
Hoy la violencia de género se llama Lorena, mañana será otro nombre de mujer ¿Hasta cuándo? Lorena Edith Rodríguez fue acuchillada en su lugar de trabajo por su ex pareja Roberto Gutiérrez, que después de cometer el crimen manejó 50 kilómetros hasta Las Varillas, donde se entregó a la policía. Según testimonios de conocidos de Lorena, de 41 años, ella había hecho al menos una denuncia por violencia de género contra su victimario. La mujer no tenía botón antipánico ni había orden de restricción contra Gutiérrez.
Otro nombre de mujer, otra vida truncada, otra mujer que hizo la denuncia y no fue escuchada. Los mismos parámetros que se repiten dando cuenta, una vez más, de la ineficiencia del Estado para terminar con una violencia que ya es hora de hacer cesar.
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Este último femicidio vuelve a exponer los índices que se reiteran una y otra vez sin que ninguna de las políticas públicas vigentes logre frenarlos. Un nuevo caso engrosa las estadísticas que señalan que más del cincuenta por ciento de los agresores son parejas o ex parejas de las víctimas y que un porcentaje similar de los casos cuentan con denuncias previas o medidas cautelares vigentes.
Según el último informe del Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano” que dirige La Casa del Encuentro, este año ha registrado entre el primero de enero y el treinta y uno de mayo, la escalofriante cifra de 145 víctimas de violencia de género: 129 femicidios, 2 trans/travesticidios y 14 femicidios vinculado de varones adultos y niños.
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Al 30 de junio 2023. En el mismo período, 156 hijos e hijas quedaron sin madre y de ese total, el cincuenta y ocho por ciento son menores de edad.
Casi a diario las noticias nos traen un nuevo nombre de mujer asesinada, exponiendo una realidad que debe ser modificada. Se ha creado un nuevo Ministerio, se han presentado programas, se han asignado partidas presupuestarias por valores de más de 4 billones de pesos para el año en curso, pero el Estado, en todas sus expresiones, sigue siendo el gran ausente a la hora de garantizar el derecho básico a la vida de cada una de estas mujeres.
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Urge interpelar la ineficacia de quienes nos gobiernan para ejercer, a través de los diversos órganos del Estado, una protección que, claramente, se expone panfletariamente pero no se traduce en hechos concretos.
Necesitamos un Estado que deje de hacer anuncios y se ocupe de salvaguardar la integridad y la vida de cada una de las mujeres que, pese a tener el coraje de denunciar a sus agresores, engrosan la lista de víctimas de femicidios en nuestro país.
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Hoy la alarmante cifra de femicidios se llama LORENA EDITH RODRIGUEZ y deja familiares y amigos sin su presencia. En un par de días, tendremos otro nombre y una historia parecida.
Es hora de decir basta y exigir que el Estado llegue antes que los agresores.
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