
Nuestra nación dotada de innumerables riquezas naturales, de las que el mundo carece y requiere, transita desde hace décadas una crisis profunda en todos sus ámbitos -culturales, sociales educacionales, económicos-, tan indefensa en cuanto a su seguridad nacional como a la seguridad de las personas; mientras parte de su capital humano se evade de la realidad en la droga o en el exterior.
A partir de la fortaleza que el sistema democrático proporciona a la república, se imponen cambios signados por un máximo realismo, inteligencia y coraje. Es indispensable dejar el infantilismo de culpar a los demás por los propios males.
En el plano internacional los conflictos adquieren características de violencia inusitada y distintas a lo conocido. No solo son entre Estados, sino con nuevos actores internacionales como organizaciones delictivas / terroristas ligadas a la droga, trata de personas etc., piratería, compañías de mercenarios; comunidades o pseudo comunidades de pueblos originarios que exigen territorios a los Estados.
El contexto mundial y nacional impone definiciones y resoluciones de Estado en todos los ámbitos, tanto en lo relativo al Desarrollo como a la Defensa Nacional. Es imprescindible su abordaje en forma coordinada y simultánea.
Nuestra realidad
El ámbito de la Defensa Nacional, hoy bajo mandato legal extemporáneo de condicionar la preparación y el empleo de las FFAA solo contra otras FFAA de otros Estados, exige un debate desprovisto de prejuicios e ideologías, para adaptarlo a las reales exigencias de un nuevo mundo.
Es plausible destacar las acciones realizadas para revalorizar la profesión, el inicio de la postergada regularización del haber militar es un paso importante.
La declaración oficial en la palabra del ministro de Defensa Nacional el Día de la Armada y del Ejército Argentino de equipararlo con las fuerzas de seguridad, constituyen promesas y compromisos alentadores, de indispensable cumplimiento, para la valoración de la profesión militar, por décadas desconsideradas.
La trascendental creación de un fondo específico (FONDEF) será apreciado y valorizado en plenitud cuando esté acompañado de una correcta asignación e incremento del PBI para defensa.

Medidas imprescindibles, pero no suficientes, ciertos condicionamientos ideológicos y temores infundados consideran, aún, a las FFAA como una amenaza.
El mundo habla
En el plano internacional los conflictos armados adquieren características de violencia inusitadas y distintas a lo conocido. Aun cuando se producen entre Estados, además de sus ejércitos, contratan compañías de mercenarios, como en la actual guerra europea, no amparadas por el derecho internacional de la guerra.
Los medios de comunicación y las redes sociales mediante operaciones de información señalan su decisiva participación.
La “Nación Mapuche” en Chile, representa un número importante de su población y junto a los de Argentina reclaman territorio a ambos lados de la cordillera, ante una agresión nuestra Nación no puede por ley defenderse con sus FFAA.
El narcotráfico, actor no estatal internacional con apoyos insospechados, evoluciona en distintos países como organización narco militar destruyendo sociedades y conmocionando naciones. En nuestro caso, Rosario se encuentra desbordada.
La naturaleza actual de los conflictos plantea escenarios para los cuales Argentina no está preparada.
La realidad y su acelerada mutación no sólo convierten obsoleta la concepción y el sistema de defensa nacional, sino que lo torna vulnerable. La visión geográfica y sesgada de seguridad interior y Defensa (exterior) es arcaica.
Una observación desprejuiciada nos habla de seguridad nacional (Defensa) y seguridad de las personas (individual o grupal).
El desafío
Una nueva y mutante realidad impone despertar y sacudir las cómodas normas que aparentemente nos cobijan.
En el marco del ordenamiento planteado, el plexo legal pasó a constituir una debilidad. Su concepción para atender realidades de hace casi medio siglo hoy podría constituir un riesgo, por restringir al Estado en el empleo de sus medios.
Es insoslayable la urgencia de la adaptación del ordenamiento legal en materia de Seguridad Nacional, frente a las evidentes carencias del Estado para hacer frente a un entorno internacional dinámico, que genera riesgos y también oportunidades que nuestro desorden no permite neutralizar ni aprovechar.
Se impone actualizar el plexo legal íntegramente, sin maquillajes acomodaticios.
Dos desafíos se plantean en el campo de la Defensa Nacional: por un lado, la necesidad de contar con una Ley Orgánica para las FFAA, para dar coherencia institucional al desarrollo y funcionamiento de estas.
Y por otro lado la existencia de una correlación clara y transparente del pensamiento geopolítico del Estado con el plexo legal de la Defensa y de éste con la concepción de las FFAA (doctrina, organización, equipamiento, adiestramiento y empleo militar).
De no ser así, un artilugio legal, ante emergencias o necesidades políticas de bajo vuelo, podrá permitir el empleo de las FFAA, para asuntos que no estén preparadas ni previstos en la ley, exponiendo en forma general a la nación a situaciones indeseables y en particular al personal militar a futuros problemas judiciales.
Es impostergable adecuar el Estado para formar parte del mundo y desde la óptica de la Seguridad Nacional adecuar el plexo normativo, para estar en condiciones de enfrentar los riesgos y desafíos del cambiante mundo.
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