
Se le conoce como plantas ornamentales a aquellas cultivadas principalmente por su valor estético, ya que destacan por sus formas, colores, texturas o flores llamativas. Se utilizan comúnmente para embellecer interiores, jardines, parques y espacios públicos, aportando un elemento decorativo y, a menudo, contribuyendo a la armonía del diseño paisajístico.
Además de su belleza visual, las plantas ornamentales muchas veces cumplen funciones funcionales en el entorno. Pueden usarse como barreras naturales, para proporcionar sombra, reducir el ruido o mejorar la calidad del aire al absorber dióxido de carbono.
Una de las plantas ornamentales más comunes en los hogares mexicanos son conocidas como lengua de suegra o sansevieria por su nombre científico de las cuáles existen más de 130 especies conocidas de acuerdo con un artículo de la técnica en jardinería María Belén Acosta publicado en el sitio Ecología Verde.
¿Cuáles son las lenguas de suegra más comunes?

Las sansevierias son plantas originarias de África, situación que las convierte en una gran opción para jardines e interiores debido a su gran capacidad de adaptación, entre la gran variedad de especies, destacan las siguientes por su belleza estética.
Sansevieria trifasciata: su variedad Laurentii es reconocida por sus hojas de gran tamaño que presentan un margen amarillo distintivo y un patrón horizontal. Por otro lado, la variedad Hahnii, de dimensiones más reducidas, generalmente no supera los 40 cm. Sus hojas son más cortas, de tonos verde claro y bastante anchas, separándose notablemente del porte más alargado característico de la planta principal.
Las hojas de la Sansevieria trifasciata pueden alcanzar una longitud de hasta un metro y medio, con un porte claramente vertical y un ancho promedio de 10 cm.
Sansevieria pinguicula: esta especie es endémica de Kenia y se caracteriza por su pequeño tamaño, alcanzando aproximadamente 30 cm de altura. Sus hojas son de color verde y pueden exhibir en ocasiones patrones horizontales que nunca superan dicha longitud.

Con un máximo de entre 7 u 8 hojas por planta, la Sansevieria pinguicula destaca por su singular apariencia y su origen geográfico restringido. Este género incorpora especies adaptadas a condiciones específicas, consolidando su exclusividad dentro del ecosistema al que pertenece.
Sansevieria Victoria: suele ser llamada comúnmente “planta aleta de ballena”, por su porte que consta de una única hoja, ancha y lanceolada, con el característico patrón que muchas sansevierias muestran. La Sansevieria masoniana sí dispone de más hojas, pero la específica “Victoria” solo de una, lo que la convierte en una planta apta para interiores muy curiosa.

Sansevieria Zeylanica: esta especie destaca por sus elegantes inflorescencias compuestas por pequeñas flores blancas, una característica distintiva de esta planta. Sus hojas, que se extienden a lo largo de un máximo de 30 centímetros, alcanzan un ancho de hasta 10 centímetros, contribuyendo a su peculiar apariencia.

Además, el color de las hojas es muy diferente al de la mayoría de lenguas de suegra, pues son mayoritariamente de color blanca con un aspecto que recuerda al pelaje de un tigre.
Sansevieria bacularis: con hojas completamente cilíndricas de un tono más claro y crecimiento más vertical, esta especie destaca por ser una de las sansevierias más peculiares. Puede alcanzar hasta un metro de altura y presenta un grosor de aproximadamente 3 centímetros en sus hojas. De forma natural, esta planta se encuentra distribuida en el sur de Asia, en la región meridional de África y en la isla de Madagascar, lo que refleja su capacidad para adaptarse a distintas condiciones climáticas propias de estas zonas.

A veces llamada “mikado”, esta variedad comparte ciertas similitudes con la Sansevieria cylindrica, aunque posee características únicas que la diferencian en términos de estructura y disposición de sus hojas. Estas peculiaridades hacen que esta planta sea atractiva y muy llamativa en diferentes entornos.