
Dos días después del asesinato de Gail Castro Cárdenas, hermano del influencer Markitos Toys, la creadora de contenido Ana Gastélum reapareció en redes sociales con una publicación que llamó la atención entre sus más de 4 millones de seguidores. La influencer, que previamente eliminó sus fotografías de Instagram y cerró su canal de WhatsApp tras el crimen, rompió el silencio en medio de rumores sobre su situación personal.
Gastélum, originaria de Culiacán, Sinaloa, forma parte del círculo cercano de los Castro Cárdenas: es pareja de Kevin Castro, hermano de Gail y de Markitos. Su presencia en redes sociales había sido constante hasta el pasado viernes 28 de marzo, cuando ocurrió el asesinato de Gail en un restaurante de Ensenada, en el norte de Baja California. Desde ese día, la influencer se mantuvo completamente ausente en plataformas donde normalmente compartía su día a día, viajes, colaboraciones y dinámicas con otras figuras del entorno digital sinaloense.
El silencio digital coincidió con un clima de tensión para la familia Castro. La ejecución de Gail se dio semanas después de que toda la familia —incluida Ana— fuera señalada públicamente en panfletos arrojados desde avionetas en Culiacán como presuntos colaboradores del grupo criminal Los Chapitos. El documento distribuido el 9 de enero mencionaba a 25 artistas e influencers supuestamente vinculados a esa facción del Cártel de Sinaloa, entre ellos el cantante Peso Pluma, el propio Markitos Toys, y los hermanos Kevin, Mayve y Gail Castro.
En los panfletos, se acusaba a los señalados de ser “prepotentes, presta nombres, abusones, alucines, violentos, financieros, colaboradores cercanos y lavadores de dinero”. Cuatro personas fueron marcadas como “eliminadas”, en referencia a individuos que ya habían sido asesinados. El texto llamaba a la ciudadanía a no consumir el contenido de estas figuras públicas, señalando que con ello estarían financiando a “Los Sapitos”, en alusión irónica a Los Chapitos.

A raíz de esas acusaciones, y de una serie de hechos violentos sufridos por la familia —incluyendo un atentado con explosivos contra la casa de los padres de los Castro en Culiacán y el incendio de sucursales del restaurante Ranch Roll—, el entorno digital en el que se movían los Toys comenzó a desarticularse. Varios de sus miembros redujeron su presencia pública o suspendieron actividades.
Gail Castro, conocido también como Gail Toys, fue ejecutado con al menos 15 disparos mientras se encontraba en la entrada del restaurante Villa Marina, ubicado en la delegación El Sauzal, al norte de Ensenada. Los responsables del ataque descendieron de un vehículo Toyota Corolla guinda, dispararon y huyeron. El automóvil fue hallado abandonado poco después, en la colonia Colinas del Mar.
La escena del crimen fue ampliamente difundida en redes sociales. En una de las imágenes, se observa a su esposa, Brianda Sánchez, realizando una llamada telefónica junto al cuerpo sin vida de Gail. Más tarde, fue captada llorando en la cajuela de una camioneta, mientras peritos forenses realizaban el levantamiento del cadáver.
Ese día, Ana Gastélum desapareció de redes. Sólo trascendió una fotografía en donde se le ve junto a su pareja Kevin Castro, presuntamente en un restaurante en donde al parecer se enteraron de la noticia.

El sábado su canal de WhatsApp dejó de estar disponible y retiró todas sus fotografías de Instagram. Y durante más de 48 horas no se supo nada de ella. Hasta este domingo.
Pasadas las 16:00horas, y sin previo aviso, reapareció. Su regreso fue breve, pero calculado. En su cuenta oficial de Instagram publicó una historia sobre fondo negro, en letras blancas y sin mencionar directamente los recientes acontecimientos. El mensaje estaba dirigido a sus seguidores, pero también, posiblemente, a quienes habrían intentado suplantarla:
“YA NO TENGO CANAL EN WHATSAPP TODOS LOS QUE VEAN SON FALSOS gracias”.

La frase “SON FALSOS” aparecía subrayada en rojo, destacando el tono de advertencia. No incluyó más detalles, no hizo mención de su familia, pero su silencio previo y su elección de palabras bastaron para generar reacciones inmediatas.
Algunos seguidores especularon que el mensaje respondía a la aparición de canales apócrifos que estarían intentando suplantar su identidad para difundir contenido no autorizado o incluso engañar a otros usuarios.
Previo a esta reaparición, la última actividad conocida de Gastélum había sido un mensaje de despedida para Gail Castro, compartido en su página de Facebook, donde escribió:
“Hubiera querido más tiempo contigo. Más amaneceres en los que pudiéramos hablar de la vida, más días en los que pudiéramos caminar juntos, más noches en las que pudiéramos recordar nuestra infancia y soñar con el futuro. Pero Dios, en su infinita sabiduría, dispuso otra cosa, y aunque duele, confío en que su plan es perfecto”.

En esa misma publicación añadió que seguiría honrando su memoria “llevando en mi alma el amor que nos une y caminando con la esperanza de que este adiós solo es temporal”.
Desde el asesinato, ninguna autoridad ha confirmado detenciones ni identificado a los agresores. El único dato oficial conocido es la ubicación del vehículo implicado. La ejecución de Gail se cometió en una zona donde operan células del grupo criminal de La Mayiza, rivales directos de Los Chapitos, lo que ha avivado teorías sobre un trasfondo relacionado con el conflicto interno del Cártel de Sinaloa.