El sorpresivo fallecimiento del ex Presidente de Chile, Sebastián Piñera, nos llena de consternación. Hemos perdido a un hombre de Estado, defensor de la democracia y militante de la libertad. Un dirigente que siempre ha denunciado los avances del populismo en su país y en toda Latinoamérica.
Piñera fue un trabajador incansable, cuyo liderazgo fue puesto a prueba en múltiples ocasiones durante su gestión. Reconocido por su habilidad para manejar la economía y promover el crecimiento económico, además dirigió a su país en algunos de sus momentos más difíciles, sabiendo navegar la adversidad con inteligencia y determinación.
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Su primera victoria presidencial en 2010 reflejó el cambio que la sociedad chilena buscaba y supuso el comienzo de una nueva era en el país vecino. La idea de un cambio democrático para lograr un futuro mejor también encontró lugar del otro lado de la Cordillera, como un principio rector en la esencia de nuestro partido, Propuesta Republicana, que entonces ya gobernaba la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El PRO encontró en Piñera y en el grupo de valiosos dirigentes chilenos que lo acompañaron socios en sintonía, compartiendo valores y el impulso por la constante búsqueda de oportunidades para nuestros países.
Su partida deja un gran vacío no solo en la historia del país vecino, sino también en la relación entre la Argentina y Chile. Piñera trabajó en pos de cultivar los vínculos bilaterales, centrados en la confianza mutua, el entendimiento y la cooperación. Amigo de nuestro país, siempre buscó generar oportunidades que permitieran al país crecer y mejorar su situación trabajando juntos.
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El vínculo trasandino se renovó y profundizó gracias a la amistad entre Piñera y Mauricio Macri, forjada desde antes que llegaran a la Presidencia de sus respectivos países. La confianza entre ambos líderes comenzó a construirse durante sus días como empresarios y dirigentes futbolísticos, y continuaron respaldándose mutuamente a lo largo de sus trayectorias políticas. Durante el primer mandato presidencial de Piñera, se convirtió en un apoyo clave del entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, un socio con base en sus valores compartidos de democracia, libertad y modernidad.
La conexión entre los dos líderes se consolidó a lo largo de los años, especialmente en el período en que coincidieron sus mandatos presidenciales, lo que implicó una nueva oportunidad para establecer una agenda donde se profundizaron las coincidencias entre ambos países para lograr beneficios comunes. Ambos compartieron una visión común de desarrollo económico, fortalecimiento institucional y cooperación regional, lo cual además permitió el impulso de un espacio regional más sólido y capaz de coordinar posiciones globales comunes.
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Tras el fin de sus mandatos, los dos ex Presidentes continuaron trabajando por la estabilidad y combatiendo el avance populista y autoritario. El Grupo Libertad y Democracia, un proyecto impulsado por el exmandatario chileno y del que Macri participó activamente, se consolidó como plataforma para defender y promover las ideas de la libertad, la democracia y el desarrollo no sólo como sistema de gobierno, sino como forma de vida, en todo el espacio Iberoamericano. Es un legado relevante que hoy, tras la desaparición física de Piñera, estamos llamados a cuidar.
Un gran aprendizaje tras haber tenido el honor de compartir durante varios años múltiples encuentros entre Piñera y Macri, fue su compromiso con la amistad entre nuestros países y nuestros pueblos, como reflejo de su amistad personal.
Chile, la región y el mundo han perdido de manera repentina y demasiado temprana a un demócrata comprometido con el bienestar y el progreso de su país. Un hombre que, con sus luces y sombras, contribuyó a moldear el devenir político de su tiempo. Sin dudas nos ha dejado un líder amigo y socio de la Argentina, siempre interesado en, más allá de las palabras, dar pasos concretos en nuestra integración. Sus valores y su legado seguirán siendo pilares en el camino de la construcción de la democracia, la libertad y la prosperidad de nuestra región.
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* Fulvio Pompeo es secretario de relaciones internacionales del PRO
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