El plan de México para frenar la obesidad

México apuesta por transformar el abordaje de la obesidad, con medidas pioneras que buscan romper estigmas y priorizar el bienestar sobre los intereses comerciales

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El secretario de Salud presentó
El secretario de Salud presentó la Estrategia de Desaceleración del Sobrepeso y la Obesidad  (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un nuevo llamado a la acción resuena en México: autoridades sanitarias han fijado la meta de frenar el avance del sobrepeso y la obesidad con una estrategia que trasciende el ámbito médico y se adentra en los terrenos social, cultural y económico. El país busca transformar el enfoque de salud pública, colocando el bienestar colectivo por encima de intereses comerciales.

La Estrategia de Desaceleración del Sobrepeso y la Obesidad fue presentada el pasado 4 de marzo por el secretario de Salud, David Kershenobich, quien remarcó que la obesidad va mucho más allá de lo clínico. Según Kershenobich, “la obesidad es una enfermedad y un fenómeno de contagio social”, lo que obliga a considerar factores culturales y antropológicos para combatir el problema.

El gobierno federal se prepara para un estudio de gran escala. Cerca de 500 mil personas con sobrepeso u obesidad serán seguidas de cerca para profundizar en los factores biológicos, sociales y ambientales que inciden en el problema. Esta investigación pretende sentar las bases para políticas públicas más efectivas, adaptadas a la realidad del país.

El secretario de Salud subrayó que el abordaje debe ir más allá de la mera prescripción médica. Se trata de comprender a fondo los mecanismos que influyen en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad, y traducir ese conocimiento en soluciones como alimentos funcionales que aprovechen la diversidad biológica y cultural mexicana.

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En la imagen de archivo, personas con obesidad caminan en Ciudad de México (México). EFE/Sáshenka Gutiérrez

El desafío de una epidemia global y las respuestas de México

La obesidad no es únicamente una enfermedad individual, sino el resultado de sistemas alimentarios y determinantes sociales, económicos y comerciales. Así lo enfatizaron representantes de organismos internacionales durante la presentación de la estrategia, quienes recordaron que la Organización Mundial de la Salud catalogó la obesidad como epidemia global desde 1997.

Un dato preocupante se alza en el horizonte: si no se desacelera la tendencia actual, para 2050 podrían existir cuatro mil millones de personas con sobrepeso u obesidad en el mundo, advirtió el director general de Políticas en Salud Pública, Daniel Aceves Villagrán.

Las cifras actuales y las proyecciones impulsan a México a mantener y fortalecer políticas innovadoras. Entre ellas destacan los impuestos a las bebidas azucaradas y la regulación de la publicidad dirigida a la infancia, reconocidas internacionalmente como medidas pioneras.

Un enfoque integral, libre de estigmas y basado en la evidencia

La estrategia presentada articula varios ejes: regulación de entornos, educación alimentaria, promoción de la actividad física, políticas fiscales, investigación científica y coordinación multisectorial hasta 2030. Este modelo busca atacar las raíces del problema y ofrecer alternativas sostenibles y reales a la población.

El representante de UNICEF en México, Fernando Carrera Castro, fue contundente al señalar que la obesidad no surgió de elecciones individuales, sino de sistemas alimentarios que la han propiciado. Por su parte, José Moya Medina, de la Organización Panamericana de la Salud, recordó que la obesidad es una enfermedad crónica compleja, prevenible y controlable si se modifican los sistemas que la generan.

Desde la Federación Mundial de Obesidad, Simón Barquera hizo énfasis en la necesidad de dejar atrás la narrativa que responsabiliza únicamente a las personas. “Sin eliminar los conflictos de interés, cualquier estrategia será insuficiente”, advirtió, y llamó a fortalecer el primer nivel de atención con un enfoque sin estigmas.

La representante de la FAO en México, Lina Pohl, destacó el logro del país al salir del mapa del hambre, pero reconoció el nuevo reto que representa el sobrepeso y la obesidad.

Regulación de entornos, educación alimentaria,
Regulación de entornos, educación alimentaria, promoción de la actividad física, políticas fiscales, investigación científica y coordinación multisectorial hasta 2030 forman parte de la estrategia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según las declaraciones oficiales: el país enfrenta una epidemia multifactorial que requiere respuestas científicas, sociales y políticas articuladas, orientadas a mejorar la calidad de vida y la equidad.

El mensaje final de las autoridades sanitarias fue directo: frenar la obesidad es apostar por el desarrollo y el bienestar de millones de mexicanos. El compromiso es avanzar con políticas públicas basadas en evidencia y una visión de largo plazo centrada en el interés colectivo.