
El pasado lunes 21 de octubre, a un año y 15 días del mayor ataque terrorista contra civiles de Israel por parte de Hamás, el veterano actor argentino Norman Briski lo reivindicó. Lo hizo de una manera tan aberrante que hasta llegó a dar vergüenza ajena.
Porque se podía haber quedado con la ya renombrada frase que dicen los “valientes” militantes de la izquierda argentina (desde la avenida de Mayo en Buenos Aires): “Palestina libre” o alguna otra parecida. Pero no. Elogió la “férrea defensa” que hace lo que queda de la organización terrorista Hamás diciendo “Gaza jamás será vencido”.
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Briski, el problema (o el héroe, como dijiste en tu discurso) no sos vos, lamento decirte. El problema son los que te escuchan y, sin saber nada, pueden creerte. Se pudo ver en la pantalla que nadie te aplaudió (salvo los 20 del fondo que no sabemos quiénes son), y como vos te diste cuenta enseguida de eso, lo dijiste: “No importa si no me aplauden, yo lo siento en el pecho. Por mis ancestros”.
Y me tomé el trabajo de averiguar algo de vos y de tus ancestros a ver qué pasó. Y encontré que Naum Briski es tu nombre original, que naciste en la provincia de Santa Fe el 2 de enero de 1938. Tu papá, Felipe, escapó de una Polonia que poco tiempo después sería arrasada por el nazismo, mientras que tu madre, Clara, provino de Ucrania, dominada por la revolución bolchevique. No quise indagar más ya que llegué a tu origen judío.
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Sos judío, Briski. Judío. Y el Estado de Israel es el único país judío del mundo, Briski. ¿Sabés qué orgullo deberían sentir tus ancestros por el Estado de Israel si hubiese existido en 1938? Vos, tal vez, en vez de santafesino habrías nacido en Tel Aviv. Y en 1956 hubieses entrado al ejército y estarías con el pecho inflado de defender a tu país. Y seguramente con tu carácter, tal vez el 7 de octubre, ya con 86 años, estarías gritando junto a Itzik Horn, la familia Bibas y los familiares de los aún 101 secuestrados para que la organización terrorista Hamás los devuelva.
Quizás en ese momento hubieras dicho lo mismo, pero cambiando una letra: la H por la J y en la Plaza de los secuestrados tu grito sería “Hamás será vencido”.
Sin embargo, desde la alfombra roja de un cómodo teatro de la ciudad de Buenos Aires optaste por defender a los que mataron y masacraron a los judíos como vos. Gritaste “Gaza, Gaza, Gaza…”. Y estoy seguro que desde algún lugar, Felipe y Clara, los que se escaparon de los nazis, tus ancestros, derramaron una lágrima, y no era de emoción.
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Igual, Briski, Briski, Briski…, no te preocupes. El problema no sos vos.
*El autor es el director del medio Vis a Vis
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