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Después de casi seis años de ausencia, Chayanne regresó a los escenarios mexicanos con su esperada gira Bailemos Otra Vez, y el pasado 27 de febrero, el Palacio de los Deportes fue testigo de un espectáculo que quedó grabado en la memoria de miles de fans.
Con un recinto completamente lleno, el cantante puertorriqueño demostró por qué sigue siendo el rey del pop latino y el dueño de los corazones de su público fiel.
Un inicio electrizante
Pasadas las 9 de la noche, el griterío estalló cuando las luces se atenuaron y la silueta de Chayanne apareció en el escenario. Cientos de fans con sus playeras temáticas del evento no dudaron en sacar sus celulares para poder captar los primeros movimientos del artista.

Fue así que vestido con un atuendo completamente negro con destellos plateados, Chayanne abrió la noche con Salomé, encendiendo la euforia de los asistentes. Desde el primer minuto, su energía desbordante y su carisma cautivaron a la audiencia.
Un repertorio lleno de nostalgia y ritmo
El setlist fue un recorrido por sus grandes éxitos, combinando baladas inolvidables y canciones bailables que hicieron vibrar el Palacio.
Temas como Un Siglo Sin Ti y Cuidarte el Alma hicieron llorar a muchos asistentes, mientras que Provócame y Baila Baila encendieron la pista con coreografías impecables.
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El clímax del concierto llegó con Torero, la canción que puso a todos de pie y provocó una ovación ensordecedora. Chayanne, visiblemente emocionado y sudando por el esfuerzo físico de cada baile, no dejó de interactuar con el público, agradeciendo el amor incondicional de sus fans mexicanas.
A lo largo de aproximadamente dos horas de espectáculo, el puertorriqueño demostró que, a sus 55 años, sigue siendo un artista imparable.
Cada movimiento, cada sonrisa y cada guiño al público provocaban gritos eufóricos. Su entrega total en el escenario hizo que cada fan se sintiera parte del showy su estatus como el papá de las mexicanas permaneciera completamente intacto.