
Ni el petróleo ni los campos agropecuarios y mineros son recursos económicos por sí mismos. Toda la superficie, mares y yacimientos de la Argentina no valdrían nada sin gentes dispuestas a producir.
Los recursos económicos son las habilidades de contratar para satisfacer las necesidades con eficiencia. Esto es, libertad de trabas, remunerando aceptablemente a los empresarios, trabajadores, proveedores, etc. participantes en los trabajos. Por caso, las cargas impuestas por los gobiernos nacional, provincias, municipios, y entes diversos, configuran estorbos arbitrarios a la eficiencia.
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Multitud de empresas quisieran aumentar el personal. Pero los impuestos, cargas sociales, normas sindicales, y restricciones para despedir y suspender empleados las espantan. Multitud de empresas desearían expandirse, pero caprichos regulatorios, cupos, determinan valores distintos para el mismo dólar, según la voluble mirada de los funcionarios. Otros quieren abrir comercios, pero los asaltos y violencias los acobardan.
La ausencia de presupuestos confiables agudiza la caída de la eficacia para satisfacer las necesidades individuales, restando capacidades de contratar y pagar lo requerido.
En lo referido al endeudamiento, existen opiniones divergentes entre pagar o no pagar, cumplir o no cumplir.
Mientras naciones prosperan rebosantes de endeudamientos a tasas de interés sustentables, hasta inferiores a la inflación, muchos de nuestros políticos maldicen al endeudamiento y a los acreedores, como si fueran la peor de las propuestas. Evidentemente, nadie debiera contratar mas allá de su propia habilidad. Todas las naciones requieren capitales para progresar y las deudas son una de las principales fuentes. Gobernantes: no se endeuden si no saben la utilidad de las inversiones ni cómo hacer los gastos sean productivos.
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Si bien el FMI no publicó la relación de deuda sobre el PBI para la Argentina, el Ministerio de Economía informa 102,8% para 2020. El siguiente cuadro confirma deudas muy superiores en términos absolutos y relativos, y no obstante pagan intereses considerablemente inferiores y ninguno se queja del endeudamiento. Algo hacemos mal.
Por otra parte, la inflación nubla los precios y las decisiones.
El FMI no publica la inflación del 42% anual del peso argentino en 2020. Ocuparíamos el cuarto puesto en mayor inflación. Más de 15 veces el promedio mundial, ponderado por los PBI nacionales.
Por un complejo de prácticas abusivas, el país pierde recursos e ingresos, tanto que, en 2021, la Argentina era un país pobre, con un ingreso por habitante inferior a USD 10.000 promedio en todo el año, medido al tipo de cambio oficial. La humanidad promediaba 12.650 dólares.
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El país con mayores recursos es EEUU, con un PBI de USD 23 billones. China es el segundo país, con PBI de USD 17 billones. Sin embargo, si consideramos a la Unión Europea, de países que comparten gobernanzas, leyes, normas, decisiones, su PBI excede ligeramente el de China. Con mucha menos población, pero un PBI por habitante 3,7 veces mayor. Los EEUU y la UE son mucho más libres (eficientes) que China.
El valor de los recursos económicos es la contrapartida del bajo valor de las propiedades y los ingresos argentinos. Se otorgan poderes amplísimos sobre los bienes privados a funcionarios sin credenciales ni garantías, a sólo juramento de cumplir la Constitución. No debiera sorprender la pesadilla de gobiernos populistas.
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Las sociedades avanzaron donde la justicia significa la misma regla para todos, no la mejor para los que mandan. La pobreza abunda donde los funcionarios imponen precios, subsidian, gravan, bienes privados según de quién sean. En cambio, las gentes prosperan donde el Estado actúa justamente para las actividades sean eficaces. Acordando reglas estables, iguales para todos, avanzan las Libertades, Justicia y Competencia, desarrolla el libro “Por un País más Justo y Floreciente”.
El cuadro siguiente expone el PBI por habitante de las naciones más eficaces que la Argentina. Esos datos anotician las distancias con los Estados que menos obstruyen satisfacer las necesidades individuales. Vaya si se necesita eliminar las trabas a las libertades para emprender y contratar.
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Eficiencia es liberarse de soportar trabas abusivas, es el camino para aumentar las remuneraciones. El valor de los recursos. Así, los recelos a los ajustes requeridos por el acuerdo con FMI son una grave divagación.
La Argentina está empobrecida por las exigencias impuestas por autoridades desinformadas que ahogan libertades e ingresos. El acuerdo con FMI podría destrabar las transacciones, impulsando una fuerte recuperación de los ingresos. Reza el Himno Nacional: “¡Oíd, mortales, el grito sagrado, libertad, libertad, libertad! Oíd el ruido de rotas cadenas, ved en el trono a la noble igualdad”.
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