
Cuando se ha llegado a un punto de crisis en una relación, pero los integrantes han decidido que quieren mantener el vínculo, la terapia de pareja aparece como una opción para atravesar la tempestad.
Desgaste en la convivencia, problemas de infidelidad y excesiva dedicación al trabajo por parte de alguno de los miembros de la pareja son algunos de los factores que expertos han detectado como detonantes de las crisis.
Ante ese panorama, buscar ayuda profesional es fundamental para evitar que los problemas se agudicen y lleven a una ruptura irrevocable.
La terapia de pareja se ha consolidado como una herramienta clave para abordar conflictos y mejorar la comunicación entre personas que mantienen una relación afectiva.
De acuerdo con el Instituto de la Familia A.C. (IFAC) en México, este proceso psicoterapéutico se enfoca en analizar la dinámica relacional, identificar patrones de interacción y establecer objetivos concretos para fortalecer el vínculo.

Algunas intervenciones suele realizarse desde un enfoque sistémico, considerando a la pareja como una unidad y facilitando la resolución de desacuerdos y la construcción de acuerdos.
En Estados Unidos, la terapia de pareja, conocida como couples counseling, ha sido objeto de numerosos estudios publicados en PubMed y en revistas especializadas como Clinical Psychological Science.
Los expertos señalan que el proceso inicia con una evaluación individual y conjunta, donde se identifican los problemas prioritarios y se definen metas de trabajo.
Posteriormente, se implementan técnicas derivadas de diversos enfoques, como la terapia cognitivo-conductual, la terapia focalizada en emociones y la terapia conductual integrativa, cada una con estrategias específicas para aumentar la satisfacción y el bienestar relacional.
Según reportes de PubMed, existe evidencia de que la terapia de pareja favorece la resolución de conflictos y la mejora de la comunicación.
Un artículo publicado en Integrative Behavioral Couple Therapy describe que las sesiones pueden realizarse de manera presencial o mediante plataformas digitales especializadas, lo que permite mayor flexibilidad y acceso a los servicios.

El éxito de la intervención depende de la colaboración activa de ambas personas y de la aplicación de herramientas diseñadas para afrontar desafíos cotidianos y situaciones de crisis.
El IFAC detalla que, en México, las opciones de terapia incluyen enfoques sistémicos, psicodinámicos y cognitivo-conductuales.
Un análisis publicado en Journal of Social and Clinical Psychology resalta que la participación en estas alternativas puede incrementar la satisfacción individual y colectiva, así como mejorar la capacidad para enfrentar situaciones complejas dentro de la pareja.
Los estudios consultados coinciden en que la terapia de pareja es eficaz para fortalecer la relación, reducir la incidencia de separaciones y promover el bienestar psicológico de sus integrantes. El acceso a opciones en línea y la creciente disponibilidad de recursos digitales han ampliado el alcance de este tipo de intervención en ambos países.

Opciones de terapia de pareja
- Terapia sistémica de pareja: Analiza la relación como un sistema y aborda los patrones de interacción.
- Terapia cognitivo-conductual de pareja (CBCT): Se enfoca en modificar pensamientos y conductas disfuncionales. Utilizada en México y Estados Unidos.
- Terapia focalizada en emociones (EFT): Ayuda a identificar y expresar emociones para fortalecer el vínculo afectivo. Popular en Estados Unidos y validada por estudios.
- Terapia conductual integrativa de pareja (IBCT): Combina aceptación y cambio conductual. Respaldada por investigaciones.
- Terapia psicodinámica de pareja: Explora patrones inconscientes y su impacto en la relación.


