
Aunque el gobierno de Estados Unidos ofrece cinco millones de dólares por su captura, poco se sabe con certeza sobre Audias Flores Silva, alias El Jardinero. Aunque su nombre ha estado en el radar hace una década, fue hasta el año pasado que su nombre ha cobrado mayor fuerza luego de que se consolidara como una pieza clave en la alianza operativa entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la facción de Los Chapitos, del Cártel de Sinaloa.
El Departamento del Tesoro lo ha designado como narcotraficante relevante, lo vincula con tráfico internacional de drogas, y la DEA lo considera uno de los operadores más peligrosos en activo. Sin embargo, su historia sigue marcada por el sigilo, su paradero es incierto, mientras ha logrado el ascenso dentro de grupo criminal de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho.
¿Quién es “El Jardinero”?
Audias Flores Silva nació el 19 de noviembre de 1980 en Huetamo, Michoacán, una región con fuerte presencia del crimen organizado. Se le atribuyen múltiples alias: El Comandante, Bravo 2, Audi, Mata Jefes, además de una identidad alterna registrada como Gabriel Raigosa Plascencia.

Durante más de dos décadas, fungió como jefe de seguridad personal de El Mencho, y como responsable del control territorial del CJNG en estados clave como Jalisco, Nayarit, Zacatecas y Colima. Su capacidad táctica y su liderazgo violento le han valido una posición destacada dentro de la estructura criminal.
Se le acusa de coordinar el transporte aéreo y terrestre de drogas desde Centroamérica hacia Estados Unidos y de operar laboratorios de metanfetamina en zonas serranas de difícil acceso. También se le vincula con empresas fachada y propiedades en Bahía de Banderas, Puerto Vallarta y Guadalajara, utilizadas para lavado de dinero.
En 2016, Audias Flores Silva fue detenido por autoridades mexicanas tras ser acusado de participar en una emboscada contra policías estatales en Soyatlán, Jalisco, donde murieron 15 agentes. Enfrentó cargos por homicidio calificado, tentativa de homicidio, delitos contra la autoridad y delincuencia organizada. Tres años después, en 2019, obtuvo su libertad al ser absuelto por falta de pruebas.

No obstante, la Fiscalía de Jalisco impugnó la decisión judicial y, tras una apelación, logró que se dictara una sentencia de 45 años de prisión en su contra, pero para cuando el fallo fue emitido, El Jardinero ya se encontraba nuevamente en libertad.
En la alianza reciente con Los Chapitos, se dice que uno de los eventos que lo llevó a negociar la unión con los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán fue el asesinato de su hermano Jesús Miguel Flores Silva, ocurrido en noviembre de 2022 en Mazatlán y atribuido a sicarios ligados a Ismael Zambada Sicairos, alias El Mayito Flaco.
Según Illicit Investigations y el periodista José Luis Montenegro, fue él quien comunicó a El Mencho que Iván Archivaldo Guzmán buscaba pactar. El encuentro tuvo lugar en Guadalajara, donde también participó Abdiel Guzmán Araujo, hijo de El Guano y primo de Los Chapitos. En esa reunión se habría acordado un reparto de territorios y cooperación para recuperar plazas dominadas por los Zambada en Estados Unidos.
En ese contexto de la guerra Chapitos vs Mayiza, la reciente caída de Jorge Humberto Figueroa Benítez, alias La Perris, jefe de sicarios de la familia Guzmán, llevó a Audias Flores Silva a ser nombrado jefe de seguridad de Los Chapitos, por lo que ahora es el guardián de dos de los hombres más buscados del mundo: El Mencho e Iván Archivaldo Guzmán, por quienes EEUU ofrece 15 y 10 millones de dólares por información que lleve a su captura.
El corrido de El Jardinero

En medio de su ascenso operativo, el hombre de confianza de El Mencho también irrumpió en la cultura popular. El 17 de enero de 2025 se publicó en YouTube el corrido “El Jardinero”, interpretado por el grupo Los Farmerz, que hasta la fecha acumula más de 561 mil visualizaciones.
Se trata de una pieza que expone en clave musical la visión del poder de este operador del CJNG, sus lealtades y su posición en el reacomodo del narcotráfico mexicano. La canción funciona como una autobiografía encubierta, escrita en primera persona.
“Si un Bucanitas me ven destapando, / segurito andamos celebrando / que la vida a mí me ha tratado de aquella. / Será que he aprendido a jugarla, / lo importante es que he sabido disfrutarla”.
El corrido arranca con una escena festiva, pero no gratuita. El Jardinero celebra con Bucanitas, una marca de whisky popular, como gesto simbólico de “andar bien parado”. La mención a que la vida lo ha tratado “de aquella” revela una conciencia del riesgo, pero también de la habilidad: “he aprendido a jugarla”, dice. Es una declaración de supervivencia.
“Para aclararles, yo no vendo flores, / pero lo que siembro, lo cosecho. / Lo que digo lo he demostrado con hechos. / Por ahí me dicen ‘El Jardinero’, / lo que produzco son pacas de dinero”.
Aquí aparece el apodo que da título al corrido. El Jardinero no cultiva flores, pero sí planta “lo suyo” y lo cosecha con resultados cuantificables: toneladas de dinero. Es una forma de aludir a su papel como operador clave en rutas de trasiego, cultivo de droga sintética y administración territorial.

