La logística se consolida como el principal motor de la demanda laboral

Las proyecciones laborales hacia 2026 muestran a la logística como eje del empleo operativo, con fuerte demanda de perfiles técnicos, experiencia en terreno y capacidad de adaptación

Guardar
Las proyecciones hacia 2026 indican
Las proyecciones hacia 2026 indican que la logística y las actividades vinculadas al correo y la distribución concentrarán uno de los mayores volúmenes de búsquedas laborales (Foto: Shutterstock)

La logística se perfila como uno de los principales motores del empleo en Argentina de cara a 2026.

De acuerdo con un relevamiento del mercado laboral, las actividades vinculadas a almacenamiento, distribución y operación se consolidan como uno de los principales focos de demanda de empleo hacia los próximos años.

Lejos de una recuperación homogénea, las proyecciones muestran un mercado laboral que prioriza sectores con operación real, presencia territorial y necesidad de coordinación constante.

En ese escenario, la logística aparece al frente, acompañada por los servicios, la industria alimenticia, los frigoríficos y otras actividades intensivas en procesos operativos.

La logística, al frente de la demanda laboral

Las proyecciones hacia 2026 indican que la logística y las actividades vinculadas al correo y la distribución concentrarán uno de los mayores volúmenes de búsquedas laborales.

El crecimiento del comercio electrónico, la expansión de redes de abastecimiento y la necesidad de optimizar cadenas de suministro explican buena parte de esta tendencia.

El sector demanda perfiles capaces de sostener la operación diaria en entornos cada vez más exigentes, donde la eficiencia, la trazabilidad y la rapidez de respuesta se vuelven factores críticos.

Esto incluye tareas de depósito, preparación de pedidos, carga y descarga, control de inventarios y soporte operativo en distintas etapas de la cadena.

Perfiles operativos y técnicos, los más buscados

El mapa del empleo hacia 2026 muestra una fuerte demanda de perfiles operativos y técnicos. Entre los puestos más solicitados se encuentran operarios de depósito, personal de carga y descarga, pickers, técnicos de mantenimiento, electromecánicos y administrativos generales.

A estos se suman perfiles vinculados a atención al cliente y ventas, especialmente en organizaciones donde la experiencia del usuario y la resolución de incidencias forman parte central del servicio.

En todos los casos, se prioriza la experiencia práctica, la capacidad de adaptación y los conocimientos aplicables a la operación cotidiana.

La formación técnica aparece como un factor cada vez más relevante, en un contexto donde las empresas buscan reducir tiempos de aprendizaje y mejorar la productividad desde el ingreso.

Salarios y brechas del mercado laboral

En términos salariales, los relevamientos del mercado laboral muestran una evolución significativa de los ingresos del sector privado en los últimos años, aunque con diferencias marcadas según actividad, región y nivel de especialización.

Los sectores operativos y técnicos presentan escalas salariales diversas, condicionadas por la demanda, la rotación y la disponibilidad de perfiles calificados.

Las actividades vinculadas a almacenamiento,
Las actividades vinculadas a almacenamiento, distribución y operación se consolidan como uno de los principales focos de demanda (Foto: Shutterstock)

Persisten además brechas de género en determinadas actividades, particularmente en sectores industriales y logísticos.

Si bien se registran avances en áreas administrativas y de servicios, la inclusión y el desarrollo profesional continúan siendo desafíos relevantes para el mercado laboral.

Distribución territorial del empleo

Desde el punto de vista geográfico, la región Centro del país sigue concentrando gran parte de la demanda laboral. Sin embargo, las proyecciones también señalan un crecimiento sostenido en otras regiones, impulsado por la expansión de actividades productivas, logísticas y de servicios.

La descentralización de operaciones, el desarrollo de parques industriales y la necesidad de acercar los servicios a los centros de consumo están reconfigurando la distribución territorial del empleo, con impacto directo en la planificación de recursos humanos y en la infraestructura asociada.

Las proyecciones identifican varias tendencias que condicionarán el mercado laboral en los próximos años: mayor automatización de procesos, transformación de tareas operativas, crecimiento de empleos vinculados a la sostenibilidad, digitalización de la gestión laboral y necesidad de cerrar brechas formativas.

En este escenario, la automatización no aparece como un factor de eliminación masiva de puestos, sino como un proceso de cambio que exige perfiles capaces de operar, supervisar y mantener sistemas cada vez más complejos.

Un mercado laboral en transición

El panorama hacia 2026 muestra un mercado laboral en transición, donde la estabilidad estará asociada a la capacidad de adaptación de personas y organizaciones.

La logística, junto con los servicios y la industria, seguirá siendo un pilar del empleo, pero exigirá perfiles más preparados, flexibles y orientados a la operación real.

En este contexto, la anticipación de tendencias, la formación técnica y la articulación entre empresas, educación y territorio se consolidan como factores clave para sostener el empleo en un escenario productivo cada vez más exigente.