
El trágico caso de la cocaína adulterada que conocimos días atrás revela la trama delictiva y mafiosa del narcotráfico instalado en nuestro país. Esta situación es el emergente del desinterés del gobierno nacional y provincial por darle batalla y de la ausencia de una política clara. Evidentemente es un tema que no tiene lugar en la agenda de prioridades. Mientras tanto, la puja entre bandas disputándose el territorio es una realidad que pone en riesgo la seguridad de todos los ciudadanos y los deja indefensos. Cuando el Estado se corre, los narcos avanzan.
Este avance ya no conoce fronteras ni límites. La connivencia de cierto sector marginal de las fuerzas policiales, que libera zonas o prefiere no involucrarse, muestra una de las caras más oscuras del problema. Si aquellos que deben combatir el delito miran para otro lado, las posibilidades de éxito de operativos o allanamientos son casi nulas. La impunidad y la corrupción se cobran muchas vidas. Las “Madres del paco” y otras agrupaciones similares de la sociedad civil, que denuncian el accionar lento –cuando no cómplice– de quienes tienen que protegernos es el testimonio valiente de las heridas dolorosas e irreparables que dejan las organizaciones delictivas.
En los años que me tocó ser intendente de Vicente López pude comprobar que cuando la decisión política de dar la pelea es clara y contundente, las fuerzas policiales también acompañan y se comprometen. Ese respaldo es fundamental y tiene una convicción de fondo: el narcotráfico es un enemigo y debemos enfrentarlo.
El Estado no puede correrse de esa responsabilidad. Lo que estamos viendo en el conurbano o incluso en otros lugares de nuestra provincia pone de manifiesto la gravedad de un problema que se profundiza aún más cuando, en vez de combatirlo, se cuantifica el delito y se lo relativiza hablando de narcomenudeo o usando eufemismos como consumo responsable. No se puede discutir el delito en función del tamaño. La ley no está para aplicarse un poquito: se cumple o no se cumple, se persigue el delito o no.
La dimensión y la complejidad del consumo problemático de sustancias exige un debate integral sobre políticas públicas de seguridad, salud y educación. En este sentido, la prevención y la no naturalización de las adicciones es también una batalla cultural que nos pone por delante enormes desafíos. No podemos seguir corriendo el problema desde atrás.
La inacción o la falta de decisión política es un retroceso y eso significa dejar espacio al avance del delito organizado. El compromiso de quienes asumimos la responsabilidad de gobernar y la gravedad de lo que está pasando reclaman un posicionamiento taxativo y determinado de cara a toda la sociedad. El discurso de apertura de las próximas sesiones legislativas es la oportunidad para que el Presidente Fernández y el Gobernador Kicillof se expresen con un mensaje sin medias tintas. Así lo hicimos cuando nos tocó porque siempre tuvimos muy en claro que de este lado estamos los que queremos cumplir y hacer cumplir la ley; allá, enfrente, están los narcos y hay que irlos a buscar.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Para importar más inevitablemente hay que exportar más
El debate sobre los autos chinos y el proteccionismo revela la necesidad de aumentar el intercambio con el resto del mundo. Abrir la economía exige reformas profundas en impuestos, costos y competitividad

Petroperú y el concurso que rozó la puerta: cómo un decreto le compró tiempo al Estado
La medida tomada a través de un decreto de urgencia permitió suspender temporalmente el riesgo de que la petrolera estatal quede en manos de acreedores y pierda la capacidad de gestión pública sobre sus activos

Cuánto de la nueva pirámide de alimentación es aplicable al Perú
La propuesta estadounidense redefine sus recomendaciones sobre hábitos alimenticios y genera un debate en diversos sectores sociales, al priorizar el consumo de productos de origen animal en su representación gráfica invertida

Lima, 491 años después: memoria, patrimonio y un futuro en construcción
Nuestra ciudad se convirtió en un faro de cultura —con la primera universidad de América—, así como en un importante centro religioso y comercial

El nuevo viajero peruano: Exigencias, miedos y decisiones
El turista peruano prefiere visitar destinos que le permitan realizar actividades recreativas más variadas y consumir en negocios con medios de pago digitales, entre otras tendencias. Los actores clave del sector turismo en Perú deben adecuarse a este nuevo contexto




