
Greenpeace México celebró la decisión de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) al reconocer los daños ambientales causados por el Tren Maya y su intención de implementar un plan de restauración en la Península de Yucatán. Sin embargo, la organización ambientalista enfatiza la necesidad de incluir la participación ciudadana, comunidades locales y especialistas en este proceso para garantizar soluciones efectivas y sostenibles.
Uno de los puntos clave destacados por Greenpeace es la propuesta de declarar el sistema de cavernas y cenotes de Quintana Roo como reserva de la biosfera. Esta medida busca proteger el acuífero de la Península de Yucatán, vital para la biodiversidad y las comunidades de la región. No obstante, Greenpeace advierte que esta protección debe extenderse más allá de Quintana Roo, abordando problemas como la contaminación derivada de monocultivos industriales en Campeche y las mega granjas porcícolas en Yucatán.
Otro aspecto señalado es la insuficiencia de los pasos de fauna y corredores biológicos implementados hasta ahora. Aunque se han eliminado algunas mallas en las vías y se han mejorado los pasos de fauna, aún existen dudas sobre la viabilidad de estas medidas para garantizar la reproducción y supervivencia de especies en peligro, como el jaguar. Además, la operación del Tren Maya como ferrocarril de carga aumenta la fragmentación del ecosistema y el impacto en la fauna.
En cuanto a la industria porcícola y el crecimiento inmobiliario, Greenpeace resalta la necesidad de que Semarnat aclare si sus medidas abordarán solo la gestión de desechos o también el crecimiento descontrolado de estas actividades, que afectan la calidad del agua y la biodiversidad de la región. Asimismo, cuestiona la viabilidad del programa de reforestación anunciado como parte del Plan de Restauración Integral, instando a definir con precisión qué especies serán plantadas, en qué zonas y cómo se garantizará su éxito.
Organizaciones advirtieron daños desde 2022
Desde 2022, Greenpeace y otras organizaciones han advertido sobre los riesgos ambientales de los tramos 5, 6 y 7 del Tren Maya, señalando problemáticas como la construcción sobre terreno kárstico, la afectación a sistemas de cuevas y ríos subterráneos, la deforestación masiva y la pérdida de biodiversidad. Además, la expansión de bancos de materiales pétreos destinados a la construcción del proyecto y la industria inmobiliaria sigue degradando el ecosistema, con cambios de uso de suelo que amenazan aún más la selva.
Ante este panorama, Greenpeace reitera su llamado a que el proceso de restauración ambiental del Tren Maya se realice con un enfoque incluyente, basado en la ciencia y en el conocimiento de las comunidades locales. La organización se muestra dispuesta a colaborar en la construcción de soluciones efectivas y sostenibles para proteger la riqueza natural de la Península de Yucatán y garantizar un futuro en armonía con el medio ambiente.
Semarnat reconoce daños ambientales
Este lunes, la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, reconoció que se requiere de una restauración integral en toda la zona por donde pasa el Tren Maya, construcción emblema de la administración de Andrés Manuel López Obrador. Durante una reunión con titulares de la Semarnat y medios de comunicación, la secretaria señaló que se requieren tomar medidas del tramo 1 al 7, la composición total de la obra pública.

Entre las acciones que la Semarnat sugiere, está la eliminación de mallas metálicas colocadas por la empresa, que impiden el paso de fauna, sumado a la prohibición de edificaciones de caminos secundarios en la selva, los cuales se han desarrollado con el objetivo de impulsar el turismo, y el cuidado de cavernas y cenotes.