
En otros artículos en este mismo medio advertía que si no avanzábamos con la energía distribuida en las grandes urbes los problemas en el sistema eléctrico se irían multiplicando. Proponía un millón de techos con energía solar como solución. Nada se hizo y los problemas se agravaron.
El Estado nacional, las provincias y los municipios deben ser parte de la solución, pero buscan atajos que no solo no resuelven el problema, sino que lo agrava.
Llaman a licitación de energía fósil dentro de los márgenes de las ciudades, o pretenden licitar bancos de enormes de baterías para usarlas en los momentos de pico de la demanda, un horror detrás de otro.
Resumo para no repetir, la autogeneración de energía solar en los techos urbanos tiene la virtud de ser positiva para todos los sectores de la industria.
La autogeneración tiene como primer ganador al usuario, ahorra aproximadamente el 30% de la energía consumida y tiene un sistema que lo protege de cortes y micro cortes con golpes de tensión, que queman los artefactos del hogar.
A las distribuidoras eléctricas que reciben la energía generada y no consumida en baja potencia en las redes urbanas que son las más abandonadas por el sistema en la decena de años que se confundió a un servicio público como distribuidor de renta.
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Las distribuidoras verán aliviados los transformadores urbanos por la energía recibida. Además, en media tensión, el otro escalón hacia arriba de la cadena, también se aliviará, igual que el sistema de alta tensión.
El sistema nacional se beneficia en que se gastará menos combustible fósil que se exportará, podrá ahorrar más agua en las represas de las hidroeléctricas nacionales y se mejorará el balance de compraventa en las internacionales, Yacyretá y Salto Grande. Esto último beneficia a las arcas nacionales tan necesitadas de afirmar el equilibrio fiscal.
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Miremos los impuestos, los expertos del sector evalúan que ahora con gran esfuerzo de los usuarios, han podido restablecer tarifas que retribuyan al sistema de generación y transporte eléctrico.
Los consumidores en realidad hace muchos años pagamos más que el valor de kw entregados en nuestros domicilios. Como consumidor tomo el valor pagado lo divido por la cantidad de kw consumidos y resulta mucho más caro de lo que valen. Ovio ese dinero no lo recibe el sistema eléctrico, aproximadamente el 40% de lo pagado se lo llevan los estados municipales, provinciales y nacionales. Que cobran esos impuestos para supuestamente devolverlos a los ciudadanos.
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Voy a compartir un ejemplo de cómo se distribuye. Soy bonaerense, mi Provincia consume entre el 40 y el 50 por ciento de la energía suministrada a la red en todo el país, pero los usuarios en impuestos nacionales directos le pagamos a la nación el 21% de las facturas correspondientes.
Ese dinero recaudado se distribuye el 50% por coparticipación nacional, es decir a mi Provincia retorna el 20% que administra la gobernación, el resto se lo envían a el resto de las provincias. El 50% restante va a la tesorería de la nación, como bonaerense diría que me siento estafado.
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Además, se agrega el horroroso impuesto de Ingresos Brutos e impuestos municipales.
Vaya esto como un simple ejemplo de la injusticia de cobrar impuestos en los servicios públicos que, como están planteados desde el bolsillo del usuario, es caro y malo.
Volvamos a la autogeneración, el kit de generación solar con una batería que daría 6 horas de autonomía llega a nuestro país a un valor que oscila entre los 2300 y los 2800 dólares, pero graciosamente llega a las manos del usuario a un valor de 8000 dólares, la cadena de distribución de esa diferencia podrá tomar no más de 1500 dólares, el resto son impuestos.
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Ahora bien, recuerden que el beneficio de esa inversión privada era para todos, pero el Estado castiga al inversor en lugar de incentivarlo.
Algo no está bien en nuestro sistema.
Quisiera compartir que el problema que numerosos países tienen en el mundo es que no pueden evacuar lo generado por los usuarios hacia el sistema mientras nosotros no podemos contar con un sistema que siquiera nos abastezca con calidad y precio lógico.
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La movilización en la economía en trabajo y calidad de vida sería monumental, si hiciéremos lo que gran parte del mundo hizo. Me arriesgo a dar cifras de miles de millones de dólares de inversión privada y de créditos a usuarios que reactivarían el mercado financiero local.
Todo por hacer.
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