
Las plantas caseras requieren cuidados específicos durante el verano en México.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) registra temperaturas superiores a 45 °C en Baja California y Sonora, y de entre 35 y 40 °C en estados como Jalisco, Morelos, Veracruz y Yucatán durante la onda de calor activa en julio de 2026.
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Quienes tienen plantas en casa deben ajustar el riego, la ubicación y los cuidados durante estas semanas de calor extremo.
El doctor Jorge Zavala Hidalgo, director del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, señala en el portal UNAM Global que las plantas enfrían el ambiente mediante la evapotranspiración: absorben agua por las raíces y la liberan en forma de vapor por las hojas, lo que extrae calor del entorno.
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Un estudio publicado en la revista Communications Earth & Environment y citado por Zavala Hidalgo documenta que la vegetación puede reducir la temperatura hasta 12 grados centígrados a nivel local.

El problema ocurre cuando el calor supera los límites que la planta puede tolerar.
La Universidad Autónoma Chapingo documenta en la Revista Chapingo Serie Ciencias Forestales y del Ambiente que la temperatura óptima para plantas de clima templado oscila entre 15 y 30 °C, y para las del trópico árido entre 25 y 40 °C.
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Por encima de esos rangos, la planta entra en estrés térmico con riesgo de muerte.

En maceta, el riesgo se multiplica: el sustrato se calienta más rápido que el suelo natural y el espacio para las raíces es menor.
La Royal Horticultural Society (RHS), institución botánica del Reino Unido con guías específicas de jardinería doméstica, establece recomendaciones para proteger plantas en casa durante las olas de calor.
La primera es regar por la mañana temprano, nunca al mediodía. En las horas de mayor calor, el agua se evapora antes de llegar a las raíces.

La RHS indica que el riego debe hacerse siempre en la base de la planta, nunca sobre las hojas, y solo cuando la superficie del sustrato esté seca al tacto: meter el dedo un par de centímetros en la tierra es la prueba más confiable.
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La segunda recomendación es mover las macetas a zonas con sombra o luz indirecta durante las horas pico.
La RHS señala que agrupar varias macetas juntas eleva la humedad local y reduce la frecuencia de riego necesaria.

La tercera: no fertilizar ni podar durante una ola de calor. Fertilizar en calor extremo quema las raíces.
Podar expone tejido vegetal al sol directo y puede provocar la muerte rápida de la planta. Ambas actividades deben esperar a que bajen las temperaturas.
El manual Conservación y restauración de cactáceas y otras plantas suculentas mexicanas, elaborado por la Comisión Nacional Forestal con participación del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, documenta que las cactáceas y suculentas mexicanas son las más resistentes al calor extremo en maceta.
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Nopales, biznagas, magueyes, siemprevivas y orejas de burro almacenan agua en tallos, hojas o raíces: hasta el 80% de su cuerpo puede ser agua, lo que les permite sobrevivir periodos prolongados de calor sin riego frecuente.

La bióloga Ivonne Olalde Omaña, responsable del Invernadero de Propagación de Plantas Nativas del Jardín Botánico de la UNAM, advierte en UNAM Global que las plantas nativas mexicanas están adaptadas al clima local y por eso son más resistentes que las especies exóticas.
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Olalde Omaña señala que muchas de las plantas que se venden en viveros y mercados provienen de Asia, Australia o África. Al no estar adaptadas al verano mexicano, exigen más cuidados y son más vulnerables al calor extremo.
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