
En la actualidad es bastante común que cuando se organiza algún tipo de reunión ya sea con amigos, familiares o laboral, siempre hay dos tipos de personas: los que esperan y los que se retrasan.
Cuando eso sucede lo primero que se piensa es que el impuntual es una persona maleducada, sin embargo, quizá su problema tiene que ver con la psicología más que con sus modales.
Los científicos aseguran que quienes llegan tarde de forma crónica no lo hacen por molestar o de forma voluntaria: pueden tener un problema, se trata de un comportamiento psicológico que tiene su origen en alguna parte del cerebro, además de denotar algunos rasgos de la personalidad, específicamente de alguien controlador, debido a que desean tener manejo de la situación, ser el centro de atención, cuando llegan tarde.
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Investigadores del Departamento de Sociología de la Universidad de San Diego señalan que “las personas que siempre llegan tarde son demasiado optimistas con el tiempo del que disponen para realizar una tarea, además de que tienen ciertos rasgos positivos y creativos pero también poco realistas.
De igual modo se destaca que los hay de dos tipos:
Por el contrario, aquellas personas que siempre son puntuales, que llegan a la hora solicitada, incluso antes que los demás, tienen una mejor percepción del tiempo, son más cautos y suelen imaginarse los peores escenarios, razón por lo cual se previenen y requieren o necesitan tiempo suficiente para dar solución a problemas que puedan aparecer y tienden a procrastinar menos, es decir, evitan postergar las cosas.
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Sin embargo, también es una manifestación de preocupación excesiva y una voluntad por querer agradar a los demás.

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