En el juego narco, “sembrar” puede significar invertir en logística, en sobornos, en armas. Lo que se cosecha son rentas. También se distancia de una narrativa impostada: “lo que digo lo he demostrado con hechos” suena como un reto a quienes dudan de él.
“Que hay cinco millones para los hocicones. / Primito gabacho, no se ande con ilusiones. / Sabe dónde vivo, aquí lo recibo. / Dé una vueltita, a ver si es cierto que muy vivo”.
Este fragmento contiene una referencia directa a la recompensa que ofrece la DEA por información que lleve a su captura. La cifra está ahí, pero su uso es irónico: El Jardinero no la asume como señal de debilidad, sino como símbolo de su peligrosidad. “Primito gabacho” se refiere a agentes o informantes del gobierno estadounidense a quienes desafía a detenerlo. Él mismo se dice localizable, pero impenetrable porque la seguridad que lo rodea es su carta de defensa.
“Cuatro en el chaleco. / Aquí, por Don Mencho, ponemos el pecho”.
La línea no requiere ambigüedades. “Cuatro en el chaleco” hace alusión a las cuatro letras del CJNG y a la lealtad por Nemesio Oseguera.
“Altas y bajas, / la vida se trabaja y aquí la cuaja el que no se raja. / Y en estos terrenos les llevo ventaja”
El corrido se detiene para explicar la ética del negocio: hay altibajos, sí, pero triunfa quien no se quiebra. También hace alusión a los territorios que controla.
“Mi santo y seña salió en la prensa: que yo soy el sucesor de la empresa”.
Es la frase más fuerte del corrido. Se refiere a la hipótesis que se tiene sobre si él tomará las riendas del CJNG cuando El Mencho ya no esté, un rumor que no desmiente.
“Para defendernos, cargo buenos fierros. / Para entretenerme, los caballos. / Me ven de gorra y con huaraches cruzados”.
La primera línea reafirma su papel armado. La segunda lo sitúa en una estética muy particular del narcotráfico: caballos como pasatiempo, pero también como símbolo de tierra, control rural, tradición y fuerza. La tercera línea lo muestra supuestamente humilde o habla de un camuflaje, en donde dice que se le ve con gorra y huaraches, no joyas ni autos de lujo.
“Nací en Huetamo, tierra querida, / Nayarit, la casa de mi jardinería”.
Aquí se vincula con dos lugares centrales en su biografía. Huetamo, en Michoacán, es su cuna. Región de la Tierra Caliente, ha sido históricamente zona de paso, siembra y violencia. Nayarit es donde se ha consolidado: ahí están sus redes, su protección, sus laboratorios.
Letra completa de “El Jardinero” de Los Farmerz

“Si un Bucanitas me ven destapando,
segurito andamos celebrando
que la vida a mí me ha tratado de aquella.
Será que he aprendido a jugarla,
lo importante es que he sabido disfrutarla.
Para aclararles, yo no vendo flores,
pero lo que siembro, lo cosecho.
Lo que digo lo he demostrado con hechos.
Por ahí me dicen “El Jardinero”,
lo que produzco son pacas de dinero.
Que hay cinco millones para los hocicones.
Primito gabacho, no se ande con ilusiones.
Sabe dónde vivo, aquí lo recibo.
Dé una vueltita, a ver si es cierto que muy vivo.
Cuatro en el chaleco.
Aquí, por Don Mencho, ponemos el pecho.
Altas y bajas,
la vida se trabaja y aquí la cuaja el que no se raja.
Y en estos terrenos les llevo ventaja.
Mi santo y seña salió en la prensa:
que yo soy el sucesor de la empresa.
Para defendernos, cargo buenos fierros.
Para entretenerme, los caballos.
Me ven de gorra y con huaraches cruzados.
Nací en Huetamo, tierra querida,
Nayarit, la casa de mi jardinería.
Que hay cinco millones para los hocicones.
Primito gabacho, no se ande con ilusiones.
Sabe dónde vivo, aquí lo recibo.
Vueltita a ver si es cierto que muy vivos.
Cuatro en el chaleco.
Aquí, por Don Mencho, ponemos el pecho".


