
La Enfermedad de Andrade representa un desafío diagnóstico relevante en neurología, particularmente por la diversidad de síntomas neurológicos y autonómicos con los que puede debutar.
Sin embargo, según los consensos internacionales y expertos de referencia, el diagnóstico diferencial con la esclerosis múltiple es nítido cuando se toman en cuenta los fundamentos fisiopatológicos y la exploración clínica sistemática.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la Sociedad Española de Neurología y el NINDS/NIH, la esclerosis múltiple afecta de manera exclusiva al sistema nervioso central. Sus manifestaciones clínicas típicas incluyen:
Estos signos reflejan el daño desmielinizante en cerebro y médula espinal y son fundamentales en la evaluación neurológica.
En contraste, la Enfermedad de Andrade es una polineuropatía amiloide hereditaria que compromete principalmente el sistema nervioso periférico y autonómico, y se reconoce por:
La exploración física permite distinguir ambas enfermedades: en la EM predominan los reflejos exaltados y los signos de primera motoneurona, mientras que en Andrade se observan reflejos disminuidos o abolidos, debilidad simétrica y afectación periférica.

La Enfermedad de Andrade suele debutar con parestesias y debilidad progresiva en los pies, ascendiendo de forma simétrica por las extremidades.
Este patrón distal y bilateral la diferencia de la EM, donde los síntomas aparecen en brotes focales o asimétricos, afectando regiones específicas como un brazo, media cara o ambos miembros inferiores, con alternancia y remisiones parciales.
El dolor neuropático en Andrade se debe a la afectación de fibras pequeñas periféricas.
Aunque las descargas eléctricas pueden presentarse en ambas patologías, el signo de Lhermitte es exclusivo de la EM y refleja lesión central en la médula cervical.
Un rasgo distintivo de la Enfermedad de Andrade es la disfunción autonómica, que puede manifestarse con:
Este espectro autonómico puede anticipar la neuropatía sensitivo-motora y suele ser más severo que en la EM, donde la disfunción vesical y el estreñimiento derivan de lesiones centrales, pero rara vez aparecen síntomas digestivos graves o caquexia.
La presencia de pérdida ponderal profunda y alteraciones digestivas obliga a descartar Andrade, según las guías europeas y americanas.
Como primeros síntomas de la Enfermedad de Andrade, las fuentes especializadas, como el ISSSTE, destacan:
Por su parte, las manifestaciones típicas tempranas de la esclerosis múltiple, según la Organización Mundial de la Salud, el NINDS/NIH y la Sociedad Española de Neurología, son:

El error diagnóstico más grave es tratar a un paciente de Andrade como si tuviera EM, lo que puede resultar ineficaz o incluso letal en caso de insuficiencia cardíaca oculta.
Por eso, la identificación de banderas rojas y la correcta interpretación clínica y paraclínica son clave para un diagnóstico seguro.
El diagnóstico diferencial entre la Enfermedad de Andrade y la esclerosis múltiple es claro si se realiza una exploración neurológica exhaustiva y se interpretan correctamente los estudios complementarios, tal como destacan los consensos internacionales y las principales guías clínicas.
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