
“El primer admirador de Capulina fui yo”, decía Marco Antonio Campos “Viruta” sobre el compañero con el que se consagró en la comedia mexicana durante los años 50 y 60 del siglo pasado y con el que tuvo una amarga separación.
Aquellas palabras poco tenían que ver con las historias que narraban un profundo rencor por parte de “Viruta” a Gaspar Henaine “Capulina” cuando cortaron su relación artística y los caminos del éxito no los trataron igual.
Mientras Gaspar Henaine, nacido el 6 de enero de 1927 en Chignahuapan, permaneció en el gusto del público a través de películas, su show circense, un famoso cómic (“El Capulinita”) y un programa de televisión, “Viruta” jamás logró en solitario la misma popularidad que con su compañero.
Mucho se ha hablado de las causas de su ruptura, pero quizás poco recuerden la manera en que se conocieron.

En una antigua entrevista para la televisión, “Viruta” recordaba el talento que vio en Gaspar Henaine desde el primer momento.
“Capulina y yo nos conocíamos antes de hacer pareja. Mi compañero había tenido un conjunto que se llamaba Los Trincas, un trío. Cuando hicimos pareja, él quería que fuéramos nomás dueto de Los Trincas. Pero yo no quise, porque siempre fue muy complicado”, explicó.
“El primer admirador de Capulina fui yo porque fuera de los escenarios yo me di cuenta que tenía una riqueza de expresión facial, una riqueza de expresión corporal, como muy gordo, pero muy ágil. Y cuando yo lo presionaba de broma, fuera de la pantalla, en su afán de defenderse, la manera de argumentar, yo me di cuenta que tenía esta serie de recursos que nunca se había atrevido a usar antes de mí”, detalló Campos.
La perrita que unió a Viruta y Capulina
Por el lado de Capulina, su nieto Oliver Henaine narró en un video en el canal de YouTube oficial del comediante la historia que le contó su padre, Antonio. Su versión coincide con la de “Viruta” sobre el antecedente de Los Trincas, pero añadió un dato poco conocido: la necesidad de Gaspar Henaine de conseguir dinero para pagar una perrita.

“Viruta tenía otra pareja cómica. Entonces estaban por separado, pero ya tenían sus personajes. Cuando se separa mi abuelito de su trío, los Trincas, empieza a buscar una pareja cómica. Y en ese tiempo, justamente, él había comprado una perrita bóxer. Él debía este dinero, como siempre mi abuelito dijo, debía el dinero de la perra”, relató Oliver.
“Y sí, debía el dinero de esa perrita a la persona a quien se la había comprado... No tenía ningún ingreso. Era Capulina, pero había salido de un trío apenas, no tenía programas como tal, no tenía pareja cómica, estaba a la deriva un poco”.
El origen de Viruta y Capulina
La necesidad llevó a que Henaine propusiera el dueto cómico a Campos, quien de inicio lo rechazó, pero la insistencia de Gaspar terminó por convencerlo no sin antes poner una condición: “Viruta” tenía que ser el personaje cómico y “Capulina”, el serio.
Nació así la pareja de “Capulina y Don Viruta”. “Eran dos personajes muy diferentes. Capulina era el serio, con su ropa aguada, así como la usaba originalmente. Y Viruta era un viejito, con lentes, con canas. Finalmente, mi abuelito pudo pagar la perrita que debía y empezaron a pegar como pareja”, detalló.

Según el relato de Oliver, pese a la intención de los comediantes, la gente tuvo la respuesta contraria: veían a “Capulina” como el chistoso y a “Viruta” como el serio.
“Y poco a poco, Viruta se fue quitando los atributos de viejito en su personaje, hasta que solamente le quedaron unas canitas que él se pintaba en el cabello. Y así, mientras pasaba el tiempo y pasaban los meses y los años, se fue formando esta dinámica que todos conocen como Viruta y Capulina”, aseguró.
Fue así como inició la historia de los comediantes que filmaron más de 20 películas juntos y divirtieron a varias generaciones en México y cuya relación terminaría de manera abrupta en los años 60.



