Qué dice la Psicología de quienes se molestan cuando sus mensajes no tienen respuestas inmediatas

La tolerancia a la frustración y el estrés generado por la tecnología juega un papel clave en las dinámicas de comunicación instantánea

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La impaciencia por no recibir
La impaciencia por no recibir respuestas inmediatas refleja la cultura de inmediatez en la que vivimos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Existen personas que, al recibir un mensaje, prefieren dejar la respuesta para después aunque deje en evidencia el famoso ‘visto’; otras optan por no leerlo aunque saben que lo han recibido, y en contraparte, están quienes permanecen atentos a las notificaciones y esperan respuestas instantáneas.

De acuerdo con la psicóloga Valeria Sabater, citada en la revista de Psicología La mente es maravillosa, la comunicación emocional en la actualidad depende en gran parte de los mensajes instantáneos. Notificaciones con significados implícitos, saludos matutinos y nocturnos, imágenes y otros gestos virtuales construyen un complejo lenguaje emocional que forma parte del día a día, sin embargo, el acceso continuo a estas tecnologías ha generado expectativas poco realistas en cuanto a la rapidez con la que deberían responderse los mensajes y provoca frustración cuando la inmediatez no se cumple.

De acuerdo con Mental Health America, en situaciones de estrés o tensión emocional, las personas se vuelven menos tolerantes y reaccionan con enojo ante asuntos triviales, no obstante, la frustración está vinculada a emociones profundas, como el miedo, la decepción o el estrés acumulado, por lo que en realidad no es una respuesta emocional tan superficial como generalmente se cree.

¿Qué rasgos de la personalidad revela esta molestia?

Cuando no se responde a
Cuando no se responde a un mensaje de manera oportuna, se corre el riesgo de que la otra persona perciba la falta de interés.

La frustración por la falta de respuestas inmediatas en los mensajes refleja la manera en que las tecnologías digitales han modificado las expectativas y las emociones humanas. Si bien es cierto que algunas personas tienen una menor tolerancia a la frustración, lo que las hace más propensas a reaccionar con irritación ante situaciones que requieren paciencia, la inmediatez de las plataformas de mensajería reduce esta capacidad de manejar la espera.

La Facultad de Psicología de la UNAM explica que la frustración surge cuando una persona siente que sus necesidades no son satisfechas, un malestar que puede intensificarse si la situación se prolonga, derivando en emociones como ira, depresión o pérdida de confianza, por lo que en el contexto de la comunicación digital, la falta de respuesta a un mensaje puede ser percibida como una forma de rechazo o desinterés y termina por desatar emociones negativas.

El estilo de apego emocional también juega un papel crucial, especialmente en aquellos con apego ansioso o desorganizado. Al respecto, el psicólogo Mario Mikulincer señaló que las personas con un estilo de apego ansioso tienden a experimentar altos niveles de ansiedad y baja evitación en sus relaciones, por lo que buscan señales constantes de seguridad y cercanía, lo que las lleva a interpretar la falta de respuesta como un indicio de problemas en la relación. Según Mikulincer, este tipo de apego además está asociado con emociones como rabia, estrés y afecto depresivo, además de altos niveles de malestar y enojo que pueden aflorar ante la falta de una respuesta.

La percepción de reciprocidad también influye en la reacción emocional ante la falta de respuesta, pues, según la Universidad Complutense de Madrid, el principio de reciprocidad en psicología social describe la tendencia humana a devolver lo que se recibe. Cuando una persona responde rápidamente a los mensajes pero no recibe la misma atención, tiende a percibir un desequilibrio en la relación, lo que genera frustración y malestar a partir de una mala interpretación de rechazo y desinterés.

Por último, las reacciones de la persona también ponen en evidencia la valoración de la eficiencia en la comunicación, pues muchas personas consideran que las respuestas rápidas son una norma que facilita la fluidez en las interacciones y permite realizar tareas de manera más efectiva. Según La mente es maravillosa, cuando esta expectativa no se cumple, la demora en la comunicación puede ser vista como un obstáculo para la eficiencia, lo que genera irritación.

Cómo lidiar con la frustración

Cuando la eficiencia se convierte
Cuando la eficiencia se convierte en la norma, una respuesta demorada puede hacer que las personas sientan que su esfuerzo no es valorado.

Frente a este panorama, la psicóloga Marcela Rodríguez, del área de Asesoría y Consejería del Tec campus Monterrey propone una serie de recomendaciones para desarrollar una mayor tolerancia a la frustración.

En primer lugar, Rodríguez, establece como primer paso reconocer la emoción y buscar formas de regresar a un estado de calma, pues la frustración, en ocasiones, puede activar respuestas impulsivas, como reaccionar de forma agresiva o decir algo en un momento de enojo, lo que muchas veces deriva en consecuencias negativas.

Según la especialista, otra estrategia efectiva es realizar actividades que ayuden a liberar la emoción desagradable y a reconectar con sentimientos más positivos. De esta manera, no se evitará o se distraerá de la emoción, sino que se gestionará para reducir su intensidad y, desde un estado más sereno, reflexionar sobre lo ocurrido y decidir cómo actuar.

Finalmente, es esencial adoptar una postura realista y flexible, recordando que hay situaciones fuera de nuestro control que pueden resultar frustrantes y aprender a aceptar lo que no podemos cambiar o manejar también juega un papel clave en este proceso, según explica la psicóloga.