y antagonismos.
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Juan Bautista Alberdi nos explicaba que la historia muestra la importancia de los antecedentes políticos para la formación de la República Argentina: “Todos los hechos que quedan expuestos pertenecen y forman parte de la vida normal y real de la República Argentina, en cuanto a la base de su gobierno general; y ningún Congreso constituyente tendría el poder de hacerlos desaparecer instantáneamente por decretos o constituciones de sí mismo. Ellos deben ser tomados por bases y consultados de una manera discreta en la constitución escrita, que ha de ser expresión de la constitución real, natural y posible”.
Por ello, la Constitución debe ser entendida como una herramienta de progreso para los argentinos; es la expresión natural de la unidad para la conformación de una verdadera República.
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Hoy se conmemora el Día de la Constitución Nacional y, 172 años después, los argentinos seguimos enfrentando los mismos desafíos. Sin embargo, también hemos sido incapaces de dejar atrás las “grietas” que nos dividen, y no hemos logrado entender, tal como lo decía Ortega y Gasset, que “solo es posible avanzar cuando se mira lejos. Solo cabe progresar cuando se piensa en grande”.
Por eso, el mejor homenaje a nuestros padres fundadores sería hacer realidad los objetivos establecidos en el maravilloso preámbulo de nuestra Constitución, donde dice: “…constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad”.
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