
Amado Carrillo Fuentes, mejor conocido como “El Señor de los Cielos”, fue una de las figuras más influyentes y temidas del narcotráfico en la década de los 90.
Su apodo no era casualidad: construyó un imperio basado en el transporte aéreo de drogas, utilizando una impresionante flota de aviones para mover toneladas de cocaína desde Colombia hasta México y Estados Unidos.
Carrillo Fuentes heredó el liderazgo del Cártel de Juárez tras la muerte de su jefe, Rafael Aguilar Guajardo, y llevó la organización a nuevas alturas gracias a su ingenio para el contrabando.
Mientras otros cárteles dependían de rutas terrestres y marítimas, él apostó por el tráfico aéreo, reduciendo tiempos y riesgos.
Con aviones de lujo y aeronaves comerciales modificadas, movía droga en cantidades sin precedentes, lo que le permitió amasar una fortuna gigantesca y consolidarse como uno de los capos más poderosos de su tiempo.
Cirugía plástica que no tuvo éxito

Su ascenso, sin embargo, también atrajo la atención de las autoridades mexicanas y estadounidenses, que intensificaron la presión sobre él. Consciente del peligro, Amado intentó cambiar su identidad sometiéndose a una cirugía plástica y una liposucción en un hospital de la Ciudad de México en julio de 1997. Sin embargo, algo salió mal y murió en la mesa de operaciones.
Su fallecimiento dejó un vacío en el Cártel de Juárez y dio pie a múltiples teorías sobre su destino, incluyendo rumores de que fingió su muerte para escapar de la justicia, sin embargo, tiempo después se confirmó que si era el cuerpo del capo.
A pesar de su desaparición, el legado de “El Señor de los Cielos” sigue presente en la historia del narcotráfico. Su uso innovador del tráfico aéreo marcó un antes y un después en el negocio ilícito de la droga, y su vida ha sido inspiración para libros, series y películas que buscan retratar el ascenso y caída de uno de los capos más enigmáticos de México.
Incluso en la música, su historia sigue viva. El grupo T3R Elemento, en colaboración con Gerardo Ortiz, lanzó el tema Aerolínea Carrillo, en el que recuerdan el modus operandi de Amado Carrillo Fuentes para mover droga en los cielos.
La canción se suma a la larga lista de narcocorridos que han convertido su vida en una leyenda dentro del género regional mexicano.