
Uno de los pocos puntos del último debate presidencial donde hubo un claro contraste entre ambos candidatos fue sobre la apertura de la economía. Quedó claro como el agua destilada que el candidato de La Libertad Avanza quisiera moverse hacia una economía abierta, mientras que el candidato de Unión por la Patria expresó su clara preferencia por mantener una economía cerrada.
Las economías abiertas están definidas por los siguientes instrumentos de política económica:
1) una estructura de aranceles ad-valoren construida respetando las reglas multilaterales que en la Argentina se corresponde principalmente con el arancel externo del Mercosur y,
2) el uso de medidas de protección contingente, principalmente medidas antidumping y salvaguardias, aprobadas a través de un proceso transparente a favor de aquellos sectores y empresas que enfrentan competencia desleal proveniente de las importaciones.
Si por ejemplo el arancel ad-valoren sobre la importación de ropa es 20%, tanto los consumidores como los productores saben que estos productos cuestan en Argentina 20% más que los importados. Esta información resumida en “un precio” es suficiente para que tanto los consumidores como los productores tomen las decisiones que les parece más adecuada.
Si, por otra parte, los productores de ropa enfrentan competencia desleal de las importaciones pueden solicitar una medida antidumping, pero esto no alterará el hecho de que con o sin esta medida el precio de referencia será uno solo.
En contraste, una economía cerrada está administrada y regulada por el gobierno y en la misma las señales de precios juegan un rol secundario o ningún rol. En una economía cerrada es el gobierno quien decide el perfil productivo de un país a través de decisiones ad-hoc a favor o en contra de determinados sectores.
Por la misma naturaleza en que se toman estas decisiones, la economía cerrada estará caracterizada por posiciones monopólicas en la producción de muchos bienes. Por ejemplo, detrás de cada licencia de importación decidida por la Secretaría de Comercio, hay un monopolio regulado.

En Argentina prácticamente todas las importaciones deben pasar por el filtro de esa Secretaría quien, en ausencia de reglas reguladoras, decide arbitrariamente no solo si se permite importar sino también, a favor de que importador se otorga la autorización.
Por ejemplo, cuando el Gobierno decidió sustituir la libre importación de ropa por otras reguladas a través de licencias, el precio de estos bienes aumento y desde entonces Argentina se caracteriza por tener una de las estructuras de precios de la vestimenta más elevada de América Latina. De esta manera “ya no hay un precio que guía las decisiones de consumidores y productores”. Hay una decisióngubernamental que determina quien produce y quien no y quien importa y quien no. Bajo una economía cerrada trabajadores y consumidores quedan sometidos a decisionesarbitrarias.
Derivaciones en el mediano y largo plazo
En el mediano y largo plazo estas diferencias sobre economía abierta y economía cerrada impactan sobre variables económicas de una manera muy distinta. En una economía abierta:
1) el grado de competencia es mucho mayor que en una economía cerrada;
2) la estructura o perfil productivo de la economía está más sesgada hacia empresas y sectores competitivos internacionalmente;
3) la estructura de precios enfrentada por los consumidores es mucho másbaja;
4) la dinamicidad de las exportaciones y en general del comercio exterior es muchos más elevada;
5) la capacidad potencial para generar y acumular reservas es clara y,
6) al ser más dinámica, la capacidad de la economía para generar empleos productivos y mejorar los salarios es más elevada.
La experiencia mundial sobre estos contrastes entre economía abierta y economía cerrada han sido estudiadas y verificadas ad-infinitum. Desafortunadamente los humanos somos animales de adaptación y aprendemos a convivir en el medio que nos rodea sea desfavorable o favorable a cada uno de nosotros.
Llevamos décadas de cerramiento económico y en consecuencia la influencia de los monopolios sobre las decisiones del gobierno tiene una ponderación mucho más significativa que los intereses de los trabajadores y los consumidores.
Los monopolios conocen bien las diferencias entre ambos tipos de economía y por eso se resisten a cambiar el status quo: necesitan del continuo apoyo de instrumentos como las licencias para subsistir.
Por su parte, los trabajadores no tienen muy en claro porque se empobrecen día a día. Bajo estas circunstancias le ha sido fácil al proteccionismo mantener el status quo durante décadas y esta para quedarse a seguir disfrutando de sus ingresos monopólicos al amparo del poder político.
El autor es miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas
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