En México, 71% de la Generación Z de 14 a 24 años dice que su grupo tiene impacto en noticias y eventos actuales. Según YouTube y Deloitte, esos jóvenes pasan más tiempo en plataformas sociales y menos en televisión, y ya actúan como creadores, curadores y difusores de lenguajes propios en internet.
La base mexicana del informe se apoya en encuestas de Google y SmithGeiger, firma de investigación, realizadas en abril de 2025 a 500 jóvenes en línea de 14 a 24 años y a 1.000 adultos en línea de 25 a 49 años. En esa comparación, 59% de los adultos también considera que su grupo de edad tiene impacto en línea, pero el porcentaje queda por debajo del registrado entre los más jóvenes.
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El reporte sostiene que YouTube cumplió 20 años al mismo tiempo que creció la primera generación de adolescentes formada por un entorno mediático sin fronteras, personalizable y participativo. En ese marco, 70% de los mexicanos de 14 a 24 años afirmó que le entusiasma más ver contenido nuevo de creadores en línea que películas o programas de televisión tradicionales.

La explicación que ofrece el informe conecta con otros estudios. El documento Growing Pains de National Research Group, firma de investigación, halló que menos de un tercio de los jóvenes sentía que los medios tradicionales representaban bien las redes sociales, los videojuegos, la escuela y la familia.
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Esa distancia, de acuerdo con la publicación, abrió espacio para que los propios jóvenes llenaran el vacío con contenido hecho por otros jóvenes. El video se convirtió así en la principal vía para reflejar gustos, experiencias y códigos compartidos.
En ese proceso también cambiaron las referencias culturales de origen. El reporte ubica a esta generación en un mundo posterior a “Gangnam Style”, a Minecraft y a YouTube, donde el idioma y la procedencia del contenido dejaron de ser barreras y pasaron a ser parte del atractivo.
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Los entornos abiertos de juegos como Minecraft y Roblox, añade el texto, reforzaron una expectativa de participación y de agencia en el entretenimiento. La frontera entre consumidor y creador empezó a desdibujarse a medida que los usuarios podían experimentar, producir y compartir sin objetivos narrativos cerrados.
La investigación llama a ese lenguaje “maximalismo creativo” y lo define a partir de cuatro rasgos: complejidad audiovisual, co-creación narrativa, fuerte referencialidad a internet e influencia global. La idea central es que los videos concentran más información, más señales visuales, más capas de sentido y más participación de la audiencia que los formatos masivos de generaciones anteriores.
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En el plano personal, el impacto aparece en hábitos y códigos cotidianos. El estudio citado por YouTube señala que 69% de los jóvenes de 14 a 24 años cree que su sentido del humor fue moldeado por internet, 70% usa lenguaje o frases de videos o memes, 66% vincula su estilo personal con el contenido visto en línea y 67% de quienes vieron a un creador virtual considera posible sentirse tan conectado con él como con uno real.

La dimensión audiovisual del fenómeno se expresa en piezas con edición veloz, superposición de texto, múltiples cuadros en pantalla y referencias visuales tomadas de interfaces de videojuegos, anime y cultura digital. El reporte cita el caso de Skibidi Toilet, la serie machinima creada por Alexey Gerasimov en el canal @Skibidi, que relata una guerra entre inodoros con cabezas humanas y humanoides con dispositivos electrónicos como rostros y generó más de cuatro millones de videos relacionados entre 2023 y 2025, según datos de YouTube.
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La lógica participativa también aparece en universos narrativos construidos por comunidades. El texto menciona a SCP Foundation, Backrooms y, en 2025, al Italian Brainrot como ejemplos de propiedades populares, masivas y descentralizadas, sostenidas por personajes, historias derivadas y aportes constantes del público.
Entre los casos destacados figura EPIC: The Musical, del compositor Jorge Rivera-Herrans, una adaptación musical de La Odisea que pasó de tesis universitaria a proyecto viral con más de 115 millones de vistas repartidas en 30 canciones. Según el reporte, además hubo más de 50.000 cargas de videos relacionados desde que el creador empezó a desarrollarlo en 2021.
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El tercer rasgo del maximalismo es la densidad de referencias internas. El informe describe fenómenos apoyados en bromas locales, memes y códigos de subcomunidades que pueden resultar opacos para quienes quedan fuera de esos circuitos, pero que funcionan como señal de pertenencia para quienes dominan el lenguaje.
El ejemplo más acabado de esa dinámica, según la publicación, es el Italian Brainrot, un universo de memes surrealistas que acumuló más de 450.000 videos en 2025. El fenómeno comenzó con el personaje Tralalero Tralala, nombrado por una expresión sin sentido en un audio, y luego sumó cientos de personajes creados por el público y documentados en una wiki colaborativa.
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La dimensión internacional completa el cuadro. El reporte menciona a Le poisson Steve, una animación francesa de un pez que baila con una melodía pegadiza y que superó los 90 millones de vistas entre videos largos y Shorts en 2025; a la tendencia japonesa Nani Ga Suki de AiScream; al Brazilian phonk, presentado como una mezcla de hip-hop de Estados Unidos y música dance de Europa del Este reelaborada en Brasil; y a Alien Stage, una serie animada surcoreana cuya mayor parte de vistas provino de Estados Unidos en videos con ese título entre el 1 de enero y el 15 de agosto de 2025.
Para el equipo de Cultura y Tendencias, esta estética ya salió del circuito juvenil y empezó a influir en marcas, ligas deportivas y estudios de cine. El informe menciona a Nutter Butter, a la NFL y al interés de Hollywood por franquicias de YouTube como Skibidi Toilet, y plantea que la complejidad de este lenguaje puede acelerar la adopción de herramientas de IA generativa para producir contenido visual iterativo, denso y referencial.
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