
Hace unas décadas, incluso siglos, los ancestros acostumbraban a nombrar a sus hijos con el nombre del santo del día en que nacieron, no en vano en las famosas “Mañanitas” hay una estrofa que dice: “Hoy por ser día de tu santo te las cantamos aquí…”.
El onomástico hace alusión día en que se festeja algún santo, aunque es común que mucha gente lo use como sinónimo de cumpleaños, lo cual es erróneo, pues al hablar de él sólo se alude al listado de los nombres del santoral.
Como todos los días del año, hoy también se conmemora a las mujeres y hombres que destacaron por tener conexiones especiales con las divinidades, que hicieron buenas acciones por el prójimo y que tenían una elevada ética y moral, motivos que los llevaron a ser canonizados o beatificados y formar parte del santoral.
Este es el santoral del jueves 29 de enero
Celebración del día: San Pedro Nolasco
Los ecos de la lucha contra la esclavitud y el compromiso con los más vulnerables definen la vida y el legado de San Pedro Nolasco, venerado el 29 de enero y fundador de la Orden de la Merced. A más de siete siglos de su muerte en 1258, la comunidad mercedaria, continuadora de su obra, mantiene vigencia en su misión de asistencia a encarcelados, relata el medio católico EWTN.
Poco antes de su fallecimiento, San Pedro Nolasco evocó el Salmo 76 y afirmó: “Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos y con tu brazo has rescatado a los que estaban cautivos y esclavizados”. La Iglesia reconoció oficialmente los milagros asociados a su intercesión al declararlo santo en 1628.
Su labor además inspiró la instauración de una orden religiosa que aún hoy sostiene el apostolado en cárceles y casas de ayuda.
Pedro Nolasco nació cerca de Barcelona hacia 1189 y quedó huérfano de padre a los quince años, heredando considerables bienes. Su madre apoyó su determinación de buscar la santidad y realizar obras de misericordia. En la juventud, tras una peregrinación al santuario de la Virgen de Monserrat, optó por la vida célibe y consagrada, convencido de que, frente a la fugacidad de las cosas materiales, solo las obras orientadas a la “vida eterna” perduran.
En ese contexto, el fenómeno de esclavitud de cristianos por parte de mahometanos —que entonces asolaba las costas y zonas del Mediterráneo Occidental— marcó profundamente su vocación. Los relatos históricos rescatados por EWTN subrayan que las condiciones en los calabozos resultaban tan graves que no solo se perdía la libertad, sino que la fe y la moral de los cautivos quedaban amenazadas.
Movido por esta situación, Pedro Nolasco empleó su fortuna para liberar al mayor número posible de prisioneros. Hallaba inspiración en la cita evangélica: “No almacenen su fortuna en esta tierra donde los ladrones la roban y la polilla la devora y el moho la corroe. Almacenen su fortuna en el cielo, donde no hay ladrones que roben, ni polilla que devore ni óxido que las dañe” (Mt. 6,20).
En agosto de 1218, de acuerdo con narraciones antiguas, la Virgen María se habría aparecido simultáneamente a Pedro Nolasco y a Jaime I de Aragón, su amigo, instándolos a fundar una comunidad dedicada a rescatar cristianos cautivos. Consultaron a su director espiritual, San Raimundo de Peñafort, quien los presentó ante el obispo de Barcelona.
El prelado respaldó la iniciativa; Pedro Nolasco realizó entonces tres votos —castidad, pobreza y obediencia— y sumó un cuarto: dedicar la vida íntegramente a la redención de cautivos. Este compromiso se trasladó después a todos los miembros de la naciente orden.
La tradición atribuye otra instrucción mariana: los religiosos mercedarios debían vestir un hábito blanco, símbolo de defensa y protección de la cristiandad. San Raimundo de Peñafort promovió con fervor la nueva comunidad y la congregación recibió la aprobación papal de Gregorio IX. Pedro Nolasco se convirtió en su Superior General.
La amistad de Pedro Nolasco con Jaime I de Aragón tuvo repercusiones políticas. El santo colaboró en la recuperación de Valencia para los cristianos; como gratitud, el monarca fundó varias casas mercedarias en la ciudad conquistada. EWTN señala que el rey solía atribuir sus victorias a las oraciones de Nolasco: “Si he logrado conquistar la ciudad de Valencia, ello se debió a las oraciones de Pedro Nolasco”, aseguraba el soberano.
El celo del fundador lo llevó a desplazarse por el Mediterráneo e incluso hasta Argelia, donde también padeció cautiverio antes de recuperar la libertad. Su experiencia y capacidades comerciales facilitaron la organización de colectas en múltiples ciudades, obteniendo fondos para rescates que, según la fuente, permitieron liberar a muchos fieles.
¿Qué otros santos se conmemoran el 29 de enero?
Junto a este personaje hay otros santos y mártires a los que también se les celebra este jueves 29 de enero como los siguientes:
- Beata Boleslava María Lament (s. XX)
- San Constancio, obispo (s. III)
- San Gildas, el Sabio (s. VI)
- San Sulpicio Severo (s. VI)
- Beata Villana de Bottis (s. XIV)
- San Serrano o Serano (s. X)
- San Papías Mártir (s. III)
- San Papías, soldado (s. III)
- San Juventino (s. IV)
- San Sarbelio, presbítero
- San Valerio Obispo de Tréveris (s. III)
Beatificación y canonización

El santoral es el conjunto de personas (mujeres y hombres) que son veneradas por la Iglesia al ser proclamados como santos o beatos en una fecha determinada en el calendario.
En el trayecto hacia la canonización hay cuatro pasos: el primero es ser nombrado como siervo de Dios, el segundo es ser venerable; el tercer paso es ser beato y, finalmente, el cuarto paso es ser santo.
La beatificación sólo la pueden lograr los fieles que hayan fallecido con fama de ser santos en diversos sitios y este proceso se puede llevar a cabo de dos formas: a través de una causa de virtudes heroicas y la segunda es el martirio, es decir, si la persona murió a causa de su fe.
Por otro lado, el proceso para convertirse en santo implica sumar el nombre de la persona santificada en el canon (lista de santos reconocidos) y con ello se permite que la comunidad creyente le rinda culto público y universal, en tanto, se le asigna una fiesta litúrgica, se le dedican altares, capillas y se reconoce su poder para interceder ante Dios.
Aunque la Iglesia no ha dado una cifra exacta, se cree que actualmente habría hasta nueve mil santos reconocidos. De acuerdo con el Martirologio Romano, actualizado en el 2005, la Iglesia Católica cuenta con al menos siete mil santos, aunque no se cuenta a los mártires, por lo que muchos piensan que incluso la cifra podría llegar a las 20 mil personas.
En la historia reciente, el Papa Juan Pablo II logró canonizar a 388 santos, mientras que el papa Francisco ha batido todos los récords luego de que al día de hoy ha canonizado a 898 santos, 800 de ellos al mismo tiempo.

El catolicismo en el mundo
El catolicismo es una de las religiones que más se practican en el mundo. Los datos más recientes del Vaticano -particularmente de su Anuario Estadístico Eclesial- señalan que hay más de mil 360 millones de católicos en el orbe.
El continente americano es donde más católicos prevalecen, con casi la mitad de los registrados por el Vaticano, siendo más de una cuarta parte ubicados en Sudamérica.
En los últimos años, el Vaticano ha dado cuenta que la presencia de católicos ha aumentado de forma importante en dos continentes: Asia -particularmente el Medio Oriente- y África.
En contraste, los religiosos en Europa han ido a la baja, mientras que en Oceanía se han mantenido estables.
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